No volvió hacer igual, creo que lo supe desde la primera vez que
conversamos. Esto es atípico, es nuevo, es inusual, es interesante, ¿qué es esto?, ¿por qué
dices eso? Y todo cambió, no hay más destino por delante, hay inmundicia por
todos lados; no hay más lucha sin sentido, ahora hay una consciencia de revolución. Y cuando me decía:
tienes que levantarte, tienes que ser violenta… “No, gracias”. ¿Cobarde?
miércoles, 30 de diciembre de 2015
domingo, 22 de noviembre de 2015
Mesa Redonda
Probablemente, en muchos países de América Latina exista un lugar como Mesa Redonda. Un lugar comercial, lleno de ambulantes informales que mueve millones de soles todos los años. Es un lugar marginal que está ubicado en el Centro de Lima, muy cerca al Centro Histórico. Lo que en el Jockey Plaza o en Plaza San Miguel te puede costar 100 soles, aquí lo encuentras a 30: el producto no es el mismo, pero se parece.
Cada año, en los meses de noviembre y diciembre, la Municipalidad de Lima enloquece con las políticas de seguridad y control, pues la gente que llega a hacer compras inunda las calles desde Jr. Huallaga hasta Jr. Puno. El mismo dilema de siempre: "¡solo queremos trabajar!" dicen los ambulantes y yo por dentro digo "¡¡qué se queden, que se queden!!". Por alguna extraña razón me gusta la informalidad, me gusta caminar por las calles y ver las cosas curiosas que venden. Sin embargo, el Serenazgo les dice "¡Aquí no, mamita. Ves que no hay espacio!" y les levanta todas sus cosas, pero hay muchos más como ellos por ahí; así que uno menos no hace gran diferencia. Los canales de televisión transmiten con drones como se ven las abarrotadas calles de Jr. Cusco. Al frente, cruzando el Mercado Central, en la tienda de electrodomésticos mi papá debe pensar: "¡Qué gran venta!"; se sube a la azotea y alucina que todos vendrán a comprar a la esquina de la tecnología. Todos quieren ganar; "¡vamos, es navidad! todos merecen sacar un sencillo" siempre digo, pero a cambio de qué, ¿de inseguridad?
Siempre pienso en el incendio del 2001. Mi papá estuvo ahí, desde la azotea vio como todo se quemaba. Nos llamo al instante y nos dijo "Ni se les ocurra venir al Centro, prendan la televisión", todavía no salía nada en las pantallas porque a la prensa se le hizo dificil llegar. Fuimos una semana después, yo tenía 8 años, pero me alucinaba reportera y le preguntaba a todos dónde habían estado cuando el sucedió el incendio. Algunos decía que comiendo, otros que atendiendo, pero que cuando vieron como el fuego se acercaba como olas gigantes salieron corriendo, a pesar de que los dueños para los que trabajan les rogaban que se quedasen. Fueron sobrevivientes y estaban nuevamente ahí, vendiendo lo que habían rescatado mientras alrededor todo estaba carbonizado. Con mamá entramos a una galería, con paredes negras, cenizas por todos lados; mi mamá decía "Ya regresa, esto se puede derrumbar" y seguíamos caminando por las calles, las calles a las que siempre me gustaba ir a pesar de todo el tumulto ahora estaban carbonizadas con un olor a muerto, con las cenizas que emitían llantos y gritos de desesperación.
Cada año en la noticias recurdan el incendio, entrevistan a las víctimas, a los deudos, les preguntan "¿te dieron alguna indemnización?", "¿qué está haciendo el Estado por ustedes?" Las respuestas siempre son las mismas: "No, señorita, nada". Y me quedo con la desazón de saber que este caso aún no se soluciona. Ir al Mercado Central hoy me parece igual que hace más de 10 años, solo que ahora más gente porque hay más serenos, más policías; pero nunca nadie te restringe el ingreso a pesar de lo abarrotadas que pueden estar las calles. Que tienes que caminar como en procesión, pegaditos y todos se dicen, "si pasa algo, nos encontramos en tal lugar", tienen el incendio bien interiorizado porque en el fondo saben que puede volver a suceder. Saben que a pesar de que haya seguridad, estos nada podrán hacer porque el miedo te vuelve egoísta, te hace pensar solo en los tuyos. El estigma del incendio sigue en mucha gente, que vuelve a las calles de Mercado Central en la misma época a seguir comprando, llevan a sus niños como si no hubieran aprendido la lección, como si las palabras de las víctimas fueran en vano. Salen felices con las compras del día, los comerciantes quedan felices, los compradores también, los del transporte también, pero ¿cuánto más durará esta felicidad?
domingo, 11 de octubre de 2015
La que se va
- Lo voy a dejar de todo, me iré.
- ¿Qué?, ¿de qué hablas?, ¿a dónde irás?
- No lo sé, tampoco quiero saberlo. Dejaré la universidad, me iré!!!!!
- No puedes simplemente irte.
- Entonces, ¿simplemente debo quedarme? Eso suena estúpido. No pertenezco aquí.
- Tú naciste aquí, tus padres nacieron aquí, ¡¡¡Tú vives aquí!!!! Por favor, recapacita...
- ¿Por qué es tan dificil entender que alguien se quiera ir? Me iré, solo necesito lapiceros, algunas hojas, aunque podría comprarlas en el camino, más lapiceros por si se acaba la tinta. Me voy en busca de grandes historias. Ya sabrás de mi o de ellos, da igual, será lo mismo. Tengo que mimetizarme.
- ¿Qué ocurre contigo? ¿por qué actúas así?
- No sé, creo que al fin le encontré sentido a algo, me largo de la ciudad.
- No resistirás mucho...
- No hay pierde, también deberías intentarlo.
- No, yo no..., no, no puedo irme. Eh yo tengo que ir a trabajar mañana, tengo una reunión, quisiera, pero, no no puedo, tengo que...
- Esta bien, entonces simplemente quédate. Tú estudiaste aquí, tus padres trabajan aquí, ¡¡¡Tú trabajas aquí!!! Por favor, anda a trabajar...
- ¿ A dónde irás tú?
- Me iré al interior, sabes que siempre me gustó vivir rodeada de cerros, de mercados, de señoras que cantan, pero Lima es una mala versión de todo ello, yo quiero conocer la versión original, supongo que encontraré varios lugares parecidos.
- Quizá te encuentres a ti misma.
- Ven conmigo...
- No, tú planeaste esto para ti, yo debo planear lo mío.
- Entonces, adiós
- Un medio adiós, nos veremos pronto en algún camino. Quizá regresas, quizá yo me vaya.
- Esto será divertido, trataré de que mi plan funcione porque no pienso regresar.
- Yo haré lo mismo.
- ¿Qué?, ¿de qué hablas?, ¿a dónde irás?
- No lo sé, tampoco quiero saberlo. Dejaré la universidad, me iré!!!!!
- No puedes simplemente irte.
- Entonces, ¿simplemente debo quedarme? Eso suena estúpido. No pertenezco aquí.
- Tú naciste aquí, tus padres nacieron aquí, ¡¡¡Tú vives aquí!!!! Por favor, recapacita...
- ¿Por qué es tan dificil entender que alguien se quiera ir? Me iré, solo necesito lapiceros, algunas hojas, aunque podría comprarlas en el camino, más lapiceros por si se acaba la tinta. Me voy en busca de grandes historias. Ya sabrás de mi o de ellos, da igual, será lo mismo. Tengo que mimetizarme.
- ¿Qué ocurre contigo? ¿por qué actúas así?
- No sé, creo que al fin le encontré sentido a algo, me largo de la ciudad.
- No resistirás mucho...
- No hay pierde, también deberías intentarlo.
- No, yo no..., no, no puedo irme. Eh yo tengo que ir a trabajar mañana, tengo una reunión, quisiera, pero, no no puedo, tengo que...
- Esta bien, entonces simplemente quédate. Tú estudiaste aquí, tus padres trabajan aquí, ¡¡¡Tú trabajas aquí!!! Por favor, anda a trabajar...
- ¿ A dónde irás tú?
- Me iré al interior, sabes que siempre me gustó vivir rodeada de cerros, de mercados, de señoras que cantan, pero Lima es una mala versión de todo ello, yo quiero conocer la versión original, supongo que encontraré varios lugares parecidos.
