Te detienes un momento a repensar el segundo paso. ¿Qué tan consciente estas de la situación? ¿Acaso es tenaz continuar o es mejor esperar? Hoy descubrí que iniciar una conversación por casualidad es frustante porque no estás preparado para prever la situación; sin embargo tiene un lado positivo porque incita a la improvisación. "Ahí está el detalle", como diría Mario Moreno, si improvisas bien, pues tu conversación será fructífera, y ¿si no?. "Tons como se dice..."
Lo cierto es que casualmente he iniciado el segundo paso, una palabra fuera de lugar dio pie al inicio de un conversación no programada. El lenguaje de Cantinflas sería oportuno para explicar aquella situación fuera de lugar: "lo que pasa es que estaba pues releyendo las conversaciones, porque sí pues me gusta recordar lo que hablamos cuando pues de pronto como quién diría ups se presionó solito el teclado y aquí estamos"
"Oyó por la radio un mensaje de los Extraditables con la amenaza de botar frente al Palacio Presidencia los cadáveres de los secuestrados envueltos en costales, si no se modificaban los términos del segundo decreto"
Noticia de un secuestro de Gabriel García Márquez es uno de esos libros que pueden ser devorados en un solo día. La prosa indiscutible de Gabo logra que uno de los sucesos más nefastos de la historia colombiana pueda fascinar a los lectores hasta el punto de estar viviendo el mismo encierro que ellos. La práctica periodística de García Márquez es un elemento interesante de destacar porque, como afirma en su prólogo, entrevistó a cada uno de los protagonistas de la obra, lo cual le permitió capturar las sensaciones primigenias del encierro. En este sentido, Noticia de un secuestro no vendría a ser exactamente una novela, sino más bien una crónica o una novela periodística.
El argumento central se basa en los secuestros cometidos por el narcotraficante Pablo Escobar, integrante del grupo Los Extraditables, para negociar su no extradición y posible entrega al gobierno colombiano en el año 1992. Escobar había sido uno de los responsables de instaurar una década de terror en Colombia, pero nadie tenía pruebas para acusarlo. Las decisiones desde la cúpula central del gobierno estaban orientadas a capturar a todos los líderes de carteles colombianos, ya sea a partir de intervenciones policiales - a cargo del grupo de élite- o a través de la entrega de los mismos líderes. Se buscaba sobre todo la entrega de los líderes, los hermanos Ochoa -jefes del cartel de Medellín- ya lo habían hecho y había significado un éxito para el gobierno aunque las condiciones del encierro eran más aceptables que la de un preso común. Con la promulgación de diversos decretos se buscaba que Pablo Escobar, el narcotraficante más buscado en el mundo, también se entregara, pero -evidentemente- no sería sencillo.
El libro recorre no solo el episodio de los secuestros, sino también intenta presentar un escenario tripartito en donde resaltan la figura de los secuestrados, el gobierno colombiano y el accionar de Pablo Escobar. García Márquez intenta ver en cada secuestro las posturas tomadas por estos tres grupos. Detrás de cada rehén hay un motivo, una solicitud de Escobar hacia el gobierno para el cumplimiento de sus fines, pero al mismo tiempo persiste la angustia de los secuestrados y sus familiares. García Márquez demuestra que estos secuestros no son aislados, sino que se inscriben dentro de una estrategia política que pone el medio de la batalla a inocentes que fueron hermanos, esposas o hijos de políticos estratégicos. El tema de la negociación es importante, me ha gustado la manera en que ha sido presentada aquí, quizá por el hecho de haber sido, en primer lugar, una investigación periodística.
Este libro resulta también esclarecedor para la historia colombiana, pues conocer los testimonios de los secuestrados nos permite ver con más detalle el accionar de Escobar y la articulación de sus "hombres" frente a los secuestros. Los logros y fallas del gobierno colombiano también son expresados en Noticia de un secuestro; sin embargo, he sentido una sobrevaloración con la actuación del gobierno, pareciera más bien que se pinta a Escobar como un todopoderoso al que el gobierno busca enfrentar activamente, sin miedo, sin conciencia de los males que podría generar una actuación tan osada. No veo humanismo en las decisiones del gobierno, ni en la de Escobar, pero todo ello se ve compensado con la narración de lo que viven los secuestrados.
Este es un muy buen libro para leer y conocer la realidad colombiana, tiene 328 páginas en la edición de Contemporánea y lo acabe en 2 días. Fue una época en que estaba obsesionada con Pablo Escobar, devoraba todo lo que tuviera su nombre. De hecho, no me costó mucho identificar a los personajes porque ya tenía un conocimiento previo, per creo que sí podría ser un poco complicado para alguien que por primera vez se acerca a esta realidad, quizá Gabo falla en eso también en no explicar con mayor detalle cuáles son los vínculos políticos de los secuestrados. A pesar de este inconveniente, el libro se entiende perfectamente, recomiendo no saltarse el minúsculo prólogo porque resulta muy explicativo y ayuda a comprender que estos secuestros se entienden solo en conjunto.
Primero
Este es mi último año en pregrado; estoy apunto de egresar. Sin embargo, no me ilusiona como cuando estaba a punto de terminar el colegio; más bien me aterra y me deprime. Solía gustarme escribir, leer, pero creo que la carrera ha atrofiado un poco de eso o quizá he sido yo que dejé de leer literatura y escribir en algunos blogs. El punto es que me he dado cuanto que debo recobrar ese entusiasmo antes de acabar la carrera.
Segundo
Siempre me importaron las notas porque nunca sacaba las mejores, pero sentía que todo lo que aprendía me sería útil alguna vez y esa es la razón por la que aún puedo recordar algunos contenidos de mis clases de primaria y secundaria. "Una nota no te define", solía repetirme a menudo, pero sí te ayuda a entrar a los lugares más prestigiosos. Te ayuda a ingresar al mejor colegio, a la mejor universidad, a postular a una maestría, a un doctorado y también a una beca. Finalmente, es la única medición que se utiliza en los países de Tercer Mundo y por la que muchos chicos crecen inseguros y estresados por presión de ellos mismos o de sus padres.
Tercero
Acabo de recibir una nota de un trabajo que hice con 1 día de anticipación: 11, un casi jalado. ¿Y qué es lo que haré? Pues mejorarlo, no me dio ganas de hacer el trabajo durante el ciclo, me da ganas de hacerlo ahora: tengo la bibliografía, las fuentes, y -sobre todo- la intención. Hubiera sido genial que estas ganas se hubieran presentado durante el ciclo para poder tener listo el trabajo final a tiempo, pero no fue así.