Yo también estuve en tu lugar Cuando hace unos años atrás El chico más lindo Que alguien pudiera imaginar Me dejó muy en claro Que no volvería a mirar a atrás. Y me sentí devastada Cuando un mes después él caminaba De la mano con una extraña Mientras yo lloraba desconsolada Creyéndome las cuitas de Florentino Ariza sufriendo Por una tal Fermina Daza Cincuenta y tres años, siete meses Y once días con sus noches Juré que lo iba a esperar. Porque yo de trece años No entendía que en la vida Esperar por amor es una agonía letal.
Por eso te digo que si hoy te duele Enfrentes con decencia tu designio Porque mañana puedo ser yo quien sufra más Pues este mundo da muchas vueltas Y a todos nos tiene que tocar.
Nada mejor que comprobar que tus alumnos han entendido que todas las revoluciones que han sucedido a lo largo de la historia tuvieron un efecto transformador. Que el pronunciamiento y la organización son los pilares más importantes que la ejecución indiscriminada de violencia. Y para quien cuestione que en pleno siglo XXI una revolución es imposible, no han visto el brillo de los ojos de unos niños de 17 años que se sienten indignados cuando descubren que una institución de antiguo régimen les ha robado constantemente el acceso a un derecho tan básico como la educación.
120 segundos frente al crucero peatonal
Para pensar si es necesario un día más
Madrugar, sentarme en un escritorio
Y ser parte de un gobierno incapaz.
Debería sentirme agradecida
Por trabajar con un hombre honesto y moral
¿Pero no se supone acaso
Que la excepción debería ser de facto
Una regla general?
Hombres con terno afirmando luchar por su país
Pero no hacen nada sin una cámara frente a su nariz.
Sus vasallos caminando por Pasos Perdidos
Haciendo uso exclusivo de un fotocheck
Que el día de mañana podría quedar en el olvido.
Mujeres acosadas con un inofensivo "Buenos Días"
Desde el Asesor, el Secretario y los mismos Congresistas.
Todos perpetuando jerarquías,
Mientras se desechan las ideas de una chica que estudia dos maestrías
Y lo único que recibe a cambio es "Qué linda doctorcita".
50 segundos para cruzar la avenida Abancay
Mientras la bandera de Palacio no deja de flamear
No sé si está pidiendo auxilio o derrochando libertad
O recordando frente al monumento de Bolívar
Que el pueblo es quien decide lo que se debe cambiar.
No encuentro otra forma de escribir que no sea a través de ti.
A través del recuerdo de esa noche en la que quisiste enseñarne el camino al mar
Pero terminaste enseñándome la ruta de la embriaguez.
Y entonces me di cuenta de que creaste un manifiesto perfecto para mí
Cuando tocaste mi cintura y en lugar de ir para abajo
Me miraste a los ojos y pausadamente me llamaste "T E M P O".
Aunque crecías mucho entre tus piernas, decidiste sonreirme,
Exhalar sobre mis pechos y llamarme confidencialmente
Como el iluso que se atrevió a desafiar a un crack del continente.
Pero me gustó, porque mientras hablabas
Yo comenzaba a tener un orgasmito lento
Que calzaba perfectamente con el tiempo que tuviste los ojos cerrados sobre mí
Ahí supe que quizá no era cuestión de tiempo.
Que si hubieras estado dentro de mí la primera vez que nos vimos,
Igual me habrías llamado como me llamaste tres semanas después.
Igual habríamos bebido esa cerveza
Quizá ya no de lata, sino de la misma botella
Quizá no caminando, quizá otra vez en tu cama.