- Quizá te encuentres a ti misma.
- Ven conmigo...
- No, tú planeaste esto para ti, yo debo planear lo mío.
- Entonces, adiós
- Un medio adiós, nos veremos pronto en algún camino. Quizá regresas, quizá yo me vaya.
- Esto será divertido, trataré de que mi plan funcione porque no pienso regresar.
- Yo haré lo mismo.
sábado, 10 de octubre de 2015
Los que vuelven
"Penas que arrastran mi alma me están matando,
Mamacha de las Mercedes ¿Qué es lo que pasa aquí?
Unos a otros se matan, sin compasión;
Mamacha de las Mercedes ¿Qué es lo que pasa aquí?"
Martina Portocarrero
Mamacha de las Mercedes ¿Qué es lo que pasa aquí?
Unos a otros se matan, sin compasión;
Mamacha de las Mercedes ¿Qué es lo que pasa aquí?"
Martina Portocarrero
Un saludo a los caídos, a los que se atrevieron a hablar y a los que nunca pudieron callar. Acá en la ciudad, los inconformes, los quejumbrosos y los más privilegiados les decimos en voz bajita para que no nos tilden de malagradecidos: queremos enrrumbar nuestro camino al lado de ustedes. Acójannos, no como la ciudad acogió a sus hijos, acójannos como a hijos que regresan a casa después de un largo camino. Volvemos a nuestros orígenes porque es ahí, bien adentro en donde, verdaderamente, podremos saber quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Prepárennos el atado, extiendan el pellejo que volvemos llevando brisa nueva.
domingo, 20 de septiembre de 2015
Cuando el flash deja de encenderse
Hace algunos días estuve recordando cuando realicé una competencia que, posteriormente, marcaría mi vida. En ese momento, no era consciente de cuán trascendental llegaría a ser para mi. Quizá por ello no me preocupé en querer retratar cada segundo de lo que transcurría. Además de ello, convenientemente, ninguno de los presentes tenía una cámara cerca; cosa rara, pues vivimos en el imperio de los smartphones. El evento había sido espectacular, cada segundo fue tan intenso y quienes me acompañaron en ello dieron todo lo mejor de sí. Al terminar, apareció alguien y nos dijo "lo hicieron muy bien, a ver una foto" y de pronto: "Flash". La única foto al terminar el evento, el único recuerdo de aquella tarde tan apasionada. Solo una imagen que , a veces, me gusta verla y recordar cada segundo de cómo comenzó todo, de cómo se desarrolló todo y, al final, reniego de por qué no hay más fotos de aquella tarde. Me pregunto si hubiera valido la pena tener un álbum completo, lleno de poses ficticias y con cada movimiento muy bien retratado.
¿Cómo competir con un recuerdo impreso? Mis recuerdos se encuentran al pie del abismo, me aseguro de no olvidar jamás aquel momento, pues aquella fotografía solo muestra una parte de lo que fue toda esa tarde y yo quiero recordarlo todo. Constantemente lucho contra el tiempo por querer preservar un momento que tiende a idealizarse en mi cabeza porque no hay más recuerdos impresos que me digan que las cosas sucedieron así. Entonces, a veces cuestiono los hechos "¿fue así o no?, realizo ejercicios de ucronía, "ah, pero pude haber hecho esto" y todo ello es divertido, pero corrompe mi memoria.
El recuerdo que ahora es más lúcido, pronto se hará más frágil quizá al punto extremo de desaparecer. No sé si seguiré conservando aquella fotografía, no sé cuánto tiempo más aquel recuerdo estará en mi memoria, pero sé también que no hay necesidad de retratar cada segundo de lo que vivimos. Digo esto porque sé que si hubiera sabido que alguien me estaba grabando o tomando infinidades de fotos, no habría podido actuar como lo hice. La cámara nos condiciona, pues intentamos tomar posturas ficticias: sabemos que es una recuerdo a largo plazo. Quizá el sentido que le damos ahora a una foto no maneje el mismo concepto de larga duración, más bien diría yo que tiene el efecto de diez minutos. Entonces ahí viene el gran problema, ¿qué es lo que realmente vale la pena retratar?¿cómo reconocer la funcionalidad de una foto? o¿ es que acaso ahora ya nadie asocia el recuerdo con la fotografía y más bien la ve solo como una manera de proyección y representación? ¿Una foto ya no me sirve para recordar? Increíble sería conocer lo que piensa la gente sobre esto, pues nuestra "memoria" ya no está dentro de nosotros, sino en un usb o en Facebook. Quizá sea necesario apropiarnos un poco de ellas, seleccionar qué cosas son importantes en la vida, y vivir su transcurso. Una fotografía podría proyectar a alguien bailando, pero esconder otro tipo de actitudes que solo es posible conocer a partir de nuestra memoria. Las fotografías nos inducen a ello, a recrear un momento que ya pasó, pero ¿por qué sacaría 350 fotos de un bautizo? No tiene sentido retratar el conjunto de un hecho porque en el intento de abarcar todo dejamos de notar la sensibilidad de una sola acción.
Aquella fotografía, en donde salimos triunfadores, no muestra cómo conseguimos el triunfo, sino cuán felices fuimos de haberlo conseguido, a veces es suficiente para mi, pero otras veces lucho con mi memoria para recordar cada momento, cada detalle y, sin embargo, siempre regreso al mismo punto de partida: la sensibilidad que muestra una fotografía es lo que debe ser importante. Verme sonriente, completamente feliz debe poder ser suficiente porque resume cada uno de los segundo que transcurrieron en aquella competencia. La particularidad de una fotografía hace que mi recuerdo se fortalezca que me apropie de él.
jueves, 17 de septiembre de 2015
Sin fondo
"Amar sin lastimar es imposible" solía pensar, pues nunca había sido yo la damnificada. El aura de mi suerte comenzó a cambiar algunos meses atrás, quizá por esta época en donde todos solíamos juntarnos alrededor de un par de botellas. En ese entonces, la ignorancia me había hecho su presa favorita. No sabía nada, no entendía nada, no especulaba jamás todo lo que luego iría a venir. En ese entonces, yo solo miraba a un punto fijo y nada me distraía, en ese entonces, sentía seguridad, pero luego todo cambió. Comenzó como un pensamiento/semilla que fue germinando en mi cabeza, creció tanto que se ramificó hacia todos los aspectos de mi vida. De pronto, me encontré volteada, mirando hacia otro punto, irreconocible, desvariada, había perdido la cabeza: ¿estaba realmente enamorada?. No, susurraban todos con voz de protesta, mientras mi mente se repetía: te amo, te amo, te amo, te amo...
miércoles, 16 de septiembre de 2015
Los perros de la estación
Cuando me encuentro en la cola para entrar a la estación se avecinan dos perros rústicamente vestidos. Caminan como si la ruta no les fuera extraña, como si esquivar los pies de las personas fuera algo cotidiano. Y es que en verdad lo es, porque han hecho de la estación su hogar perenne y los empleados los han acogido de buena manera. Sospecho que son estos quienes le compraron aquella vestimenta para contrarrestar el frío que hace por acá y quienes también los alimentan al pie de los torniquetes.
Por la mañana estos se encuentran muy despiertos, vivaces porque la gente comienza a llegar muy temprano y a hacer bulla. Pero ellos viven en su mundo, deambulan en círculos sin querer dejar la estación, no cruzan la pista se quedan ahí. Por la noche, siguen ahí al costado de los torniquetes, pero esta vez ya durmiendo, la gente transita por su lado y ellos siguen ahí sin inmutarse de la bulla, de las personas que los pisan: ellos solo duermen.
