Después de incendiar la pradera y revelar algunos secretos, por fin pude dormir tranquila después de dos largos meses. Debo confesar que fue el sueño más reparador que he tenido en años. Podría decir que fue gracias a que tuve los huevos que a ti te faltaron para enfrentar la situación, pero decir eso no solo sería grosero, sino ordinario. ¿Qué diría Borges de esa frase tan burda? Mejor digamos que cuando la tormenta se desata, siempre aparece alguien que sabe remar. A mí me tocó hacerlo porque si fuera por ti, ambos nos hubiéramos hundido en la misma mierda. Tranquilo, Borges sí admite este tipo de groserías.
Para tu mala suerte, yo no me olvido de nada. ¿Sabías que todavía guardo la envoltura del Sublime que nos regaló Cevs la primera vez que nos conocimos? Ahora tengo ganas de cortarla en mil pedacitos. Uno por cada mala decisión que tomé contigo. También guardo la hojita que coloreamos cuando salimos a comer, me da ganas de rayarla con un plumón negro indeleble, como si con eso fuera posible borrar el recuerdo de esa noche en la que me preguntaste: «¿Qué harías si ves que un asteroide está cayendo del cielo». También guardo en mi cerebro el olor de tu perfume de aquella vez que nos besamos en ese bar horrible de Barranco. Lo tengo tan impregnado dentro de mí que si fuera posible sería capaz de extraer una botellita de su esencia de entre mis recuerdos. Yo no me olvido de esa noche, de las luces fluorescentes, ni de la música de fondo, que seguramente fue una canción de salsa, que me permitió ponerte las manos sobre el cuello y colgarme de ti como si fuera un monito. Cuando te miré fijamente a los ojos, dijiste que te intimidaba. Te quitaste mis manos de encima y me volteaste la cara. Entonces supe que tenía que mirarte con más intensidad porque no podías admitir que te gustaba.
Me he saturado de tantos recuerdos que a veces me cuesta creer que pasaron así. ¿No me lo estaré imaginando? ¿Realmente nos besamos esa noche? ¿Realmente me excité cuando me puse delante de ti y sentí como crecías? ¿Realmente no me importó intentar besarte frente a los demás? Mi último recuerdo de esa noche eres tú quitándome las manos de encima, diciendo «Espera, espera». Estabas avergonzado. A mí me daba igual.
Cold, cold, cold inside.








