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jueves, 5 de febrero de 2026

Pláticas con Hera




Estar contigo saca lo peor de mí y aunque quisiera echarte la culpa de mi comportamiento, no podría. Sé que soy como la esposa de Zeus, una histérica, orgullosa, engreída, demandante, monógama, celosa, rencorosa, pero sobre todo extremadamente majestuosa mujer. Los historiadores han atribuido el comportamiento desafiante de Hera a las acciones que el miserable de Zeus hacía en el Olimpo. Así, la historia se reduce a que Hera, cansada de todas las desatenciones e infidelidades de Zeus, tuvo que enfrentar su situación con la larga retafila de características que mencioné al inicio. ¿Pero qué hubiera pasado si tan solo el desgraciado de Zeus le hubiera dicho todas las noches «Qué descanses muy bien, amor»? ¿A caso la historia habría sido diferente? Lo pregunto porque quizá tendríamos a una Hera complaciente y contenta que es amada por su esposo aunque en secreto, y con más tino, sería engañada una y mil veces por Zeus, quien, en ninguna de las posibles líneas temporales de esta historia, podría ser diferente porque, en el fondo, lo que quería era humillar a Hera. Quería dejarle en claro que no tenía ni tendría jamás su atención y yo me pregunto si estás haciendo lo mismo conmigo. ¿Quieres humillarme mientras me dices que vivo atravesada por una supuesta locura ansiosa que no me permite entender por qué no respondes mis mensajes en todo el día o prefieres ver a mujeres desnudas en un scroll infinito sin el más mínimo remordimiento? 

Yo sí te entiendo, Hera. En el fondo eres solo una mujer pidiendo a gritos un poquito de atención, ¿pero realmente quieres la atención de un patán como Zeus?

domingo, 1 de febrero de 2026

El amor después del amor


Alguna vez lo tuve todo, pero dudé. No estaba preparada para esa responsabilidad. Me asustaba el largo plazo, la estabilidad y la idea de que siempre puede haber algo mejor. Me equivoqué no solo por dudar, sino por la forma en que salí de ese lugar. Volvía una y otra vez como las réplicas de un temblor que desacomodan todo y algunas veces destruyen mucho más que un terremoto. Me di cuenta de que mientras más grande me hacía, más miedo me daba la vida en pareja. Esa absurda idea de tener que compartir tu espacio personal con un hombre, más allá de encuentros frecuentes no tenía lógica en mi cabeza. Por eso me fui.

Me decía a mí misma que antes de tener una relación debía conocer el mundo. Encontrar mi propio camino porque me daba terror depender de un hombre y que éste haya vivido mucho más que yo. Hice casi todo lo que había planeado en mi maldita mente siniestra de 20 años. Viví sola, viaje a varios países, me tiré a media ciudad, tuve trabajos increíbles y descubrí que lo que realmente quería hacer en mi vida era escribir. Pasó casi una década para poder darme cuenta de todo eso. 

Mientras tanto, la única persona a la que le había dicho «Te amo» continuaba con su vida sintiendo un profundo rechazo hacia mí. Nunca sabré todo lo que hizo durante esos años, tampoco quiero saberlo. Digamos que si tuviéramos que contar nuestra historia de amor, esa etapa sería un gran paréntesis vacío. Ambos avanzamos, pero a mí me gustaría que volvamos a encontrarnos, que volvamos a intentarlo, aunque me esté muriendo de miedo porque no creo poder lograr sostener esas responsabilidades de adultos que tenemos que asumir ahora. Me destroza no darme cuenta de que hemos crecido y que ya no podemos pensar solo en besarnos y tirar a todas horas del día. Me destroza pensar que si queremos estar juntos tenemos que pensar en el dinero y en contratos de trabajo. 

Realmente quiero intentarlo, pero me doy cuenta de que solo soy una ridícula mujer en sus treinta que todavía quiere disfrutar del amor como cuando tenía veinte años. ¡Qué incongruencia!



lunes, 10 de noviembre de 2025

Feliz cumpleaños, rata


Querido Alfredo:

Regalar un libro no es una tarea fácil. Muchas veces corres el riesgo de interponer tus propios gustos literarios sobre los del festejado. Habría sido más sencillo para mí atinar a tus gustos si hubiéramos conversado más sobre el tema, pero apenas recuerdo haber hablado contigo sobre Vargas Llosa y Gorki y muy brevemente. Eso abre un sinfín de posibilidades. Aún así, no quería dejar de enviarte un libro por tu cumpleaños porque sé que te gusta leer y sé que podrás encontrar espacio para un nuevo ejemplar en tu hermoso librero. Te mando Viajes con Charley de John Steinbeck, cuando leí el resumen no pude evitar pensar en ti y el buen B. Logré imaginarlos viajando en carretera hacia alguna parte de nuestro trágico país. No sé si lo habrás hecho, pero parece una buena idea. También debo confesarte que Steinbeck es uno de mis autores favoritos y con esto confirmo lo que decía al inicio: siempre se interponen los gustos literarios de quien regala. Te pido una disculpita por eso y espero que disfrutes mucho este libro que aunque es un poco largo, estoy segura de que encontrarás el tiempo para leerlo.