No tienen nombre, la gente los llama con sonidos de besos, o con onomatopeyas "Guau, guau" dice una pequeña que se anima a acariciarlos, pues son tranquilos, no muerden ni gruñen. Asumen esa actitud pacífica quizá porque son conscientes de que no deben causar ningún disturbio. A las 11 de la noche, la estación cierra sus puertas, ya nadie puede quedarse adentro, entonces estos salen y duermen al pie de la puerta, abrigados y alimentados- quizá por los empleados, quizá por los usuarios-. Se quedan ahí enroscados en su propio calor. Al día siguiente comienza la misma rutina, deben levantarse a las 5:50 que abren las puertas, entran un momento y continúan con el sueño interrumpido, a las 6:30 vuelven a despertar y pasan entre las largas colas, nadie los bota, nadie les dice nada, son los perros adoptados por la estación, quizá porque el escenario en que esto transcurre hace posible esto. No podría ser posible en la ciudad en donde no hay perros callejeros, en donde hay grandes avenidas y la municipalidad te multa si no cruzas debidamente por las líneas peatonales. Aquí en los conos, hay más flexibilidad -por no decir informalidad- siempre hay perros en las calles; de ahí que nadie se inmuta.
Mañana florecerá
Hace 5 años decidí escribir todo lo que pensaba, decidí hacerlo porque pensé que a alguien podía interesarle lo que una chica de, entonces, 16 años podía pensar. No encontraba un lugar en donde ser escuchada, quizá porque pensaba que lo que creía no era interesante, no eran suficiente las clases, los debates, ni las reuniones amicales. En ese entonces pensaba en el amor como un camino de refelxión, pronto me di cuenta que era la sociedad en la que en verdad debíamos detenernos a reflexionar. Decidí entonces desviar los intereses del blog a una causa más justa, a un objetivo primordial, pero sin perder el propósito inicial: dar voz a las ideas reprimidas, a las historias sin contar, a los que escriben en secreto, a la gente que ni si quiera sabe hacerlo. Darle voz a los que, verdaderamente, quieren ser escuchados.
Comencé a creer entonces que lo que me enseñaban en la universidad debía ser aplicativo y nunca jamás quedarse solo en mi cabeza como teoría que algún día sería utilizada para la creación de un articulillo. Tuve la gran suerte de conocer a gente que cambió mi vida: profesores, amigos de otras carreras que me cuestionaban constantemente qué iba a hacer con todo el conocimiento que tenía bien aprendido: "hay que abrir las canchas solía pensar". He pensado, dentro de toda esta renovación del blog, en incluir algunas entrevistas. No soy periodista de profesión, pero me siento en la capacidad de hacerlo. Conversacions interesantes con personas que nos calificadas como tal: la señora que vende emoliente en la Estación, el señor que barre las calles de la universidad, un cobrador de combi. Mi interés va hacia cómo llegaron a esa profesión, cómo interiorizaron esa realidad que para muchos es tan lejana y desdeñable. Es una opción, quizá viable -en la medida que tenga el tiempo para realizarlo-.
Había pensado, además, en seguir escribiendo sobre el amor, la decepción y la soledad: todos temas jamás agotables. Insisto en ello porque creo haber tenido un público seguidor que se acostumbró a ello, y también porque me gusta. Por ello, he creado algunas etiquetas que podrán servir para identificar la temática de cada post.
Finalmente, espero que esta etapa de renovación me sirva mucho y también, a ustedes, lectores anónimos a quienes agradezco cada visita. Me alegro mucho cuando dejan comentarios o tan solo se suma una visita al contador. Toda mi vida lo único que interesó fue escribir, escribir e influenciar en la sociedad en la gente y que pudiera reflexionar sobre lo que somos, lo que hacemos y cómo lo hacemos. Creo estar en un momento en donde la conciencia nacional ha tocado mi alma fervientemente, no sé si producto de la madurez o de haber conocido a las personas correctas, pero sea lo que fuere no me arrepiento de nada de lo que escribí aquí. Cada decepción, cada memoria, cada amor no correspondido, cada reflexión sobre ello me preparó para algo más grande y real.
Gracias totales
Mari
Había pensado, además, en seguir escribiendo sobre el amor, la decepción y la soledad: todos temas jamás agotables. Insisto en ello porque creo haber tenido un público seguidor que se acostumbró a ello, y también porque me gusta. Por ello, he creado algunas etiquetas que podrán servir para identificar la temática de cada post.
Finalmente, espero que esta etapa de renovación me sirva mucho y también, a ustedes, lectores anónimos a quienes agradezco cada visita. Me alegro mucho cuando dejan comentarios o tan solo se suma una visita al contador. Toda mi vida lo único que interesó fue escribir, escribir e influenciar en la sociedad en la gente y que pudiera reflexionar sobre lo que somos, lo que hacemos y cómo lo hacemos. Creo estar en un momento en donde la conciencia nacional ha tocado mi alma fervientemente, no sé si producto de la madurez o de haber conocido a las personas correctas, pero sea lo que fuere no me arrepiento de nada de lo que escribí aquí. Cada decepción, cada memoria, cada amor no correspondido, cada reflexión sobre ello me preparó para algo más grande y real.
Gracias totales
Mari
lunes, 7 de septiembre de 2015
Holocausto de amor
- Deja que
tu corazón hable por ti
- Eso no
sirve
- Te
ayudará a creer que hay posibilidad. No sirve, pero es la misma basura de
autoayuda
- No
quiero placebos, en verdad quiero estar tranquila. Dejar de pensar en él.
- Entonces,
mejor, ¿por qué no enfrentas las cosas?, lo miras a los ojos y le dices “¿qué
chucha te pasa, déjame en paz?”
- Porque
no puedo…
- No
quieres, no puedes.., ¿qué es lo que harás? ¿Tragarte el dolor?.
- No,
quizá pueda tomar el placebo un tiempo más, hasta buscar una solución final.
- Sabes
que el Holocausto terminó mal.
- Nunca comenzó bien, tampoco fue predecible y ya ves todo lo que pasó.
- Las soluciones finales intentan desaparecer el problema, pero en su afán se llenan de fanatismo y sentimentalismo que impide ver lo que realmente se quiere desparecer.
- Quiero desaparecer este dolor, esta angustia de pensar cada segundo en él, esta pena que siento cada vez que lo veo caminar a mi lado.
- Vamos a alistar las cámaras de gas...
- Vamos, pero esta vez me quedaré yo adentro.
viernes, 4 de septiembre de 2015
Fama o trascender: el eterno cuestionamiento
Todo es tan irrelevante, las discuciones en clase; "las corrientes historiográficas definen un enfoque..." blablabla, después "¿qués es el virreinato?, ¿qué es la figura del poder?" Todo en mi mente es blablabla. ¿Para qué escribir si nadie va a leerme? El gran amigo me dice "tienes que ser como el causa Tito" Claro, pienso yo, claro que sí y quiero que me elogien los académicos y quiero ser la gran inspiración de una generación de estudiantes y quiero que cuando muera sigan hablando sobre mí y quiero que digan que después de mi, nada.
-"Claro, amigo, yo quiero eso, pero primero tengo que comenzar a escribir algo interesante"
- "Que no sea la colonia, pues"
- "Créeme, va a ser trascendental"
-"Te pareces a mi, chica rebelde, eterna contradictora del discurso académico"
- "!Ay, no!yo escribo sencillito no más"
-"Tsssssssssssssssss"
jueves, 3 de septiembre de 2015
Preguntas para el profesor C. ...
El profesor decía en clase, "Tampoco hay que caer en la idealización de lo popular", y sentí como si me dispararan en el centro del corazón. "Profe, eso es inevitable" quise decir, pero callé. Seguí pensando, "Enfrentarse a lo popular -desde afuera- es muy complicado, sobre todo, si ni si quiera se ha tenido algún tipo de contacto previo. Con esto tampoco quiero decir que los "no populares" o, para efecto prácticos, "los ricos" no puedan estudiar lo popular. Pero es por estos casos, en donde la lejanía evidente crea un puente de identificación, que la 'idealización' se hace inevitable. Pasa lo mismo, con quienes lo estudian desde adentro, 'idealizan' sus acciones y le encuentran explicaciones académicas, es como si intentasen una manera de reivindicación a través del estudio de su propia cultura, tantas veces marginada". Tampoco le mencioné esto al profe. Temí la crítica certera de los presentes, temí por mi concepción tan marginal y cerrada, "si no te has ensuciado los zapatos, ¿cómo chucha piensas estudiar la cultura popular? No puedo evitar pensar, "quizá porque me revienta la manera en que se tratan estos temas: la lejanía, la utilización convenida de la cultura popular. Quieren darla a conocer a quienes no la conocen, ¿cómo puede contribuir a esta misma cultura? ¿Importa la mirada desde afuera? cuando lo que se debe pretender es construir una mirada interna. Que lo popular sea llevado a la afanada burbuja académica no debe ser el objetivo, nuestra labor final son las personas, su cultura: solo ellos son los únicos herederos y verdaderos beneficiarios de lo que se produce sobre su propia cultura". "Ay no, dirían por atrás y apelarían a sus conceptos tan complicados de cultura, Ay no, y apelarían a los autores clásicos" y yo simplemente respondería "Primero anda haz tu cola en un Vaso de leche y siéntate en un silo antes de habar así". El profe me diría, "A ver, Marilyn, pero no estás considerando..." "Sí, profe, a ver lo escucho (solo sus palabras pueden calmar mi ira)".
