Estoy escribiendo un proyecto de tesis y hasta el momento ha sido muy duro. A diferencia de mis compañeros, cada palabra me cuesta el doble. El tiempo se dilata, postergo actividades, avances y nunca terminó nada a tiempo: parece que funciono mejor a pocas horas de entregar el avance final. De hecho, debería estar escribiendo ahora el proyecto, pero estoy haciendo otra cosa. No es que no me agrade el tema, sino que temo hacerlo mal, temo que no se entienda lo que quiero plantear, temo que a nadie le interese el tema, porque al fin y al cabo, qué de grandioso podría tener una tesis sobre "pensamiento político". Será difícil de leer, con una metodología hermenútica tan distante del conocido trabajo de archivo. Pero es lo que me gusta, es lo que elegí y no me arrepiento.
Ayer conversaba con mi profesor de Filosofía Política sobre esta tesis; amablemente me dijo que cuando tenga algún avance se lo enviara y así podría darme algunos consejos. Lo amé con todo mi ser; así como también al profesor C. y a mis compañeros de Seminario quienes en los momentos alicaídos siempre me levantaron el ánimo para seguir adelante. Creo que esta tesis no se va a construir sola, sería casi imposible para mi, necesitaré de la ayuda de todos, de profesores y amigos, pero sobre todo de una fuerza voluntad descomunal porque ellos podrían criticar el contenido, podrían dar sugerencias o podrían felicitarme por los buenos planteamientos, pero la que finalmente terminará escribiendo sobre Vidaurre seré yo...