¡Feliz cumpleaños! 

Mari


lunes, 2 de noviembre de 2020

Lo que necesito de ti

Han pasado ocho meses desde que la pandemia nos impuso este distanciamiento; sin embargo, algunas semanas antes de que toda la crisis comenzara, tú ya habías decidido desaparecer. Era evidente que intentabas evitar a la chica que te tiraste en una de tus borracheras. No es un queja, todo fue con consentimiento, solo quiero que sepas que lo noté, me di cuenta de que no querías verme. Lo que no me queda claro es lo que vino después: esa actitud condescendiente, esa preocupación por cómo me siento y las cosas que hago. No lo entiendo y tampoco me atrevo a preguntarte qué es lo que pasa por tu mente cuando me dices algo reconfortante o me brindas tu ayuda para cuestiones que no conciernen a nuestra relación contractual y después me dejas en el aire.

Yo no puedo entenderte. No puedo comprender tus silencios ni lo que ocultas tras tus gestos. Yo necesito acciones performartivas. Necesito que te lances hacia mí como aquella vez que mientras yo te contaba como era un día típico como ciclista por la avenida Angamos, me cogiste la cara y me inundaste de todo tu aliento. Mi respuesta siempre será asertiva, mientras tú intentes algo concreto.


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miércoles, 21 de octubre de 2020

Bye bye.

Todo parece indicar que este es el momento preciso para dejar partir a la idealización que he hecho de Jose en mi cabeza. "¿Qué tan difícil puede ser si no tenemos nada?" dijo nadie nunca. Esta situación es como la punta del iceberg, nuestra relación aparentemente normal y cotidiana esconde muchos secretos po debajo. Ahí están nuestros silencios, nuestras ganas reprimidas y las miles de frases que se quedaron a medio decir. Debajo de la punta del iceberg está todo lo que nunca fuimos, lo que no somos y lo que jamás seremos. Al final, preferimos ser solo dos chicos ermitaños que se levantan antes de las seis de la mañana, prefieren un buen libro y los deportes de fuerza sobre el cardio. Claramente no podríamos ser nada.

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miércoles, 29 de enero de 2020

Soltar el veneno

La Shakira noventera suena bien para acompañar esas noches en las que decido darle rienda suelta a mi escritura. Son noches en las que tengo muchas ganas de escribir, pero no tengo un tema definido. En esas ocasiones, la música y una cerveza bien helada son de mucha ayuda. Decido darle play a esa canción que, a los cinco años y sin haber atravesado alguna situación parecida, disfrutaba cantar a todo pulmón. Veinte años después, me doy cuenta de que ahora sí tengo razones de sobra para cantar Si te vas con la intensidad que se merece.

Me detengo en la estrofa cumbre de esta canción. Esa que, muy probablemente, se convirtió en el refugio de aquellas muchachas que le regalaron sendas lágrimas a algún Bueno para nada que decidió cambiarlas sin mayor explicación. De pronto, me encuentro en armonía con mi Yo de cinco años; las lágrimas comienzan a formarse en estos ojos chinitos y un nudo seco se estanca en mi garganta. Comienzo:

Si te vas, si te vas, si te marchas
mi cielo se hará gris.
Si te vas, si te vas, ya no tienes
que venir por mí,
Si te vas, si te vas y me cambias
por esa bruja, pedazo de cuero
no vuelvas nunca más
Ya no estaré aquí.


Me digo a mí misma: lo mejor que pudo haberte pasado es que Flavio Pais te haya dejado. Por un momento, estoy tentada a creerme, pero las secuelas del flagelo emocional que eso significó todavía me persiguen. Me doy cuenta de que esa estrofa en particular resume el camino que todas las que fuimos reemplazadas quisiéramos transitar: la superación. Tengo claro que ya no estoy disponible para Flavio País, pero ¿lo estoy para alguien más?

Le doy muchas vueltas a este asunto porque me da terror caer en esa generalidad de que “todos los hombres son iguales”. Meter a todos en el mismo contenedor no es mi estilo, pero cada vez más comienzo a tomar como cierta dicha creencia. Las experiencias de mis amigas son un claro ejemplo: chicos que un día se aburrieron y las cambiaron o lo que es aún peor: chicos que poco a poco fueron despareciendo sin dejar mayor rastro. ¿Por qué es tan sencillo para ellos? Nosotras nos quedamos suspendidas sin tener muy claro qué es lo que acaba de suceder: ¿Se va para siempre?, ¿se va y vuelve? ¿se va con ella y sigue conmigo? Infinitas posibilidades de interpretar ese Ghosting o Replace tan característico de nosotros, los Millenials.

