miércoles, 8 de octubre de 2025

Contradicciones

¿Por qué me duele tanto algo que nunca inició? Siento la necesidad de hacerme daño constantemente. No me importa mi glucosa, me da igual tenerla por la nubes o en el rango adecuado. Duermo todo el día, tengo una ruma gigante de exámenes por corregir y no sé por dónde empezar. No quiero estar en mi casa porque no quiero tener a mi mamá preguntándome por qué no he salido hoy. Todos los días lloro y escucho canciones que me hacen recordar a ¿alguien que no vale la pena? Estoy molesta, furiosa, pero también devastada porque esto ya me ha pasado antes. Y tengo a mis amigos diciéndome que esté tranquila que no vale la pena que soy una chica increíble. Peeeero, miren a dónde he llegado siendo así.



Muchos meses después


―¿Qué tal el viaje?
―Dormí mal.
―Me imagino. 
―¿Cómo has estado?
―Bien... Es la bolsita que te regalé.
―Sí.
―¿Es kétchup? 
―Mermelada.
―¿Mermelada?
―Comí algo antes de venir.
―¿Y cómo llegó ahí?
―Creo que se derramó.
―Seguro.
―Hay que sentarnos.
―Dale.
―Cerca a la ventana.
―Bueno.
―¿Pedimos?
―Sí.
―Dos cervezas. 
―No te gusta la chela.
―No importa. 
―Pide un café.
¿Cuál quieres?
―Cristal.
―Cristal y Pilsen, por favor... ¿Qué?
―Nada
―Pensé que me querías decir algo.
―Solo te estoy mirando.
―Me confunde.
―¿Te confunde? ¿A ti te confunde mi mirada?
―Bueno, me intimida.
―Ya lo sé. Por esto te miro así, para que te pongas nervioso.
―Me lo merezco. Nada que objetar.
―¿Por qué no dijiste nada?
―Mari...
―Me dolió mucho, ¿sabes? Que no dijeras nada. Cómo es posible que alguien pueda hablar tanto y no decir nada. Escuché todos tus audios y nunca tocaste el tema.
―No es así.
―Yo sé que es tu forma de ser. Eres abogado tienes que saber atajar, pero yo pensé que comenzábamos a ser...amigos.
―Sí...
―¿Eso le haces a tus amigas?
―No te ignoré. Te dije que íbamos a hablar.
―Nunca dijiste cuándo. Luego solo te fuiste.
―Lo siento....
―Da igual, ya pasó mucho tiempo.
―Pero todavía me tienes bloqueado.
―Sí.
―¿Por qué?
―Porque me recuerda que ya no soy tan estúpida.
―Nunca lo fuiste.
―¿Tú crees? 
―Siempre he pensado que eres una chica increíble, inteligente...
―Oye, no hagas eso.
―¿Qué cosa?
―Enumerar mis cualidades.
―¿Por qué?
―Estás siendo amable otra vez.
―Pero así soy.
―No me gusta. Por lo general, cuando te halagan mucho es porque viene algo peor. ¿O me equivoco?
―Depende. 
―¿Por fin te vas a atrever a rechazarme?
―No...
―Entonces, ¿por fin va a admitir que te gustaba?
―Tampoco.
―¿Entonces qué carajos hacemos aquí?


*Este es un ejercicio para intentar economizar el lenguaje en mis diálogos. Me inspire en Colinas como elefantes blancos, de Ernest Hemingway. Lo dejo ahí porque cumplió su función y también por qué no sé cómo carajos cerrarlo.


jueves, 2 de octubre de 2025

Poseída por Meredith Grey


Estoy furiosa. Escribo día y noche para destruir la idea que tengo de ti, pero eres un superviviente. Te he aniquilado mil veces y siempre queda algo de ti. Me persiguen la conversación que nunca tuvimos, la charla que ahora sí quieres tener y en lo único que puedo pensar es en Meredith Grey respondiéndole a Derek Shepherd. Estoy rota por dentro y no es tu culpa, pero por alguna razón quiero que te sientas culpable porque no soy capaz de afrontar esto sola. Entonces quiero hundirte conmigo porque siento que esa es la única forma en que voy a poder estar cerca de ti.