Quiero caminar por encima de tu pelo Hasta llegar al ombligo de tu oreja Y recitarte un poquito de cosquillas Y regalarte una sabana de almejas Darte un beso de desayuno Para irnos volando hasta Neptuno Si hace frio te caliento con una sopa de Amapolas Y con un fricase de acerolas
Tu eres un panal de dulces Fruta fresca Tu tienes una mirada demasia'o pintoresca Una mirada color infinito Tu me pones el estomago blandito Vamos pasito a pasito, siguiendonos las huellas Caminando en una tombola de estrellas Un trayecto con clima perfecto Regalame una sonrisita con sabor a viento Tu eres mi vitamina del pecho, mi fibra Tu eres todo lo que me equilibra Un balance, lo que me complementa Un masajito con sabor a menta Tu, tienes una cosita que brilla Que sobresale Por eso quiero que tu me regales 30 carnavales, 400 mil cuentos Una cajita pa' guardar los momentos Vamos a hacer burbujas dentro el café Vamos a tener 100 bebes y a dejar los cliches pa' Otro día Tu me hiciste brujería, bruja Vamonos pa' Cuba A cien millas, patinando por las Antillas Vamo' a ser un compromiso sin capilla Con una siembra de trigo y con la luna de testigo Enrolladitos usando el mismo abrigo
Quiero caminar por encima de tu pelo Hasta llegar al ombligo de tu oreja Y recitarte un poquito de cosquillas Y regalarte una sabana de almejas Darte un beso de desayuno Para irnos volando hasta Neptuno Si hace frio te caliento con una sopa de Amapolas Y con un fricase de acerolas
Tu eres todo un evento, una pintura En movimiento Un árbol que respira, tu eres una diosa kalima Tu rimas Conmigo tu combina, que tal? Si yo me inyecto el pulgar En la boca y me inflo como un globo? Nos estacionamos en un árbol de algarrobo Vamonos que el tiempo es oro La noche a da'o un estirón Y tengo el océano de chaperón Mis piernas se convirtieron en algodón Por que estar contigo se siente cabrón
Quiero caminar por encima de tu pelo Hasta llegar al ombligo de tu oreja Y recitarte un poquito de cosquillas Y regalarte una sabana de almejas Darte un beso de desayuno Para irnos volando hasta Neptuno Si hace frio te caliento con una sopa de Amapolas Y con un fricase de acerolas
Quiero caminar por encima de tu pelo Hasta llegar al ombligo de tu oreja Y recitarte un poquito de cosquillas Y regalarte una sabana de almejas Darte un beso de desayuno Para irnos volando hasta Neptuno Si hace frio te caliento con una sopa de Amapolas Y con un fricase de acerolas
Caminemos
Con 1 lata en una mano
La otra en tu barbilla
Haciéndote gestos raros
Pidiéndome que te mire a los ojos
Y me quede quietecita.
Podríamos también
Abrazarnos
Caminar de la mano
Ir al cine a compartir la canchita
O ¿a caso crees que es muy rápido?
Me he sentado a leer un par de hojas de la absurda lectura que una ineficiente profesora intenta meter en el cerebro de sus alumnos. No le va a funcionar porque es aburrida y cronológica, sin reflexión ni argumentos de por medio: solo datos y fechas. ¡Vaya que hemos regresado a inicios del siglo XX, al pleno apogeo del positivismo!
Cuando por fin decido no leerla, me pongo a pensar en los pobre alumnos, ¿qué estarán pagando? Haré un esfuerzo de más, pero es que es tan difícil. En pleno dilema, llega una chico como de los que me gustan a mí: con el cabello amarrado, desaliañado, alto y con la polera suelta. Me ignora, como suele suceder a menudo, pero yo sí lo miro, porque obviamente me ha gustado. Le prendo al spotify para que esto se ponga más interesante y mi playlist de Psychodelic rock me de valor de seguir mirándolo. Suena The Pusher y al fin me mira, pero me doy cuenta cuando miro a otro lado. Es la sensación de que te están mirando, ¿me entienden?
Asumo que es otro jefe de práctica, quizá un profesor porque en este lugar ¡NO PUEDEN ENTRAR ALUMNOS! y realmente lo agradezco porque estoy harta de que puro chibolo me gilee y me confunda con gente de su edad. Aunque ahora que lo pienso, no hay edad para ser profe ni tampoco alumno, así que cabe la remota idea de que el pata sea un alumno esperando a su profe o un profe esperando a su alumno. ¿Cómo saberlo?
"Yo, una latina que hasta el día de hoy quema incienso, reza de rodillas a la Virgen, siente las auras, escucha a los espíritus de la muerte. Yo, una anglo que se sale de golpe de todo esto, que apaga las velas, que se enfrenta a la realidad, que barre las cenizas y las coloca en el tacho, que trabaja en un periódico todos los días. Yo, una colisión Norte - Sur, una fusión del Nuevo Mundo. Una chica americana, una american chica. Un puente."