Lo peor es lo que viene después: creer que estás lista para conocer a alguien más, pero ante la más mínima muestra de empatía sales corriendo. Todavía hay un temor latente. O al menos eso es lo que yo he sentido cuando me he dado cuenta de que le estoy gustando a alguien. Hago énfasis en el presente continuo de esta expresión porque con mi actitud tan contradictoria, es normal que a largo plazo esta persona termine por desentenderse. El magnífico ejemplo, de "no eres tú, soy yo". Para pintar mejor el escenario, la situación es la siguiente: de pronto, esta chica que lanza sonrisitas, regala libros caros y likea todas las fotos de un muchacho, se presenta ante él como una irreverente extraña cuando es consciente de que su siembra ha dado cosecha. Y es aquí donde debo preguntarme, ¿a qué le temes Mari? Por ahora, solo me queda responder, con otra estrofa de la Shak del nuevo milenio:

No se puede vivir con tanto veneno
No se puede dedicar el alma
A acumular intentos
Pesa más la rabia que el cemento.

lunes, 10 de junio de 2019

Alberto está en casa

Las chicas están muy felices: Talía lo ha abrazado hasta quitarle la respiración y Ana Paula ha pisado el acelerador lo más rápido que su Toyota Yaris dorado se lo ha permitido. Alberto está en casa, hace un mes estuvo también aquí, pero parece que ha pasado mucho más. Los años de la facultad en que teníamos clases de  seis horas de corrido vuelven con nostalgia ahora que se ha mudado a Cusco.

Tres días no son suficientes para ponernos al tanto de los chismes de la universidad, tampoco para rajar de nuestros alumnos ni teorizar sobre el correcto desempeño que deberíamos intentar proyectar en clases. Con unas chelas todo parece fluir mejor. Dice que extraña su moto y me pregunta si no quiero tomar su lugar de profe de Historia el año que viene en Ausangate. No ve las horas de regresar. La independencia es buena, pero estar rodeado de amigas de toda la vida es mucho mejor. Ha venido para celebrar los 28 de Talía y también para probar de esa hierba de 20 dólares el gramo que tanto nos ha presumido en vísperas de su cumpleaños. Yo no la llegué a probar. La última vez que Alberto vino estuvimos drogados por horas en el cuarto de Talía, la resaca nos duró hasta el día siguiente y yo me la pase alimentando a cuatro estómagos con apetito de vaca. Así que esta vez dije: No hay forma, mañana tengo que chambear. Quizá él también  la dudó, pero vamos nadie se resiste a ese slogan: ¿20 dólares el gramo?

Me pregunta por Mauro que en verdad se llama Flavio, pero por alguna razón no puede llamarlo así. Entonces acordamos que de ahora en adelante ese maldito se llamará Mauro. Le respondo que todo va bien, que no ha venido porque me parecía que no tendría nada que hacer aquí, pero en realidad es porque me ha dado la gran choteada "Tengo mucha chamba que hacer". Creo que se ha dado cuenta, es más creo que puede ver cómo mi nariz crece más y más a medida que le cuento por qué Mauro no está aquí. Así que caletamente me cambia el tema de conversación, se nos une Ana Paula y comienzan las miradas cómplices. Hay algo que nos exige a gritos emborrachar a Apita como en los viejos tiempos. Pero todo con calma, paso a paso alcanzaremos el éxito.

La incursión de los 28 se traslada hacia Jirón Chota. El recuerdo que tenía de Talía echada en mi cama diciéndome "Este año no hay forma que acabemos en el centro" se va desvaneciendo poco a poco a medida que los taxis van cruzando la avenida Wilson. Al bajar, Alberto, Mori y yo nos miramos. Nadie quiere estar ahí, pero qué chucha es el cumpleaños de Talía y Alberto está aquí. Atravesamos la puerta de madera enmohecida, subimos las escaleras rechinantes y una cola nos detiene. Llega Talía hace unos arreglos y de pronto escuchamos "La gente de Talía, a ver. Suban, suban son diez". Y entramos. La Casa del Auxilio nos recibió con sus baños portátiles y habitaciones republicanas transformadas en recintos para el mejor perreo old school.

... continuará

lunes, 28 de noviembre de 2016

Comentario a "Procedimientos para llegar a un común acuerdo" de Pxndx




Creo que es la primera vez que declaro por aquí que Pxndx es uno de mis grupos favoritos de todos los tiempos (algunos otros aprovecho la ocasión para mencionarlos son ErreWay, CCR y The Beatles). En vista de que he estado, sin éxito, frente a mi computadora más de seis horas intentando escribir algo para uno de los trabajos de la universidad, he tomado la decisión de comentar/ analizar una de las canciones de Pxndx que los seguidores solemos cantar con todo el pulmón: Procedimientos para llegar a un común acuerdo. Este análisis no toma en cuenta el contenido del video (que puede ser vinculante) y mi único objetivo es poder, después de este break de redactor, escribir algo sobre las industrias extractivas.