Dedicado a uno de mis profesores favoritos, el profesor C.
Abre los ojos..
Podría preguntarme cada segundo si en verdad quiso algo serio conmigo, podría reventarme la cabeza tratando de adivinar si fui una más de su lista o si en verdad fui alguien especial. ¿Tiene sentido hacerlo ahora? ¿Por qué atormentarnos con el fracaso de una ilusión, si a simple vista es solo eso: una ilusión, pasajera y volátil. Quizá porque estos fracasos y no los de el verdadero amor son los que más duelen. Si fracasó entonces no fue nunca el verdadero amor, pero si una ilusión fracasa sin antes haber empezado siempre nos preguntaremos ¿cómo habría sido? y eso es lo que perturba más. Es una explicación simplista, pero el amor más que un sentimiento es una manera de pensar, una tendencia, una moda de la cual solo algunos logran trascender y los que no, se quedan sumergidos en el eterno y cuestionador ¿por qué?
¿Cómo dejar de pensar en lo que pudo haber sido?, ¿cómo convivir con un recuerdo ficticio?, ¿cómo mirar al protagonista del mundo maravilloso en el que actuó por un algún tiempo? La ilusión es un mundo apacible para quiénes se encuentran en crisis existenciales, es una manera fácil de escapar de la realidad; es también, una excelente terapia, solo que - a veces - otras personas pueden salir lastimadas, sobre todo, si nunca pidieron estar en aquel mundo imaginario.
La o el causante de tus reflexiones nocturnas, de tus preguntas agobiantes no debe ocupar un lugar que jamás intentó obtener. Cuando crees que alguien te mira, pero en verdad mira lo que hay detrás de ti o cuando alguien es amable contigo y, automáticamente, crees que intenta algo más: todo esto y otras cosas más son parte de tu imaginación y es difícil llegar a comprenderlo, es difícil ser consciente que en nuestra mente se está creando un mundo en donde no somos los úicos, sino que hay otro protagonista. Pero estas ideas son falsas, son guiones creados por nosotros mismos para intentar mejorar nuestra "situación". Lo peor de todo es que es necesario realizar este excurso porque solo así seremos conscientes de nuestra realidad. El choque, el abrir los ojos, será doloroso, pues todo lo que hemos construido lo veremos caer ante nuestros ojos. El protagonista que creímos que nos miraba revelará su verdadera intención y eso nos perturbará. Pero luego vendrá la mejor parte, empezar a vivir de verdad.
Alguna vez, alguien frente al mar me dijo: "¡Qué linda es tu voz, carajo!" y me obsesioné con ello, me grababa día y noche tratando de adivinar por qué a alguien le parecería linda mi voz. De pronto un día deje de hacerlo, de pronto dejé de entonar y querer mejorar mi sonoridad vocal. De pronto, solo abrí los ojos y me di cuenta que tenía a un gran amigo al lado, a una buena persona que solo hacía lindos cumplido. Empecé a vivir, miré a mi costado y me di cuenta que había dejado de lado muchas cosas por crear un mundo ficticio en donde todo se hacía de acuerdo a mis reglas. Ya no es más así, la vida no es así. En el mundo real, la gente no te invita a ver cémo el sol se esconde en el mar, en el mundo real te llevarán a la parte más fea de la playa para conversar del fracaso de la política nacional y no te llevará tu idealizado protagonista, sino solo una persona. Abre los ojos
domingo, 23 de agosto de 2015
La 'ejecución' de "París en el siglo XX" de Julio Verne
- Querido Jacques- dijo Quinsonnas-, al presentarte a Michel Dufrénoy he querido que conocieras a un joven amigo que es de los nuestros, uno de esos pobres diablos a quienes la sociedad niega el uso de sus aptitudes, una de esas bocas inútiles a las que amordazan para no alimentarlas.
- ¡Entiendo! El señor Dufrénoy es un soñador- respondió Jacques.
- ¡Un poeta, amigo mío! Y te pregunto qué ha venido a hacer a este mundo, donde el primer deber del hombre es el de ganar dinero.
- Evidentemente- dijo Jacques-, se ha equivocado de Planeta.
Julio Verne escribía estos párrafos hacia finales del siglo XIX, con aquella característica visión futurista se aproximaba a una realidad que también vivimos hoy en día. El mundo de las bellas artes, de las letras, de los científicos sociales ha decaído, ya no tienen importancia en las decisiones del mundo. En París en el siglo XX, Julio Verne nos muestra cómo sería el París de 1960, el cientificismo, las ciencias contables y matemáticas se han apoderado del mundo y lo han llevado al extremo de olvidar su esencia, su corazón porque se prioriza el ' ¿a dónde vamos?' y se deja de lado el '¿de dónde vinimos?'. Ya nadie quiere estudiar pintura, literatura, lenguas clásicas; porque, para ser sincero, ya no es necesario. La situación se vuelve más caótica cuando tampoco existe ya el legado de los grandes pensadores del mundo, Victor Hugo es un ser en extinsión, los pensamientos de los grandes filósofos se encuentran apilados en un sótano oscuro de la gran Sociedad General de Crédito Instruccional que arroja tal máquina industrial cantidades abismales de banqueros, contadores e ingenieros. No hay espacios para quien esté interesado en escribir, en reflexionar sobre los problemas sociales, no hay otro tipo de expresión que no sea la orientada hacia el 'progreso material' hacia la búsqueda de 'mayores ganancias'.
Me pregunto hasta qué punto podemos comparar nuestra sociedad ya del siglo XXI con aquella que Verne nos presentaba de manera lejana, pero muy concreta en el siglo XIX. ¿Por qué es tan difícil entender que alguien quiera estudiar literatura y no finanzas? ¿por qué la sociedad subestima a quienes escriben, a quienes opinan, a quienes crean, a quienes enseñan? Quizá Julio Verne jamás pensó que una de sus profecías menos conocidas sería una de las que con mayor certeza llegaría a concretase, y aunque el libro concluya de una manera muy deprimente creo que estamos a tiempo de reivindicarnos. Este pequeño grupo que conformamos, amigos, aquellos que preferimos sentarnos frente a un teclado, reflexionar sobre el pasado, sobre la vida, sobre el arte, sobre las grandes historias estamos en la necesidad de reivindicarnos y demostrarle a la sociedad que en verdad nos necesita, que no trabajamos ni escribimos para que nuestra producción sea leída, y difundida en una esfera pequeña. Estamos en la obligación de divulgar lo que producimos y proyectarlo hacia una contribución social en pos de la personal. Quiero saber qué piensa el señor que camina por la calle sobre la literatura, quiero saber por qué un banquero cree que es incapaz de tener y entender un libro de historia sin pensar que solo es un manual de fechas, quiero saber por qué un administrador colombiano no considera relevante la pintura de Fernando Botero sobre la muerte de Pablo Escobar. De nada vale lamentarnos sobre cómo llegamos a parar aquí, si quieren saber algunas hipótesis interesantes los invito a leer este libro tan hermoso y a la vez tan deprimente de Verne, muchos dirían que el menos interesante porque se aleja totalmente de la temática de aventuras, pero creo que dentro de todo el París del siglo XX en el que se encuentra el protagonista es una verdadera aventura porque se encuentra solo, perdido en un mundo que cada vez lo reprime, que le recorta toda posibilidad de cubrir sus intereses. Aún no llegamos a este punto y, probablemente, quizá nunca lleguemos porque con toda la tecnología, las grandes obras pueden preservarse de muchas maneras, pero a lo que sí nos estamos aproximando es a la desaparición de los ejecutores de estas bellas artes, de estas ciencias y disciplinas, nos aproximamos también a que sus producciones se queden en la mente de pocas personas, cuando lo que deberíamos estar haciendo es un gran campaña de difusión en la que expliquemos a la sociedad POR QUÉ es importante lo que hacemos.