American chica es, probablemente, el libro bandera de las miles de personas que crecieron entre dos culturas. Y no solo me refiero, como se menciona en el libro, a los que nacieron de la fusión de padres estadounidenses y peruanos, sino que puede aplicarse a muchas otras realidades en las que se vive una doble vida y bajo una doble cultura. Llegué a leer esta genialidad algunos meses después de haber leído Americanah de Chimamanda Ngozi Adichie. Yo no sé, pero encuentro muy atractiva la temática relacionada a la inculturación y la construcción de identidades. Así que me introduje en la búsqueda de textos literarios que abordarán estos temas y grande fue mi sorpresa al encontrar un libro con esta temática y que, además, tuviera como trasfondo el escenario peruano.
El libro de Marie Arana está escrito en primera persona y está basado en su propia experiencia de crecer entre dos culturas como hija de padre peruano y madre norteamericana. El relato nos muestra todas las dificultades y enigmas de ser una persona puente: la perfecta metáfora de quienes se encuentran entre dos territorios [o culturas], que pueden trasladarse de un lado a otro, sintiendo los efectos de la cercanía a cada lugar. El gran problema de estas personases lidiar con la comodidad y la pertenencia, sobre todo cuando eres pequeño y comienzas a tomar conciencia de tu lugar de origen. Así nos lo hace notar la protagonista de la historia: la pequeña Marisi quien a lo largo del libro va tomando conciencia de su particular condición.
El libro no solo aborda la experiencia personal de Marie, sino que sitúa cada acontecimiento dentro de un contexto específico. Así, la autora hace referencia a distintos momentos de la historia del Perú y la de Estados Unidos; algunos ejemplos de ello son la fiebre del caucho y la persecución a los apristas; así como la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos y la inmigración latina hacia Estados Unidos. Por otro lado, también menciona las principales características de cada sociedad como lo es la cosmología andina y el machismo en el Perú y la discriminación racial, en Estados Unidos.
La travesía de la pequeña Marisi inicia cuando toma conciencia de que el choque cultural, producto del matrimonio de sus padres, comienza a traer problemas en la relación de los mismos. Su madre, una gringa que no logra integrarse dentro de la típica sociedad aristocrática y machista de los años '40 —quien además es divorciada—es vista como un bicho raro por la familia de su padre porque hace lo que quiere. Su independencia, su mala pronunciación del español, su falta de religiosidad, femineidad y elegancia es molestia para las mujeres de la familia Arana, sobre todo para la abuela. ¿Les suena parecida la historia de la abuela intentando meterse en la crianza de los hijos, sobre protegiendo al hijo ya casado y exigiendo la visita dominical? Probablemente sí, porque son características que no solo pertenecen a la sociedad peruana, sino en general a toda América Latina. Por su lado, la familia de su madre es todo un enigma para Marisi, no sabe nada de ellos, pues no tiene ninguna referencia; se ha criado en Perú y ha crecido bajo el conservadurismo de su familia parterna que constantemente lo critica "por dejar ser" a su esposa.
El conocimiento de la cultura peruana en Marisi se dio en sus primeros años de vida, cuando en la hacienda Cartavio interiorizó la relación con los Apus y los demonios andinos a partir del contacto con los trabajadores de su casa. Por otro lado, los constantes consejos de su abuela sobre ser una chica bien y de su casa la harán reflexionar algunos años más tarde cuando se traslade a los Estados Unidos y se de cuenta de que las cosas no siempre fueron como ella las pensó. Su estadía en los Estados Unidos será símbolo de independencia, no solo para ella, sino también para su madre pues salen de un país que encorseta a las mujeres y se enfrentan a uno en el que la liberación femenina comienza a tomar más fuerza. Es evidente que los problemas de las sociedades latinoamericanas, no son los mismos que los de sociedades cosmopolitas como lo es Estados Unidos. El problema al que se enfrenta Marie en estas tierras es, sobre todo, relacionado a su condición de inmigrante, de latina. Aunque ella tiene la nacionalidad estadounidense, heredada de su madre, sus compañeros solo pueden ver en ella sus rasgos latinos y su mala pronunciación, rezagos de una persona foránea que merece ser juzgada. Le pasaba lo mismo en Perú cuando la criticaban por tener una madre gringa.