Yo sé que soy poco superficial                Buen inicio, avecina algo interesante
Y que me manejo en la promiscuidad  
Sí, te voy a hablar con la verdad
Para no perder el tiempo más

(se que quieres, yo también                     Escena de sexo y de acuerdos
Te pongo a sudar y lo finges bien            Señal de buen sexo, creo que
Si quieres prudencia a nadie le diré         ella  finge que no le gustó.
Y con elegancia yo te lo daré)                 Ahora pide discreción 

Se que me quieres tener                          ¿por qué esconder lo inevitable?
Y yo te prometo                                      Te gusta tirar con él...
Prometo no hablarte de amor                  Supongo que alguien le teme al amor

Me quieres tener                                     Esta frase es casi poética.
Tu cuerpo descomunal                            No se refiere a un cuerpo perfecto
Sin indumentaria                                    sino descomunal.
Lo quiero con todo respeto palpar          Me gusta esa palabra

Aaahh tu nombre olvidé yo preguntar    Más pistas de que fue
Dónde vives y cómo te gusta más          sexo causal, pero hay
Quiero dejar algo en claro ya                 complicidad
Deseo hacerlo todo nada más

(tengo que advertirte, tienes que saber  Creo que ambos saben
Que igual y no estaré al amanecer         que es casual.
Crees que solo te quiero para una vez   Pero alguien se lo está
Pero sabes qué, dos estaría bien)           tomando muy enserio.

Se que me quieres tener                        Prometer no hablar de amor
Y yo te prometo                                    y fingir que es solo casual
Prometo no hablarte de amor               no es un buena idea...


Me quieres tener                                    Me sigue fascinando
Tu cuerpo descomunal                           muuuuuucho
Sin indumentaria                                    esta estrofa
Lo quiero con todo respeto palpar

Sensual, la depravación en mi es sensual, rugé mi nombre así sensual (x2)

(tengo que advertirte, tienes que saber  Lo deja en claro
Que igual y no estaré al amanecer         Solo una noche
Crees que solo te quiero para una vez   Puedes leer su mente
Pero sabes qué, dos estaría bien))         ¿acaso un poco más?

Se que me quieres tener
Y yo te prometo
Prometo no hablarte de amor

Me quieres tener
Tu cuerpo descomunal
Sin indumentaria
Lo quiero con todo respeto palpar...


Balance final:
Después del sexo casual queda confirmar si habrá otro encuentro más y si hay alguna posibilidad de involucrarse de otra manera (al menos por parte de ella). Ambos amantes no logran un consenso, es difícil porque creo que alguien está comenzando a enamorarse. No queda claro si él porque parece negar dicho sentimiento al solo buscar "sexo" o si es ella quien no quiere tener solo sexo casual, sino "hablar de amor"




miércoles, 15 de junio de 2016

Escribiendo un vida

Estoy escribiendo un proyecto de tesis y hasta el momento ha sido muy duro. A diferencia de mis compañeros, cada palabra me cuesta el doble. El tiempo se dilata, postergo actividades, avances y nunca terminó nada a tiempo: parece que funciono mejor a pocas horas de entregar el avance final. De hecho, debería estar escribiendo ahora el proyecto, pero estoy haciendo otra cosa. No es que no me agrade el tema, sino que temo hacerlo mal, temo que no se entienda lo que quiero plantear, temo que a nadie le interese el tema, porque al fin y al cabo, qué de grandioso podría tener una tesis sobre "pensamiento político". Será difícil de leer, con una metodología hermenútica tan distante del conocido trabajo de archivo. Pero es lo que me gusta, es lo que elegí y no me arrepiento. 
Ayer conversaba con mi profesor de Filosofía Política sobre esta tesis; amablemente me dijo que cuando tenga algún avance se lo enviara y así podría darme algunos consejos. Lo amé con todo mi ser; así como también al profesor C. y a mis compañeros de Seminario quienes en los momentos alicaídos siempre me levantaron el ánimo para seguir adelante. Creo que esta tesis no se va a construir sola, sería casi imposible para mi, necesitaré de la ayuda de todos, de profesores y amigos, pero sobre todo de una fuerza voluntad descomunal porque ellos podrían criticar el contenido, podrían dar sugerencias o podrían felicitarme por los buenos planteamientos, pero la que finalmente terminará escribiendo sobre Vidaurre seré yo...

martes, 14 de junio de 2016

Una taza de concentración


Todos los días llegó a la universidad, y la cafetería en el camino me hace recordar que no puedo iniciar mi día apagado y aletargado. De pronto, tras el primer sorbo todo queda iluminado.
A media mañana, me acerco a la sala de profesores y si la máquina funciona, voy por un cafecito sin endulzante, así es más agradable. Cuando la máquina no funciona casi siempresolo queda la sosa lata de café... esos días son terribles. Antes de iniciar mis clases en la especialidad; antes de dictar clases en Estudios Generales; al salir de la universidad: todo el día consumo café. 
Mientras camino por el Tontódromo veo pasar al antropólogo o al fotógrafo y me escondo tras los sorbos de un expreso y solo levanto la mano para saludar a distancia. Pienso en que mis citas serían más interesantes alrededor de una taza de café que en una función de teatro. 
Mi paladar se ha vuelto tan selecto que he aprendido a diferenciar los distintos tipos de café que existen en el mercado nacional. Me he convertido en una experta y he desarrollado una particular manera de socialización alrededor de esta bebida. Para leer, para escribir y para discutir, el café es el mejor combustible.
Al final del día, solo quedan 5 soles en mi billetera, el aroma de café sigue compitiendo con mi perfume de diseñador, pero ha valido la pena. Nunca es suficiente el café que puedas tomar. Es mi combustible diario, me malogra los dientes, pero ayuda a fluir las ideas entorno a una enredada tesis. 