jueves, 20 de agosto de 2015
Reflexiones al pie de una falla geográfica

Cuando regreso en el tren, desde la puerta los cerros se nos presentan imponentes, no le hacemos mucho caso porque ahora nos es cotidiano; pero pasa lo mismo con quienes viven rodeados de edificios inmensos. Surgen las mismas preguntas: ¿cómo será vivir allá bien arriba? Para nuestra suerte el tren pasa muy cerca a la parte de atrás del cerro San Cristobal, podemos ver lo hacinada que vive esa gente, pero también su tranquilidad de tener algo "propio". El recorrido avanza y el paisaje se invade por segundos de medianos edificios, pero a lo lejos siempre se ven las puntas de los cerros; cuando es de noche es mucho más alucinante porque se ven lucecitas perfectamente ordenadas en cuadrantes que intentan delimitar las urbanizaciones de los AAHH. El panorama es realmente hermoso porque nos permite comprender la dimensión y diversidad del distrito. A veces me pregunto, cómo habría sido si no hubiera vivido rodeada de este paisaje. Quizá ya no limpiaría cada 2 segundos la mesa de vidrio o quizá no renegaría todos los días por los zapatos sucios, pero lo más importante es que quizá no habría descubierto la tranquilidad que inspira contemplar este paisaje. A pesar de toda la acústica intranquila que genera la marginalidad ( botellas rotas, gritos, silbidos, música a todo volumen) pararme en el 3er piso de mi casa y ver los cerros es un eficiente tranquilizante. Después me pongo a pensar en esta visión romántica y la contrasto con la gente que vive en estos cerros, también los contemplo a ellos, contemplo sus casas, sus carencias, su astucia para superarlo y lo único que puedo sentir es admiración también por esta gente que probablemente lo único que desea es salir de ahí, salir del cerro y encontrar casa en la "pista". Muchos me preguntan ¿cómo puedo vivir aquí?, si en verdad vale la pena el tiempo que demoro en llegar a casa; la respuesta siempre será sí, vale mil veces la pena regresar a este lugar porque cuando regreso lo único que siento es tranquilidad en medio de todo el caos que rodea al distrito, yo solo elijo mirar los cerros.
viernes, 31 de julio de 2015
La chata de ron de los conos
La otra vez me quejaba con un amigo mientras tomábamos una chata de ron a miles de kilómetros de mi casa: "la gente tiene miedo de bajar a los conos;ya nadie me quiere visitar". Este me respondía: "que se van a ensuciar los zapatos esos miedosos, del centro no pasan". Yo le decía que no eran miedosos, que había mucha razón para pensar dos veces antes de intentar cruzar Acho, pero él fulminante, como siempre, respondía: "el que quiere ir a verte te va a seguir sin reproches y a la hora que sea". Entonces le dije "vamos a mi casa un toque" y gritando respondió: "ta' webon, yo quiero vivir flaquita".
Así, me di cuenta que la duda se apodera hasta de los mas avezados, pero aquí es donde nos tocó vivir a más de 1 millón de personas; somos algo así como los marginados, pero sin taras físicas: solo con la carga de vivir frente a un penal, ser vecinos de unos pistoleros abastecedores de granadas y coca y tener las calles más 'inseguras'. ¿Qué dirían nuestros abuelos, cuando antes orgullosos invitaban a todo el mundo a sentarse en la sala recién construida?, ¿qué dirían si ya nadie quiere venir a visitar a sus nietos por culpa de los 'estigmas sociales' alimentados por la prensa amarillista? "No te preocupes hijita, acá siempre hay solcito, no tienes nada que envidiar".
Así, me di cuenta que la duda se apodera hasta de los mas avezados, pero aquí es donde nos tocó vivir a más de 1 millón de personas; somos algo así como los marginados, pero sin taras físicas: solo con la carga de vivir frente a un penal, ser vecinos de unos pistoleros abastecedores de granadas y coca y tener las calles más 'inseguras'. ¿Qué dirían nuestros abuelos, cuando antes orgullosos invitaban a todo el mundo a sentarse en la sala recién construida?, ¿qué dirían si ya nadie quiere venir a visitar a sus nietos por culpa de los 'estigmas sociales' alimentados por la prensa amarillista? "No te preocupes hijita, acá siempre hay solcito, no tienes nada que envidiar".
domingo, 12 de julio de 2015
Los chicos malos
De la esquina
El tiempo que transcurra en este cono es distinto. Aquí hay silencio, aquí hay vecinos que hacen honor al significado tradicional, aquí hay paisajes, pero también hay violencia, inseguridad. Aparece la negación también, "son de otros barrios, no de acá", pero ya no se acuerdan cuando los invitaban a las fiestas de sus hijos: es increíble e inaceptable ver en qué se han convertido. Llegó a mi casa y los encuentro fumando hierba en la puerta, desde la esquina el miedo me invade, y no puedo evitar recordar las veces que no querían entregarme la pelota, ¿cómo pudieron terminar en esto? Sigo caminando porque necesito entrar a mi casa, entonces planeo una estrategia: caminaré convincente con actitud altanera, quizá podría gritarles "permiso" para reforzar una autoridad que intento instaurar sobre ellos, abriré la puerta y rogaré porque no me sigan, rogaré porque se vayan, rogaré porque hagan algo con sus vidas. Se colocan en las esquinas y se mueven en grupo, hablan alto y con un lenguaje que intento descifrar cada vez que los espío por la ventana; mencionan nombres y trato de memorizarlos para no perder la hilación de sus historias la próxima vez que estén cerca.
De la estación
Cada vez que salgo de la estación, debo ser precavida, guardar el celular, alistar el pasaje, colocar la mochila adelante: debo reflejar que aunque esté bien vestida, no tengo nada de valor. La actitud es un factor importante, siempre mirar a todos lados para que no te crean despistada, para que sepan que no eres nueva en esta zona, para que sepan que sabes que hay ladrones y que sabes cómo enfrentarlos. No ser ostentosa es lo principal: nunca sacar el celular, guardar el reloj, y la billetera. Pienso todo esto mientras bajo las inmensas escaleras, cuando paso la tarjeta sé que la función ha comenzado. Al cruzar la pista toda la gente está junta y cruza en manada, algunos se apresuran y lo hacen antes de tiempo, no soporto eso. Cruzo la pista y ahí está la señora de las golosinas, al costado la señora de los huevos, y luego la señora de los emolientes. Unos pasos más allá, la señora de los panes y finalmente el señor de las yucas, después de ellos están los estibadores, los jaladores: los chicos malos. Reconozco algunos y les busco la mirada para que mi presencia se les haga cotidiana, familiar: ¿qué causa, a tu barrio le va a robar? es la respuesta que tengo instaurada si algún se atreven a hacerme algo, pero primero debo tener algún tipo de contacto. Se pasean por toda la avenida porque el tráfico está de su parte, más que una avenida parece un estacionamiento, los carros no se mueve, se quedan medias horas y si tienes calor te aguantas porque nadie quiere abrir la ventana. ¿Tan horrible es? No lo es, me gusta ver cómo interactúan los que hacen de este paradero su hogar y trabajo. Los chicos malos tienen mucha confianza con la señora de los jugos que a su vez es controladora, bromean con ella, la tratan como una más de ellos. Después, respeta mucho al señor de las yuquitas, comienzo a sospechar que es uno de los más antiguos ahí. Cuando se avecina otra turba de gente que sale de la estación, estos están al acecho: los distraídos con el celular en mano, las de las carteras ostentosas, las de la billetera en la mano, los que llevan muchas cosas; en verdad hasta ahora no logro averiguar cómo escogen a sus víctimas.
jueves, 28 de mayo de 2015
Visita a la abuela
-"Mamita, pasa,pasa rápido"
- "Abuelitaaaa" le dijo abrazándola muy fuerte.