El dilema de la biculturalidad es un gran problema dentro del libro, porque Marisi es juzgada por ello en ambas culturas. Su condición de peruana y estadounidense siempre le traerá problemas en cualquiera de los dos lugares. ¿Qué hacer en estos contextos? Pues la respuesta es tan básica y comúnmente utilizada por las personas puente: ser un mentiroso. La autora lo explica de la siguiente manera: "...una persona bicultural será altamente sospechosa para aquellas que tienen una sola cultura. Las personas con dos culturas se ven tan de una manera en un idioma y completamente diferente en el otro. Solamente un impostor sabe cómo esconder muy bien esa otra mitad. Un mentiroso (...) Me metía en mi piel norteamericana y nadie en el patio de recreo podría saber nunca que era realmente peruana. Me metía en mi piel latina, y los peruanos no dudaban de que fuera una gringa." [Página 304 -305]. A lo largo del libro podemos ir notando cómo Marisi toma conciencia de que pertenece a dos mundos y que en lugar de lidiar con ello, lo mejor es crear un personaje que se adapte a los distintos contextos. En este punto, uno podría pensar que la pequeña Marisi actúa solo para los demás, pero qué sucede con su intimidad, ¿cómo se siente cuándo está a solas? La respuesta vuelve, nuevamente, a su condición de puente, no puede desligarse de ninguna de sus dos culturas, pero tampoco puede optar por una, la realidad es que tendrá que vivir bajo el tramo, sin poder atravesar los estribos culturales.
La genialidad de este libro no solo radica en lo empático que resulta el argumento para muchas personas, pues hoy en día, los matrimonios mixtos son mucho más comunes que hace cincuenta años. Marie Arana logra superar la barrera de la autobiografía y permite cuestionar nuestros propios orígenes culturales, más allá de la condición de extranjería de alguno de nuestros padres. En el Perú, un país que se ha constituido por distintas oleadas de inmigración como la española en la colonia y, posteriormente, la inmigración del campo a la ciudad durante el siglo pasado no es para nada difícil replantearnos los escenarios en los que hemos crecido. Así, el caso de Marisi no es un caso aislado, no es la excepción, sino más bien es la regla.
25 años
La mitad de 50.
El título del disco más perfecto de Adele.
La edad en la que comienzas o dejas de hacer estupideces.
La edad en la que se supone, ya debes tener el novio y estar planeando el matri.
La edad en la que ya no te debe gustar Arjona, sino Michael Bubblé.
La edad en la que ya no vas a bailar, sino a brindar.
La edad en la que ya no tomas frappes, sino espressos
La edad en la que se supone, ya debes haber fumado hierba.
La edad en la que se supone, ya debes haberte tirado a un extranjero.
La edad en la que la gente no hace licenciaturas, sino doctorados.
A dos años de la edad en que Janis, Amy, Jimi, Kurt, Brian se volvieron inmortales.
La edad en que se supone debes dejar de joder y ponerte hacer las cosas de esta absurda lista.
Tres asientos más adelante, en un Congreso sobre las independencias, estaba sentado mi asesor de tesis de Licenciatura. Lo reconocí porque usaba la misma camisa que combinaba con el pantalón crema. Me quedé pensando si debía abordarlo y decirle con total sinceridad: "No tengo nada". Lo pensé mucho en verdad, tanto que dejé de seguir la discusión de la mesa central sobre las reformas económicas en el contexto de la independencia. Cuando esta terminó, respiré profundo y decidí que lo mejor sería escapar, esconderme o simplemente ignorar, pero las ganas por un poco de café me convencieron de salir de la sala con la certeza de que era muy probable que me lo encontrará afuera. Así fue.
