miércoles, 15 de junio de 2016

Escribiendo un vida

Estoy escribiendo un proyecto de tesis y hasta el momento ha sido muy duro. A diferencia de mis compañeros, cada palabra me cuesta el doble. El tiempo se dilata, postergo actividades, avances y nunca terminó nada a tiempo: parece que funciono mejor a pocas horas de entregar el avance final. De hecho, debería estar escribiendo ahora el proyecto, pero estoy haciendo otra cosa. No es que no me agrade el tema, sino que temo hacerlo mal, temo que no se entienda lo que quiero plantear, temo que a nadie le interese el tema, porque al fin y al cabo, qué de grandioso podría tener una tesis sobre "pensamiento político". Será difícil de leer, con una metodología hermenútica tan distante del conocido trabajo de archivo. Pero es lo que me gusta, es lo que elegí y no me arrepiento. 
Ayer conversaba con mi profesor de Filosofía Política sobre esta tesis; amablemente me dijo que cuando tenga algún avance se lo enviara y así podría darme algunos consejos. Lo amé con todo mi ser; así como también al profesor C. y a mis compañeros de Seminario quienes en los momentos alicaídos siempre me levantaron el ánimo para seguir adelante. Creo que esta tesis no se va a construir sola, sería casi imposible para mi, necesitaré de la ayuda de todos, de profesores y amigos, pero sobre todo de una fuerza voluntad descomunal porque ellos podrían criticar el contenido, podrían dar sugerencias o podrían felicitarme por los buenos planteamientos, pero la que finalmente terminará escribiendo sobre Vidaurre seré yo...

martes, 14 de junio de 2016

Una taza de concentración


Todos los días llegó a la universidad, y la cafetería en el camino me hace recordar que no puedo iniciar mi día apagado y aletargado. De pronto, tras el primer sorbo todo queda iluminado.
A media mañana, me acerco a la sala de profesores y si la máquina funciona, voy por un cafecito sin endulzante, así es más agradable. Cuando la máquina no funciona casi siempresolo queda la sosa lata de café... esos días son terribles. Antes de iniciar mis clases en la especialidad; antes de dictar clases en Estudios Generales; al salir de la universidad: todo el día consumo café. 
Mientras camino por el Tontódromo veo pasar al antropólogo o al fotógrafo y me escondo tras los sorbos de un expreso y solo levanto la mano para saludar a distancia. Pienso en que mis citas serían más interesantes alrededor de una taza de café que en una función de teatro. 
Mi paladar se ha vuelto tan selecto que he aprendido a diferenciar los distintos tipos de café que existen en el mercado nacional. Me he convertido en una experta y he desarrollado una particular manera de socialización alrededor de esta bebida. Para leer, para escribir y para discutir, el café es el mejor combustible.
Al final del día, solo quedan 5 soles en mi billetera, el aroma de café sigue compitiendo con mi perfume de diseñador, pero ha valido la pena. Nunca es suficiente el café que puedas tomar. Es mi combustible diario, me malogra los dientes, pero ayuda a fluir las ideas entorno a una enredada tesis. 

lunes, 13 de junio de 2016

El fotógrafo


Ha pasado mucho desde que no me interesaba algún chico, pero hace un par de meses conocí a alguien que me llamó mucho la atención. Desde que lo vi, me gustó, pero fue un gusto trivial como cuando vez a gente extraña por la calle y te parece simpática. Luego me enteré de que era fotógrafo, eso me gustó mucho más y me llevó a prestarle más atención a lo que decía. Después cuando conversábamos a través de un auditorio silencioso sobre temas de historia del siglo XX, me agradó su forma de hablar tan pausada, pero enfática al mismo tiempo. Se mostraba convencido del autoritarismo nazi y planteaba una idónea comparación de lo que podría suceder en mi país ante el inefable retorno del fujimorismo.
He seguido conociéndolo, de una forma más circunstancial y con más curiosidad que antes. Sin embargo, persiste aquella duda de no saber a dónde podría llegar esto. ¿Será una linda amistad? ¿No es muy pronto para saberlo? Sí, probablemente lo sea, pero me doy cuenta que me gusta adelantarme, dar el primer paso porque me gusta controlar la situación, pero todo ha salido al revés: que este escribiendo este post sobre él es una clara señal de que he caído rendida ante la mirada de un desconocido fotógrafo.


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