-"Mira lo que tengo aquí"
-"Espérate abuelita, quiero sacarme los zapatos primero"
-"No, ven primero aquí, mira...". La abuela se apresura a abrir un cajón y le muestra un cofre.
-"Abuelita, ¡¡¡son todos tus aretes!!!!, .¡Ahí están los rojos que tanto me gustan!"
-"Llevátelos, mamita, mételos a tu bolsa de una vez"
-"Ahhh, mi bolso está en la sala, mejor me los llevo puestos"
-"Está bien mamita, pero ahora agarra tus cosas porque te están esperando" La abuela se acerca a la ventana y ve llegar un carro negro y la nieta le pregunta:
-¿Qué?, ¿quién ha venido abuelita?
-"Nadie hijita, pero ya te tienes que ir..."
-" ¿A dónde?".
-"Sube al carro mamita, haz todo lo que el señor te diga".
-"Abuelita, pero ¿quién ese señor ¿a dónde me va a llevar?"
La abuela la toma de la mano y la acompaña hasta la puerta, le toca la mejilla, la abraza muy fuertemente y le dice:
-"Ojalá puedas visitarme otra vez, hijita"
La nieta, desde el carro, voltea a mirarla como si fuera la ultima vez: su abuela está recostada sobre las rejas rojizas, con su vestido de dormir color blanco, con las medias de distintos colores y con el cabello hacia la derecha que se le formaba por dormir de costado, le sonríe con cara engreidora mientras le dice con gestos que cuide mucho los pendientes rojos que lleva puestos...
-"No te preocupes abuelita" le dice "La próxima vez que venga..." y de pronto el carro arrancó rapidamente dejando la frase inconclusa. "Señor, ¡pare!, ¡pare!", pero este parecía no escucharla "¡le he dicho que pare!", le decía eufórica, pero este avanzaba cada vez más rápido. Entonces en un impulso desenfrenado, la nieta abre la puerta y se lanza, no por temor, pues sabía que su abuela no dejaria que nada malo le pasara, sino porque fue consciente de que estaba en un sueño de visita: ella había alistado a su abuela para colocarla en un ataud hace 9 meses atrás. El chofer era quien la llevaba de vuelta a la realidad y la unica manera de encontrarse con su abuela muerta era saltando del carro y corriendo hacia ella, pero ya era muy tarde, había cruzado el umbral que separa a ambos mundos. De pronto sintió el impacto del suelo y todo se volvió negro; 5 segundos después se encontró echada en su cama, sin los pendientes. Mientras se tocaba las orejas una y otra vez, pensaba "¿se me cayeron en el camino? o ¿nunca estuve ahí?".
- "Abuelitaaaa" le dijo abrazándola muy fuerte.
-"Mira lo que tengo aquí"
-"Espérate abuelita, quiero sacarme los zapatos primero"
-"No, ven primero aquí, mira...". La abuela se apresura a abrir un cajón y le muestra un cofre.
-"Abuelita, ¡¡¡son todos tus aretes!!!!, .¡Ahí están los rojos que tanto me gustan!"
-"Llevátelos, mamita, mételos a tu bolsa de una vez"
-"Ahhh, mi bolso está en la sala, mejor me los llevo puestos"
-"Está bien mamita, pero ahora agarra tus cosas porque te están esperando" La abuela se acerca a la ventana y ve llegar un carro negro y la nieta le pregunta:
-¿Qué?, ¿quién ha venido abuelita?
-"Nadie hijita, pero ya te tienes que ir..."
-" ¿A dónde?".
-"Sube al carro mamita, haz todo lo que el señor te diga".
-"Abuelita, pero ¿quién ese señor ¿a dónde me va a llevar?"
La abuela la toma de la mano y la acompaña hasta la puerta, le toca la mejilla, la abraza muy fuertemente y le dice:
-"Ojalá puedas visitarme otra vez, hijita"
La nieta, desde el carro, voltea a mirarla como si fuera la ultima vez: su abuela está recostada sobre las rejas rojizas, con su vestido de dormir color blanco, con las medias de distintos colores y con el cabello hacia la derecha que se le formaba por dormir de costado, le sonríe con cara engreidora mientras le dice con gestos que cuide mucho los pendientes rojos que lleva puestos...
-"No te preocupes abuelita" le dice "La próxima vez que venga..." y de pronto el carro arrancó rapidamente dejando la frase inconclusa. "Señor, ¡pare!, ¡pare!", pero este parecía no escucharla "¡le he dicho que pare!", le decía eufórica, pero este avanzaba cada vez más rápido. Entonces en un impulso desenfrenado, la nieta abre la puerta y se lanza, no por temor, pues sabía que su abuela no dejaria que nada malo le pasara, sino porque fue consciente de que estaba en un sueño de visita: ella había alistado a su abuela para colocarla en un ataud hace 9 meses atrás. El chofer era quien la llevaba de vuelta a la realidad y la unica manera de encontrarse con su abuela muerta era saltando del carro y corriendo hacia ella, pero ya era muy tarde, había cruzado el umbral que separa a ambos mundos. De pronto sintió el impacto del suelo y todo se volvió negro; 5 segundos después se encontró echada en su cama, sin los pendientes. Mientras se tocaba las orejas una y otra vez, pensaba "¿se me cayeron en el camino? o ¿nunca estuve ahí?".
viernes, 15 de mayo de 2015
The true
Abrazados en la cama me dice: "No importa cuántos te la hayan metido; sé que siempre pensaste en mí". "¿Cómo lo sabes?", le respondo. "Siempre pude escuchar los gritos desgarradores de tu mente: solo ahí puedes hablar bien fuerte y sin miedo".
jueves, 9 de abril de 2015
Start of somenthing new
El mundo académico necesita una renovación, quizá esta ya haya comenzado, pero aun no vemos aquellos frutos. Un profesor me dijo ayer: En el Rimác hay mucho por estudiar, no en sus archivos (si es que los hubiera) tampoco en sus calles ni en su política, sino en sus gente. Me propone, además, " Hay que hacer algo, vamos a coversar con ellas". "Vamos profe", le dije "lo que más me gusta es conocer gente (mejor si está viva)". Después en el tren pensaba, "Hay que dejar la teoría un poco de lado, es necesaria, pero le falta dosis de realidad, dejar de ser tan absteacta; estudiamos procesos, pero nos olvidamos que las personas fueron y son parte de estos. ¿Cómo integrarlas, entonces? Ahhh, ahí esta la cosa más chevere: conversando. ¿Cómo aplicarlas a la aburrida historia? El imaginaroo que persiste en el recuerdo es una buena opción para comenzar. Ahí vamos, como diría J.Balvin.
martes, 7 de abril de 2015
Entre huevones que se comprenden...
Hay que aceptar que, a veces, la noche, la tristeza y la sobriedad, te incitan a escribir cualquier huevada. Quizá si estuviera un poco ebria me saldrían mejor las cosas; es decir podría escribir mejores huevadas, pero no siempre se puede estar así, ¡rayos! La única solución es hacerse el huevón; así es, dentro de tanto intelectual, hacerte el huevón, el que no sabes ni mierda resulta mucho más productivo que estar imaginando una respuesta a una de aquellas preguntas rebuscadas. Un simple " no sé y qué chucha" siempre será la mejor respuesta.
Allá, de donde muchos salen y pocos entran (A short essay)
Allá donde abunda la suciedad, la informalidad y las malas costumbres casi nadie llega, pero sí que muchos salen. Las 4 de la mañana son las 6 de muchos metropolitanos; en los cerros de San Juan, la gente debe levantarse muy temprano y prepararse para el recorrido ritual. El desayuno no es opción, es una obligación, ¿quedarse sin comida más de 8 horas? No gracias. Suelen vestirse con rapidez y apremio para dirigirse a preparar el almuerzo, a planchar el uniformelunes, 6 de abril de 2015
Por ahí
Ese momento en que no sabes si salir a jugar libremente al parque, pero con el temor de que te vaya a suceder algo grave: algun tropieso, alguna raspada. Al final, ¿quien te quita lo jugado? Quizá deberíamos enfatizar: Amigos, la vida fue diseñada para transitarla a corto plazo, porque mejor que imaginar que tropezarás es TROPEZAR. Auch...