Con mi café en la mano, lo vi a lo lejos y como si el momento estuviera predestinado, volteó su mirada hacía mí y me movió los dedos como suele hacerlo con casi todos sus alumnos a los que logra recordarles la cara. Se acercó, me dio un beso y me preguntó por mi tesis; le respondí que seguía en stand by y le cambié de tema: "¿Te vas a quedar para la mesa final?". Tomó un sorbo de su café y respondió evadiendo mi mirada: "Me vas a contar o nos evitamos la conversación". Me quedé callada intentando crear en mi cabeza la excusa perfecta para justificar que en casi un año de haber egresado no había escrito nada. Pensé en Ifemelu y su inseguridad por querer seguir un posgrado en Estados Unidos; al fin y al cabo yo había pensado en hacer el mío en Ciencias Políticas. Pensé también en mis múltiples trabajos y el poco tiempo que estos me dejaban para escribir; pero luego recordé mi entusiasmo por querer aprender sobre la hipertrofria muscular al punto de quedarme estudiando hasta las dos de la mañana. Mi conclusión fue que tenía tiempo, pero no era canalizado para mi tesis.
Habían pasado quizá 5 segundos desde que me hizo la pregunta y todas estas ideas pasaron por mi mente; le contesté que era una cuestión de tiempo. Regresó su mirada hacia mis zapatos y me dijo: "Es bueno terminar las cosas, te vas a sentir mejor contigo misma". Mientras me habla yo solo podía pensar en que no se me daba la gana de hacerla; que me sentaba a leer los libros de Rosanvallon y no encontraba la emoción que sentí cuando leí por primera vez a Pocock y decidí que el pensamiento político decimonónico era el tema de tesis más idóneo para mí. ¿A caso era que leía al autor equivocado? Finalmente, ¿dónde residía la motivación?. Le sonreí confundida, aclarándole que no era la clase de persona que dejaba las cosas a medias y que realmente todo se resumía a una cuestión de tiempo. Me tocó el brazo izquierdo, como si quisiera consolarme pero sin tanta cercanía y se fue. Yo decidí entrar a la sala y sentarme en el lugar más lejano. Tenía mucho que pensar.
Sentada en una esquina del auditorio me pregunté: ¿por qué escribes en tu blog y no tu tesis?; ¿por qué haces videos para YouTube y no tu tesis? ¿Por qué quieres escribir un libro sobre San Juan de Lurigancho si aún no redactas el primer capítulo de tesis? Volví a pensar en Ifemelu y su preocupación por lo alienante que puede llegar a ser el mundo académico: "A veces tengo la sensación de que viven en un universo académico paralelo usando su jerga académica en lugar de hablar en inglés, y a la hora de la verdad no saben qué ocurre en el mundo real". Me preguntaba a quién podría interesarle mi tema de tesis, quizá ninguna persona terminaría consultándola si es que la llegara a publicar. Me veía relegada, con un tema de tesis incomprensible y confirmando la consigna de mi asesor de que era una persona que dejaba las cosas a med... .
"La desaparición de las clases es una evidencia impresionante. La gente es toda igual, en el mismo nivel, vestida con ropa vieja y mal cortada y con zapatos de pacotilla [...] Sólo cuando se conversa con los moscovitas, cuando se les individualiza, uno descubre que aquella multitud pastosa está formada por hombres, mujeres y niños que no tienen nada de común y corriente" (Pg. 103)
En 1957, Gabriel García Márquez tomó la decisión de hacer un viaje por la famosa "cortina de hierro" que, por aquel entonces, era la frontera que dividía a los países socialistas de los capitalistas en dos grandes bloques continentales. Era sin duda un contexto muy polarizado y restringido porque no se sabía a ciencia cierta qué era lo que sucedía en el bloque comunista, el cual mantenía sus fronteras bajo un total hermetismo.
Mucho se ha dicho sobre las convicciones políticas de García Márquez: que era comunista, que creía fielmente en el socialismo y que, por ello, era gran amigo de Fidel Castro. No sabemos si estas razones fueron la motivación de su viaje o más bien la curiosidad de saber cómo se vivía el día a día en el bloque comunista. Lo cierto es que, aprovechando su estancia en París como corresponsal de prensa, Gabo - junto a dos amigos más- tomó la decisión de penetrar Europa del Este. Haciendo uso de un automóvil y después del magnífico transporte ferroviario europeo, recorrieron la Unión Soviética, la Alemania Oriental, Polonia, Hungría y otros países más. El resultado de sus aventuras son estas crónicas publicadas originalmente en la Revista Cromos de Colombia.
