Crecí escuchando al Dúo Retama, los Gaytán Castro y a Martina Portocarrero. Mi papá, quizá inducido por sus jefes ayacuchanos, nos llevaba a conciertos en donde escuchábamos canciones sobre la violencia ocurrida en Ayacucho durante el conflicto armado interno. A los 7 años, la telenovela que mi mamá y yo veíamos todos los días a las 7 de la noche, me permitió conocer lo que había significado la dictadura fujimorista para las personas comunes y corrientes como lo era i familia. Yo crecí escuchando los dos lados: a los violentados por el Estado y a los asesinados por organizaciones terroristas como Sendero. No lo viví, pero no necesito hacerlo para saber que el terrorismo venga de donde venga jamás será justificable.
lunes, 3 de mayo de 2021
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