lunes, 13 de junio de 2016

El fotógrafo


Ha pasado mucho desde que no me interesaba algún chico, pero hace un par de meses conocí a alguien que me llamó mucho la atención. Desde que lo vi, me gustó, pero fue un gusto trivial como cuando vez a gente extraña por la calle y te parece simpática. Luego me enteré de que era fotógrafo, eso me gustó mucho más y me llevó a prestarle más atención a lo que decía. Después cuando conversábamos a través de un auditorio silencioso sobre temas de historia del siglo XX, me agradó su forma de hablar tan pausada, pero enfática al mismo tiempo. Se mostraba convencido del autoritarismo nazi y planteaba una idónea comparación de lo que podría suceder en mi país ante el inefable retorno del fujimorismo.
He seguido conociéndolo, de una forma más circunstancial y con más curiosidad que antes. Sin embargo, persiste aquella duda de no saber a dónde podría llegar esto. ¿Será una linda amistad? ¿No es muy pronto para saberlo? Sí, probablemente lo sea, pero me doy cuenta que me gusta adelantarme, dar el primer paso porque me gusta controlar la situación, pero todo ha salido al revés: que este escribiendo este post sobre él es una clara señal de que he caído rendida ante la mirada de un desconocido fotógrafo.


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domingo, 20 de septiembre de 2015

Cuando el flash deja de encenderse

Hace algunos días estuve recordando cuando realicé una competencia que, posteriormente, marcaría mi vida. En ese momento, no era consciente de cuán trascendental llegaría a ser para mi. Quizá por ello no me preocupé en querer retratar cada segundo de lo que transcurría. Además de ello, convenientemente, ninguno de los presentes tenía una cámara cerca; cosa rara, pues vivimos en el imperio de los smartphones. El evento había sido espectacular, cada segundo fue tan intenso y quienes me acompañaron en ello dieron todo lo mejor de sí. Al terminar, apareció alguien y nos dijo "lo hicieron muy bien, a ver una foto" y de pronto: "Flash". La única foto al terminar el evento, el único recuerdo de aquella tarde tan apasionada. Solo una imagen que , a veces, me gusta verla y recordar cada segundo de cómo comenzó todo, de cómo se desarrolló todo y, al final, reniego de por qué no hay más fotos de aquella tarde. Me pregunto si hubiera valido la pena tener un álbum completo, lleno de poses ficticias y con cada movimiento muy bien retratado. 
¿Cómo competir con un recuerdo impreso? Mis recuerdos se encuentran al pie del abismo, me aseguro de no olvidar jamás aquel momento, pues aquella fotografía solo muestra una parte de lo que fue toda esa tarde y yo quiero recordarlo todo. Constantemente lucho contra el tiempo por querer preservar un momento que tiende a idealizarse en mi cabeza porque no hay más recuerdos impresos que me digan que las cosas sucedieron así. Entonces, a veces cuestiono los hechos "¿fue así o no?, realizo ejercicios de ucronía, "ah, pero pude haber hecho esto" y todo ello es divertido, pero corrompe mi memoria.
El recuerdo que ahora es más lúcido, pronto se hará más frágil quizá al punto extremo de desaparecer. No sé si seguiré conservando aquella fotografía, no sé cuánto tiempo más aquel recuerdo estará en mi memoria, pero sé también que no hay necesidad de retratar cada segundo de lo que vivimos. Digo esto porque sé que si hubiera sabido que alguien me estaba grabando o tomando infinidades de fotos, no habría podido actuar como lo hice. La cámara nos condiciona, pues intentamos tomar posturas ficticias: sabemos que es una recuerdo a largo plazo. Quizá el sentido que le damos ahora a una foto no maneje el mismo concepto de larga duración, más bien diría yo que tiene el efecto de diez minutos. Entonces ahí viene el gran problema, ¿qué es lo que realmente vale la pena retratar?¿cómo reconocer la funcionalidad de una foto? o¿ es que acaso ahora ya nadie asocia el recuerdo con la fotografía y más bien la ve solo como una manera de proyección y representación? ¿Una foto ya no me sirve para recordar? Increíble sería conocer lo que piensa la gente sobre esto, pues nuestra "memoria" ya no está dentro de nosotros, sino en un usb o en Facebook. Quizá sea necesario apropiarnos un poco de ellas, seleccionar qué cosas son importantes en la vida, y vivir su transcurso. Una fotografía podría proyectar a alguien bailando, pero esconder otro tipo de actitudes que solo es posible conocer a partir de nuestra memoria. Las fotografías nos inducen a ello, a recrear un momento que ya pasó, pero ¿por qué sacaría 350 fotos de un bautizo? No tiene sentido retratar el conjunto de un hecho porque en el intento de abarcar todo dejamos de notar la sensibilidad de una sola acción.
Aquella fotografía, en donde salimos triunfadores, no muestra cómo conseguimos el triunfo, sino cuán felices fuimos de haberlo conseguido, a veces es suficiente para mi, pero otras veces lucho con mi memoria para recordar cada momento, cada detalle y, sin embargo, siempre regreso al mismo punto de partida: la sensibilidad que muestra una fotografía es lo que debe ser importante. Verme sonriente, completamente feliz debe poder ser suficiente porque resume cada uno de los segundo que transcurrieron en aquella competencia. La particularidad de una fotografía hace que mi recuerdo se fortalezca que me apropie de él.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Sin fondo