El objetivo de este viaje era claro: conocer cómo vivía la sociedad europea bajo los regímenes comunistas. Para ello, estaba descartado hacer una visita turística, la clave era conversar con los ciudadanos, caminar sin rumbo fijo, perderse entre las calles, superar la barrera del lenguaje y encontrarse con gente cosmopolita, que al igual que ellos, buscaban la razón de ser de la cortina de hierro.
"Yo no quería conocer una Unión Soviética peinada para recibir una visita. A los países, como a las mujeres, hay que conocerlos acabados de levantar" (Pág. 43)
La condición de "extranjero" fue determinante para cumplir todos los propósitos, pues los ciudadanos locales parecían muy interesados en conocer a un occidental. Preguntaban cómo habían hecho para lograr entrar a su país; cómo se vivía al otro lado y qué grandes inventos habían aparecido allá. El contraste era evidente y Gabo lo sabía muy bien: se encontraba frente a una sociedad ansiosa por conocer el mundo, pero a la vez limitada por una política de aislamiento.
A lo largo del libro, podemos notar cómo Gabo se interesa por conversar con las personas, ya sea en inglés o francés, idiomas que dominaba con más precisión; a través de intérpretes o, incluso, a través de señas. Estas pláticas fueron un claro reflejo de su impecable faceta periodística; así también lo demuestran su naturalidad para hacer preguntas y su facilidad para ver en la cotidianidad rasgos imperceptibles de la política comunista.
Aunque no sabemos, con exactitud, cuál es la postura inicial de Gabo sobre el gobierno, sí podemos afirmar que estas experiencias le permitieron formar una opinión más fehaciente respecto a la política comunista, sus representantes y el trato que estos les daban a sus ciudadanos. Las conclusiones finales pueden ser sorprendentes, si consideramos la afinidad que tenía Gabo con el socialismo, pues nos encontramos frente a una crítica certera al gobierno comunista. Así lo podemos ver, por ejemplo, en las visitas que hizo a Moscú y Alemania Oriental. Resalta sobre todo una crítica hacia las condiciones de vida de los ciudadanos y el desempeño de los líderes políticos. Aquí algunos ejemplos ejemplos de ello:
"Los moscovitas [...] creen que viven muy bien y en realidad viven mal. El gobierno debió prepararlos para que los extranjeros no viéramos el interior de las casas" (Pág. 108)
"El pueblo no ve el desarrollo de la industria pesada, le importa un pito los huevos fritos al desayuno y lo único nuevo que ve es que Alemania está partida en dos y hay soldados rusos con ametralladoras. Los habitantes de Alemania Occidental ven exactamente lo mismo: el país divido y soldados americanos en automóviles de último modelo [...] antes de hablar de socialismo o de capitalismo [quieren] la unificación de Alemania y la evacuación de las tropas extranjeras." (Pág. 38)
"[...] la Unión Soviética, en cuarenta años de revolución, decidió dedicar todos sus esfuerzos, toda su potencia de trabajo, al desarrollo de la industria pesada, sin prestar mayor atención a los artículos de consumo. Así se entiende que hayan sido los primeros en lanzar al comercio de la navegación aérea internacional el avión más grande del mundo, mientras la población tiene problema de zapatos*" (pg. 130)
La experiencia de Gabo en los países socialistas es una información realmente valiosa para comprender desde otra perspectiva la historia de la sociedad comunista. A lo largo del libro también se desarrollan otros temas cómo la predominancia del capitalismo, la vigencia de Stalin y los efectos del Holacausto en la sociedad alemana. Con breves anécdotas y vivencias al estilo road trip, este libro describe de un modo perspicaz la lucha cotidiana de los ciudadanos para sobrevivir bajo la "cortina de hierro". Lo más resaltante, por su puesto, tenía que ser la narración: sencilla, llena de detalles y mucha crítica.
Realmente he disfrutado mucho leer este libro.
* Se refiere a la austeridad en la que vivían los ciudadanos soviéticos.