*Y de fondo acompaña la cacharra. Las ironías de la vida sí que sorprenden...
*Y de fondo acompaña la cacharra. Las ironías de la vida sí que sorprenden...
Reflexiones urbanas
La mañana del jueves, después de una timba brava, salimos a caminar por las calles de la Victoria. "Quisiera regresar", me dice gritando. "Volvemos la próxima semana, viene La Constelación". "No pasa nada... ¿sabes por qué me gusta esto?". "¿Porque eres un enfermo desquisiado?". "Exactamente: no me gusta estar cuerdo y vivir tranquilo sin timba".
viernes, 3 de abril de 2015
The once I was in Chosica
Comenzaré este post resaltando
una de las cosas que a menudo nos decía la gente de las juntas vecinales y uno
que otro apoyo municipal, “amiga, tienes que diferenciar entre damnificado y
afectado, pues”. Entonces, mientras mi grupo y yo caminábamos nos dábamos cuenta
del panorama al que nos enfrentamos: una disputa frenética entre los habitantes
por dejar en claro quién era (actualmente) más pobre que otro: “Yo no tengo
agua, señorita”, “Ella al menos tiene donde dormir, toda mi casa está destruida”.
Y, efectivamente, todo lo que nos decían era cierto, ¿cómo negarles, entonces, una botella de agua, una lata de
atún a esa gente solo porque no requerían los niveles de ‘pobreza’ que los ‘organizadores’
nos incitaban a evaluar rigurosamente? En verdad, no tengo quejas con la
excelente organización de la que fui parte hoy, pero sé que siempre, los que
acuden a lugares dónde han ocurrido este tipo de desastres se van a enfrentar
sí o sí con esta dicotomía y para poder solucionarlo a veces solo uno debe apelar a su intuición (o sea a su corazoncito).
El grupo con el que me estaba
moviendo era agradable, mis amigos: Chris y Tefa; un chico que a menudo creía
ser gracioso, pero en verdad nunca lo fue y uno un poco más callado. Obvio en
el camino terminamos mimetizándonos con los de otros grupos. Mientras intentábamos
llegar a San Antonio, un cerro bien empinado, pero con las escaleras amarillas
bien puestas vimos una ciudad destruida y a miles de gente del ejército que
intentaban reconstruirla. Nos rogaban por una botella de agua, mientras dejaban
de lado su pala, su pico necesarios para ‘cumplir con su labor’, tenían los
polos en la cabeza, mascarillas improvisadas, mucho sudor en la cara y axilas y
el infaltable uniforme. “¿Cómo vas por aquí?”, le preguntó, y me responde “Todo
es una cagada, pobre gente se van a quedar si nada por un buen tiempo” mientras
no dejaba de mirar la botella de agua de 3 litros que tenía en mis brazos que,
por supuesto, se la dejé. Es increíble, cómo la gente llega a
desesperarse por agua. Un incidente bastante particular nos sucedió mientras ya
estábamos de bajada. A una chica de otro grupo, que tenía como 4 botellas entre sus brazos,
se le cayó una por las empinadas escaleras; la botella rodó hasta muy abajo y
dejó a la vista un diminuto agujero por donde se filtraban una línea delgadita
de agua. No era la primera vez que pasaba; de hecho, lo que habíamos estado
haciendo cuando sucedía esto era utilizar esa botella rota para mojarnos la
cara, lavarnos las manos: el solo era infernal!!! Sin embargo, en esta oportunidad
algunos no estuvieron de acuerdo en seguir haciendo este procedimiento. Nos
envolvimos en una gran discusión sobre qué hacer con la botella de agua que
seguía filtrando una pequeña línea de agua. Yo estaba a favor de que la
utilizáramos para refrescarnos, pues ya no había más gente a quién repartir
(técnicamente todas las casas contaban con un mínimo de botellas de aguas); sin
embargo, también era consciente que una botella más, aunque sea rota, sí le
vendría bien a cualquier familia y esta era la postura que defendían los otros
chicos. Finalmente terminamos usándola para aliviarnos del terrible calor,
aunque los otros chicos optaron por no hacerlo. Me arrepentí tanto de esto porque sé que mi postura se vio influida por las circunstancias, mas no por un contexto más macro (bah!, egoísta de miércoles).
El huayco que había pasado por Chosica más allá de revelar la ineficiencia de un alcalde que tiene más de 15 años en el cargo (y no poder planificar un plan preventivo) revelaba también las condiciones humanas más 'primitivas'. Podría decirse que todos tenemos perder nuestras cosas materiales, pero en fin es la tele, el dvd, la refri, pero no me quites el agua, carajo que sin eso no vivo. Amigos, en Chosica no hay una sola gota de agua y el sol es asqueroso. ¿Cómo sobrevivir a eso sin revelar una amargura pontecializada? Esa gente no es malcriada, no, solo quiere un poquito de agua, no quiere billetitos (de nada serviría ahor). Quiere agua.
jueves, 2 de abril de 2015
The once it seemed to be something good (and nice, oh)
Una tarde de aquellas, esperando a que algún lector taciturno se acercara por estos lados, en donde todo parecía ser aburrido y totalmente desfasado (para nada innovador), she was reading and very far away she heard "Miss, do you have...? Oh, no you haven't". Entonces, ella levantó la mirada and offered him a big smile and say "My friend, what are you doing here, come in". Lo dudó un poco antes de hacerlo porque su grupito estaba rondando por ahí y no podía dejarlos solos, no, eso no se le hace a los amigos. Ojeó alguno libritos y "Shit, what a boring life do you have here...." -"Hahahahahahaha, hay rebajitas". Una propuesta indecente se avecinó, solo le respondí "Aquí son un poco quedados", porque no tenía ni idea de lo que estaba hablando". Entonces, los 5 segundos más silenciosos aparecieron lleno de sonrisas, "Well, miss I have to go". But it was't true: He turned to walk around again, I know because even though I pretended to be reading I paid him a little attention.Timba
Me suena "El tren bala" mayimbero, solo puedo pensar "qué rico carajo" mientras la pared se presta como mi eterna pareja de baile. La timba se siente en todos lados, en cada parte del cuerpo. ¿Cómo hay gente que puede pensar que la salsita ha muerto? Si lo hizo, pues ha resucitado en timba, carajo!!! Le han metido más calle, más "social reality"; la salsa sensual llora debajo del escenario, pero qué se puede hacer, todo tiene su final. Solo le diría que no se preocupe, no es que a esta generación ya no le gusta bailar pegadito, sino que prefiere mover más los pies, darle la de mil vueltas, pero tranquila, agarrar del cuellito todavía sigue en pie gracias a ti, querida salsa sensual. Para ser sincera, esto es muy complicado, amigos: la timba lo ha mezclado todo hasta el punto de no saber qué miércoles estás bailando, ¿en verdad importa? Solo quiero que me den una vueltita, mientras me pierdo y ruego por una nueva oportunidad: "esta vez sí me va a salir, I swareeeee" :D martes, 31 de marzo de 2015
the way
El enfrentamiento entre el pasado y el presente me consume, me abstrae y me desespera. Me pierdo en el camino que tengo que seguir porque aun no he decidido por donde hacerlo, me encuentro justo en el inicio de la bifurcacion. El hombre de linda sonrisa, me mira desde lejos y me grita, "Aca hay espacio para ti, ven mi amor" mientras sus ojos me imploran que vaya con el, mi corazon se pregunta si en verdad esta sucediendo esto: ¿no sera un sueño? ¿no estare equivocada? Entonces, el mira detras de mi y se detiene, se queda pensando y dice "Creo que aun tienes que solucionar algo". Solo atine a decirle: "Estoy en eso, no desesperes" se fue con su vigorosidad a recorrer otros corazones, a declar su amor en todas partes, pero jurandome que su lealtad hacia mi sera inquebrantable. "Chau amiguita", se escucha a lo lejos, mientras danza en el aire.
domingo, 22 de marzo de 2015
The journey
En un par de meses partiré de Lima a donde me llevé el camino y los pocos billetes que tendré en mi bolsillo. Esta es una pequeña introducción a lo que vendrá después para el blog. Me largo de la zona de confort quiero conocer el país, quiero poder mirar a una campesina y mimetizarme con ella, quiero dejar a los conservadores intolerantes de Lima y quiero conocer a los mineros que arriesgan su vida en el interior. No quiero un viaje de placer, quiero un viaje real. Amigos, el país se está muriendo porque todos prefieren sacarse fotos en el Caribe, porque ninguno quiere dormir en un pellejo de vaca al ras del suelo. Nadie quiere aceptar aún que hay gente viviendo en el interior de este país tercermundista. Nadie.