"Amar sin lastimar es imposible" solía pensar, pues nunca había sido yo la damnificada. El aura de mi suerte comenzó a cambiar algunos meses atrás, quizá por esta época en donde todos solíamos  juntarnos alrededor de un par de botellas. En ese entonces, la ignorancia me había hecho su presa favorita. No sabía nada, no entendía nada, no especulaba jamás todo lo que luego iría a venir. En ese entonces, yo solo miraba a un punto fijo y nada me distraía, en ese entonces, sentía seguridad, pero luego todo cambió. Comenzó como un pensamiento/semilla que fue germinando en mi cabeza, creció tanto que se ramificó hacia todos los aspectos de mi vida. De pronto, me encontré volteada, mirando hacia otro punto, irreconocible, desvariada, había perdido la cabeza: ¿estaba realmente enamorada?. No, susurraban todos con voz de protesta, mientras mi mente se repetía: te amo, te amo, te amo, te amo...
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miércoles, 16 de septiembre de 2015

Mañana florecerá

Hace 5 años decidí escribir todo lo que pensaba, decidí hacerlo porque pensé que a alguien podía interesarle lo que una chica de, entonces, 16 años podía pensar. No encontraba un lugar en donde ser escuchada, quizá porque pensaba que lo que creía no era interesante, no eran suficiente las clases, los debates, ni las reuniones amicales. En ese entonces pensaba en el amor como un camino de refelxión, pronto me di cuenta que era la sociedad en la que en verdad debíamos detenernos a reflexionar. Decidí entonces desviar los intereses del blog a una causa más justa, a un objetivo primordial, pero sin perder el propósito inicial: dar voz a las ideas reprimidas, a las historias sin contar, a los que escriben en secreto, a la gente que ni si quiera sabe hacerlo. Darle voz a los que, verdaderamente, quieren ser escuchados. 
Comencé a creer entonces que lo que me enseñaban en la universidad debía ser aplicativo y nunca jamás quedarse solo en mi cabeza como teoría que algún día sería utilizada para la creación de un articulillo. Tuve la gran suerte de conocer a gente que cambió mi vida: profesores, amigos de otras carreras  que me cuestionaban constantemente qué iba a hacer con todo el conocimiento que tenía bien aprendido: "hay que abrir las canchas solía pensar". He pensado, dentro de toda esta renovación del blog, en incluir algunas entrevistas. No soy periodista de profesión, pero me siento en la capacidad de hacerlo. Conversacions interesantes con personas que nos calificadas como tal: la señora que vende emoliente en la Estación, el señor que barre las calles de la universidad, un cobrador de combi. Mi interés va hacia cómo llegaron a esa profesión, cómo interiorizaron esa realidad que para muchos es tan lejana y desdeñable. Es una opción, quizá viable -en la medida que tenga el tiempo para realizarlo-.
Había pensado, además, en seguir escribiendo sobre el amor, la decepción y la soledad: todos temas jamás agotables. Insisto en ello porque creo haber tenido un público seguidor que se acostumbró a ello, y también porque me gusta. Por ello, he creado algunas etiquetas que podrán servir para identificar la temática de cada post.
Finalmente, espero que esta etapa de renovación me sirva mucho y también, a ustedes, lectores anónimos a quienes agradezco cada visita. Me alegro mucho cuando dejan comentarios o tan solo se suma una visita al contador. Toda mi vida lo único que interesó fue escribir, escribir e influenciar en la sociedad en la gente y que pudiera reflexionar sobre lo que somos, lo que hacemos y cómo lo hacemos. Creo estar en un momento en donde la conciencia nacional ha tocado mi alma fervientemente, no sé si producto de la madurez o de haber conocido a las personas correctas, pero sea lo que fuere no me arrepiento de nada de lo que escribí aquí. Cada decepción, cada memoria, cada amor no correspondido, cada reflexión sobre ello me preparó para algo más grande y real.

Gracias totales

Mari

viernes, 4 de septiembre de 2015

Fama o trascender: el eterno cuestionamiento

Todo es tan irrelevante, las discuciones en clase; "las corrientes historiográficas definen un enfoque..." blablabla, después "¿qués es el virreinato?, ¿qué es la figura del poder?" Todo en mi mente es blablabla. ¿Para qué escribir si nadie va a leerme? El gran amigo me dice "tienes que ser como el causa Tito" Claro, pienso yo, claro que sí y quiero que me elogien los académicos y quiero ser la gran inspiración de una generación de estudiantes y quiero que cuando muera sigan hablando sobre mí y quiero que digan que después de mi, nada. 
-"Claro, amigo, yo quiero eso, pero primero tengo que comenzar a escribir algo interesante" 
- "Que no sea la colonia, pues" 
- "Créeme, va a ser trascendental" 
-"Te pareces a mi, chica rebelde, eterna contradictora del discurso académico"
- "!Ay, no!yo escribo sencillito no más"
-"Tsssssssssssssssss"

jueves, 3 de septiembre de 2015

Abre los ojos..

