- Deja que
tu corazón hable por ti
- Eso no
sirve
- Te
ayudará a creer que hay posibilidad. No sirve, pero es la misma basura de
autoayuda
- No
quiero placebos, en verdad quiero estar tranquila. Dejar de pensar en él.
- Entonces,
mejor, ¿por qué no enfrentas las cosas?, lo miras a los ojos y le dices “¿qué
chucha te pasa, déjame en paz?”
- Porque
no puedo…
- No
quieres, no puedes.., ¿qué es lo que harás? ¿Tragarte el dolor?.
- No,
quizá pueda tomar el placebo un tiempo más, hasta buscar una solución final.
- Sabes
que el Holocausto terminó mal.
- Nunca comenzó bien, tampoco fue predecible y ya ves todo lo que pasó.
- Las soluciones finales intentan desaparecer el problema, pero en su afán se llenan de fanatismo y sentimentalismo que impide ver lo que realmente se quiere desparecer.
- Quiero desaparecer este dolor, esta angustia de pensar cada segundo en él, esta pena que siento cada vez que lo veo caminar a mi lado.
- Vamos a alistar las cámaras de gas...
- Vamos, pero esta vez me quedaré yo adentro.