Suffering
La miro desde lejos porque ahora me da miedo estar cerca de ella. Ya no es más mía, ya no puedo tomarla de la cintura y envolverla entre mis brazos, ya ni si quiera puedo sentir su olor cinco pasos más allá. Toda la magia se ha ido de mi siguiéndola a ella, me ha robado la vida y no sé cómo puede estar tranquila con eso. A veces quisiera mirarla y decirle: "Desgraciada, hija de puta ojalá sientas todo lo que me estás haciendo sufrir" Entonces imagino sus ojos llorosos y comprendo que nunca fue su intención; así como tampoco la mía el querer odiarla. Camino por el parque y veo a gente besándose, a niños que se toman la mano, a perros montándose, a una prostituta en la esquina, a dos ancianos caminando lento y todo me recuerda a ella: ¿por qué es tan difícil olvidarla?
viernes, 27 de febrero de 2015
The once he talked with his friends
La vez que decidió darse una nueva oportunidad, Luis pensó "Y ¿cómo carajos se hace eso?". Miró al suelo y recordó cuando perdió su trabajo de tesis y tuvo que comenzar a reescribirlo todo otra vez. Pensó entonces que sería algo así como cuando empiezas de nuevo, pero no olvidando todo lo que pasó, sino tratando de hacerlo mejor esta vez. Discutió de esto con algunos amigos y sus respectivas chelas. Algunos dijeron que cuando se comienza de nuevo, se comienza desde cero; como arrancado una página, como si nada jamás hubiera pasado; entonces otro le replicaba que era inevitable recordar todo lo que había sucedido; dijo que su "comenzar de nuevo" era una manera absurda de borrar el pasado y que jamás se podría comenzar algo nuevo, si el pasado no era superado debidamente. Luis aprobó dicho argumento y les dijo a todos: "Esa mierda de comenzar de nuevo, de darte una nueva oportunidad no es más que una frase trillada, si en verdad hubiera querido darme la oportunidad de hacer algo distinto no me lo habría preguntado, solo habría pasado, pero no. ¿Qué pasó entonces?" Todos se miraron entre ellos sin saber qué responder, entonces uno de ellos dijo "Estás madurando, mejor dicho envejeciendo". Esta vez no se miraron entre ellos, todos miraron a cualquier lado pensando en que cuando uno se hace más grande, las nuevas oportunidades son más difíciles de tomar, pero siempre son las más gratificantes no porque hayan sido exitosas, sino porque nos demuestran que somos capaces de arriesgarlo todo. Las chelas ya se estaban acabando y Pedro dijo, "Luchito, unas chelitas nuevas, pues".
domingo, 8 de febrero de 2015
The once we danced
Llegaron a mi casa unos amigos con los que había compartido casi la mitad de mi vida, pero que ahora parecían unos extraños. Los vi mayores, pero con la misma mirada; también con la misma jerga de gestos de siempre y la confianza casi intacta, quizá porque el estar en grupo nos daba esas licencias. Apenas abrí la puerta me dijeron, "Ya pe chato tas libre ahorita, baja un toque a mi casa". Hasta ese momento, no me había percatado de ella: estaba medio callada y solo me miraba; quizá porque recién íbamos a tener algún contacto visual después de diez años, a pesar de vivir a un par de casas. Entonces le dije, "Oye ¿y tú?, al fin te dejas ver". Ella me miro y entre risas dijo "Baja un toque, va a haber buen dancing". Solo ahí recordé que los últimos años del colegio, ella había sido mi pareja de baile en todas las actividades, y si no fue la de prom fue porque otro era más alto que yo. Entonces, llamé a mi hermano, le dije 'vao un toque acá a la vuelta'; dijo que iría en un par de horas, no se le veía muy animado. Salimos los cuatro de mi casa y nos fuimos caminando bordeando el parque. La veía feliz como si le gustara esas caminadas sin rumbo en la noche como quien busca algo chévere para hacer. Cuando llegamos a la casa de este pata, ella se fue a la mesa y comenzó a preparar los tragos y tuve un flashback en donde ella comenzaba a servirnos chocolate caliente en su casa. Yo solo podía pensar en "¿Cuántos años han pasado? Mierda". No me puedo quejar de la precisión de alcohol en las bebidas, su intención era que todos entremos en calores lo más rápido posible, así que me lo tomé lentito. Cuando la vi sola, me acerqué y le pregunté qué hacía, si ya trabajaba, pero todo eso parecía aburrirle. Entonces le vi los pies, los movía delicadamente, quizá para no parecer desesperada por bailar. Me acerqué a la radio y mismo Dj me puse una salsita pegadita y le dije, "Sí va a ver buen dancing". Se levantó al toque y entré en un dilema porque no pensé que bailaría tan bien; cada vez se me acababan los pasos para impresionarla y apelé a la conversadera salsera. Me enteré de algunas cosas bien chéveres, algunos chismes de la gente del barrio: me sentía como hace algunos años atrás cuando llegaba temprano a clases y solo me quedaba hablar con ella. Casi como a las 4 el gordo no botó de su casa; volvimos a emprender la caminadera, pero esta vez de verdad sin rumbo, buscando algo chévere por hacer. "Vao a mi jato caarajo" dije, quizá dando la impresión de que la precisión de alcohol había hecho el efecto deseado. Todos dijeron ya y nos emprendimos en la caminada. A ella la veía como si nada, tenía la caminada de chica creída de siempre, pero me gustaba porque miraba siempre al frente como si quiere hacerse respetar, "¿de quién? Nadie la iba a molestar, pero a ella le gustaba andar así". LLegamos a mi casa, con todo el trago en la mano, pero estaba ve no se fue directo a la mesa a ponernos la dosis, se hizo la de DJ y nos puso música de nuestra época, debo confesar que la ocasión lo ameritaba, la dejé hacer sus payasadas un rato, pero luego le dije "ponte un salsita" y la otra se fue hasta los 60'. Entonces la boté como solía hacerlo hace diez años atrás, pero me respondió con un sutil toque feminista entonces solo atiné a decirle "Mayimbe".
Después de varios bailes, a las 6 am me apoderé de la música y le metí salsa hasta no poder más, parecía que a ella le encantaba. Entonces la saque a bailar como ya prediciendo que sería la última vez y la agarré bien fuerte de la cintura y le hice la de mil vueltas, la de los pasos de salón; ella me respondía bien, bastante bien a pesar de que, como dice ella, nadie le enseño a bailar salsa. Le metí cara un par de veces, pero no respondió, entonces solo ahí me di cuenta de que había sido utilizado. Lo que ella quería era bailar, yo sabía como hacerlo, y en verdad no me importó ni un poquito porque recordé que ella había sido mi eterna pareja de baile y era algo que debía cumplir.
martes, 3 de febrero de 2015
The red shaddow
El chico de la sombra roja, el de los pies descalzos y piel corrompida lucha por volverse constante en el tiempo. Intenta una mala maniobra: actúa como si nada pasara con el enemigo, quizá porque este es su 'amigo'; entonces, no se le enfrenta, no lo reta porque quiere causar naturalidad como si esta fuera una cualidad que podría usar como defensa. La fuerza en la batalla no es indispensable, la táctica tampoco, lo interesante de este particular enfrentamiento es que el vencedor no será necesariamente el más apto, sino aquel que logre hacer brillar su sombra y con ello deshacer la idea de que a la batalla hay que ir precavido, organizado, mentalizado. A veces, la espontaneidad puede jugar a favor de una de las partes. El chico de la sombra roja, el de los pies descalzos y piel corrompida está convencido de que la fuerza no está en las manos, sino en la facilidad de la palabra.
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