Podría preguntarme cada segundo si en verdad quiso algo serio conmigo, podría reventarme la cabeza tratando de adivinar si fui una más de su lista o si en verdad fui alguien especial. ¿Tiene sentido hacerlo ahora? ¿Por qué atormentarnos con el fracaso de una ilusión, si a simple vista es solo eso: una ilusión, pasajera y volátil. Quizá porque estos fracasos y no los de el verdadero amor son los que más duelen. Si fracasó entonces no fue nunca el verdadero amor, pero si una ilusión fracasa sin antes haber empezado siempre nos preguntaremos ¿cómo habría sido? y eso es lo que perturba más. Es una explicación simplista, pero el amor más que un sentimiento es una manera de pensar, una tendencia, una moda de la cual solo algunos logran trascender y los que no, se quedan sumergidos en el eterno y cuestionador ¿por qué?
¿Cómo dejar de pensar en lo que pudo haber sido?, ¿cómo convivir con un recuerdo ficticio?, ¿cómo mirar al protagonista del mundo maravilloso en el que actuó por un algún tiempo? La ilusión es un mundo apacible para quiénes se encuentran en crisis existenciales, es una manera fácil de escapar de la realidad; es también, una excelente terapia, solo que - a veces - otras personas pueden salir lastimadas, sobre todo, si nunca pidieron estar en aquel mundo imaginario.
La o el causante de tus reflexiones nocturnas, de tus preguntas agobiantes no debe ocupar un lugar que jamás intentó obtener. Cuando crees que alguien te mira, pero en verdad mira lo que hay detrás de ti o cuando alguien es amable contigo y, automáticamente, crees que intenta algo más: todo esto y otras cosas más son parte de tu imaginación y es difícil llegar a comprenderlo, es difícil ser consciente que en nuestra mente se está creando un mundo en donde no somos los úicos, sino que hay otro protagonista. Pero estas ideas son falsas, son guiones creados por nosotros mismos para intentar mejorar nuestra "situación". Lo peor de todo es que es necesario realizar este excurso porque solo así seremos conscientes de nuestra realidad. El choque, el abrir los ojos, será doloroso, pues todo lo que hemos construido lo veremos caer ante nuestros ojos. El protagonista que creímos que nos miraba revelará su verdadera intención y eso nos perturbará. Pero luego vendrá la mejor parte, empezar a vivir de verdad.
Alguna vez, alguien frente al mar me dijo: "¡Qué linda es tu voz, carajo!" y me obsesioné con ello, me grababa día y noche tratando de adivinar por qué a alguien le parecería linda mi voz. De pronto un día deje de hacerlo, de pronto dejé de entonar y querer mejorar mi sonoridad vocal. De pronto, solo abrí los ojos y me di cuenta que tenía a un gran amigo al lado, a una buena persona que solo hacía lindos cumplido. Empecé a vivir, miré a mi costado y me di cuenta que había dejado de lado muchas cosas por crear un mundo ficticio en donde todo se hacía de acuerdo a mis reglas. Ya no es más así, la vida no es así. En el mundo real, la gente no te invita a ver cémo el sol se esconde en el mar, en el mundo real te llevarán a la parte más fea de la playa para conversar del fracaso de la política nacional y no te llevará tu idealizado protagonista, sino solo una persona. Abre los ojos
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jueves, 20 de agosto de 2015

Reflexiones al pie de una falla geográfica


Cuando regreso en el tren, desde la puerta los cerros se nos presentan imponentes, no le hacemos mucho caso porque ahora nos es cotidiano; pero pasa lo mismo con quienes viven rodeados de edificios inmensos. Surgen las mismas preguntas: ¿cómo será vivir allá bien arriba? Para nuestra suerte el tren pasa muy cerca a la parte de atrás del cerro San Cristobal, podemos ver lo hacinada que vive esa gente, pero también su tranquilidad de tener algo "propio". El recorrido avanza y el paisaje se invade por segundos de medianos edificios, pero a lo lejos siempre se ven las puntas de los cerros; cuando es de noche es mucho más alucinante porque se ven lucecitas perfectamente ordenadas en cuadrantes que intentan delimitar las urbanizaciones de los AAHH. El panorama es realmente hermoso porque nos permite comprender la dimensión y diversidad del distrito. A veces me pregunto, cómo habría sido si no hubiera vivido rodeada de este paisaje. Quizá ya no limpiaría cada 2 segundos la mesa de vidrio o quizá no renegaría todos los días por los zapatos sucios, pero lo más importante es que quizá no habría descubierto la tranquilidad que inspira contemplar este paisaje. A pesar de toda la acústica intranquila que genera la marginalidad ( botellas rotas, gritos, silbidos, música a todo volumen) pararme en el 3er piso de mi casa y ver los cerros es un eficiente tranquilizante. Después me pongo a pensar en esta visión romántica y la contrasto con la gente que vive en estos cerros, también los contemplo a ellos, contemplo sus casas, sus carencias, su astucia para superarlo y lo único que puedo sentir es admiración también por esta gente que probablemente lo único que desea es salir de ahí, salir del cerro y encontrar casa en la "pista". Muchos me preguntan ¿cómo puedo vivir aquí?, si en verdad vale la pena el tiempo que demoro en llegar a casa; la respuesta siempre será sí, vale mil veces la pena regresar a este lugar porque cuando regreso lo único que siento es tranquilidad en medio de todo el caos que rodea al distrito, yo solo elijo mirar los cerros.




domingo, 12 de julio de 2015

Los chicos malos

De la esquina
El tiempo que transcurra en este cono es distinto. Aquí hay silencio, aquí hay vecinos que hacen honor al significado tradicional, aquí hay paisajes, pero también hay violencia, inseguridad. Aparece la negación también, "son de otros barrios, no de acá", pero ya no se acuerdan cuando los invitaban a las fiestas de sus hijos: es increíble e inaceptable ver en qué se han convertido. Llegó a mi casa y los encuentro fumando hierba en la puerta, desde la esquina el miedo me invade, y no puedo evitar recordar las veces que no querían entregarme la pelota, ¿cómo pudieron terminar en esto? Sigo caminando porque necesito entrar a mi casa, entonces planeo una estrategia: caminaré convincente con actitud altanera, quizá podría gritarles "permiso" para reforzar una autoridad que intento instaurar sobre ellos, abriré la puerta y rogaré porque no me sigan, rogaré porque se vayan, rogaré porque hagan algo con sus vidas. Se colocan en las esquinas y se mueven en grupo, hablan alto y con un lenguaje que intento descifrar cada vez que los espío por la ventana; mencionan nombres y trato de memorizarlos para no perder la hilación de sus historias la próxima vez que estén cerca.

De la estación
Cada vez que salgo de la estación, debo ser precavida, guardar el celular, alistar el pasaje, colocar la mochila adelante: debo reflejar que aunque esté bien vestida, no tengo nada de valor. La actitud es un factor importante, siempre mirar a todos lados para que no te crean despistada, para que sepan que no eres nueva en esta zona, para que sepan que sabes que hay ladrones y que sabes cómo enfrentarlos. No ser ostentosa es lo principal: nunca sacar el celular, guardar el reloj, y la billetera. Pienso todo esto mientras bajo las inmensas escaleras, cuando paso la tarjeta sé que la función ha comenzado. Al cruzar la pista toda la gente está junta y cruza en manada, algunos se apresuran y lo hacen antes de tiempo, no soporto eso. Cruzo la pista y ahí está la señora de las golosinas, al costado la señora de los huevos, y luego la señora de los emolientes. Unos pasos más allá, la señora de los panes y finalmente el señor de las yucas, después de ellos están los estibadores, los jaladores: los chicos malos. Reconozco algunos y les busco la mirada para que mi presencia se les haga cotidiana, familiar: ¿qué causa, a tu barrio le va a robar? es la respuesta que tengo instaurada si algún se atreven a hacerme algo, pero primero debo tener algún tipo de contacto. Se pasean por toda la avenida porque el tráfico está de su parte, más que una avenida parece un estacionamiento, los carros no se mueve, se quedan medias horas y si tienes calor te aguantas porque nadie quiere abrir la ventana. ¿Tan horrible es? No lo es, me gusta ver cómo interactúan los que hacen de este paradero su hogar y trabajo. Los chicos malos tienen mucha confianza con la señora de los jugos que a su vez es controladora, bromean con ella, la tratan como una más de ellos. Después, respeta  mucho al señor de las yuquitas, comienzo a sospechar que es uno de los más antiguos ahí. Cuando se avecina otra turba de gente que sale de la estación, estos están al acecho: los distraídos con el celular en mano, las de las carteras ostentosas, las de la billetera en la mano, los que llevan muchas cosas; en verdad hasta ahora no logro averiguar cómo escogen a sus víctimas.


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viernes, 15 de mayo de 2015

The true

Abrazados en la cama me dice: "No importa cuántos te la hayan metido; sé que siempre pensaste en mí". "¿Cómo lo sabes?", le respondo. "Siempre pude escuchar los gritos desgarradores de tu mente: solo ahí puedes hablar bien fuerte y sin miedo".
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jueves, 9 de abril de 2015

Start of somenthing new

El mundo académico necesita una renovación, quizá esta ya haya comenzado, pero aun no vemos aquellos frutos. Un profesor me dijo ayer: En el Rimác hay mucho por estudiar, no en sus archivos (si es que los hubiera) tampoco en sus calles ni en su política, sino en sus gente. Me propone, además, " Hay que hacer algo, vamos a coversar con ellas". "Vamos profe", le dije "lo que más me gusta es  conocer gente (mejor si está viva)". Después en el tren pensaba, "Hay que dejar la teoría un poco de lado, es necesaria, pero le falta dosis de realidad, dejar de ser tan absteacta; estudiamos procesos, pero nos olvidamos que las personas fueron y son parte de estos. ¿Cómo integrarlas, entonces? Ahhh, ahí esta la cosa más chevere: conversando. ¿Cómo aplicarlas a la aburrida historia? El imaginaroo que persiste en el recuerdo es una buena opción para comenzar. Ahí vamos, como diría J.Balvin.
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