Cuando Kuczynski asumió el poder en el 2016, todos pensamos que sería el presidente con el que recibiríamos el bicentenario en el 2021; sin embargo, su destino político tomó otro rumbo. Con dos procesos de vacancia a cuestas y la constante tensión política con la oposición, el camino de PPK se hacía cada vez más endeble y terminó renunciando a la presidencia mucho antes de que su mandato acabara.
Aunque todavía faltaban tres años para celebrar el bicentenario de la independencia, el gobierno de PPK se preocupó por ir trazando el discurso político de esta celebración a partir de los sucesos que, paradójicamente, llevarían a la caída de su gobierno. Como lo revelan las experiencias pasadas del centenario y el sesquicentenario, el bicentenario no estaba exento de tener un discurso en el que la clase política quisiera sacar provecho. Sin embargo, PPK dio un paso más trascendental y aprovechó el sentido de la celebración para justificar algunas de las decisiones más controversiales que se tomaron durante su gobierno.
La primera de ellas fue el indulto humanitario que se le dio al ex presidente Alberto Fujimori condenado a 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos que tuvieron lugar durante su gobierno. El 24 de diciembre pasado, en un inesperado mensaje a la nación PPK justificaba esta decisión así:
"Las heridas abiertas solo podrán curarse a partir de un esfuerzo reconciliador y de una voluntad de la que todos debemos formar parte. Tenemos que persistir, persistir y persistir para llevar a nuestro país a un bicentenario fraterno, de paz y de prosperidad.”
Con estas palabras, PPK nos invitaba a ser parte de un bicentenario fraterno basado en la reconciliación que suponía dejar en libertad a un condenado político. ¿De qué manera el indulto podía generar “fraternidad” si se hacía de una manera tan descarada? Apelar a la supuesta “gracia presidencial” tampoco era justificación, pues hoy sabemos que fue parte de un negociado político para evitar una posible vacancia. Creer que la liberación de Fujimori nos llevaría a un “bicentenario de paz” era anular todos los procedimientos legales y contractuales que hemos adquirido como nación a lo largo de casi doscientos años de vida independiente. La sola condena de Fujimori fue un claro ejemplo de que como país podíamos hacernos cargo de tomar justicia por las vías adecuadas y respetando los procedimientos requeridos. Al fin y al cabo, ese es el sentido del bicentenario: demostrar lo que aprendimos; respetar nuestros acuerdos y proponer soluciones, más que solo dejar pasar los “conflictos”. De haber tomado las decisiones correctas, PPK no tendría por qué habernos pedido un esfuerzo reconciliador y el camino a la celebración del bicentenario habría sido un poco más decente.
Unos meses después del indulto, el país volvió a sumergirse en una crisis política de la cual PPK no pudo recuperarse más. El partido Fuerza Popular, al fiel estilo de Vladimiro Montesinos, publicó unos videos en el que, aparentemente, se veía a congresistas comprando votos en contra de una nueva vacancia para PPK. Tras la revelación de este material que tuvo como protagonistas a personajes del gobierno como Bruno Giuffra y congresistas “aliados” como Kenji Fujimori, PPK decidió renunciar a la presidencia del país con otro mensaje a la nación:
“Esta confrontación política ha creado un clima de ingobernabilidad que hace un enorme daño al país y no nos permite avanzar, situación especialmente lamentable si advertimos que nos encontramos ad portas del bicentenario de la República y que tal acontecimiento debería merecer la unidad de todos los peruanos”
Si bien el bicentenario es una fecha de celebración en la que valoramos los progresos y dificultades que hemos tenido como nación independiente, su sentido no se basa en fomentar la “unidad” de los peruanos; “unidad” que, vale la pena resaltar, está supeditada a la larga lista de acontecimientos bochornosos que ocurrieron desde que PPK llegó al gobierno. Atribuir el sentido de unidad al bicentenario es romantizar la idea de nación, obviar la realidad de un país desigual y de una clase política que no representa a nadie.
La idea de un bicentenario reconciliador, en el que todos los peruanos nos demos las manos y pasemos por alto el indulto a Fujimori, los escándalos de corrupción asociados a Odebretch, la supuesta compra de votos en contra de una vacancia presidencial y otros casos más es errada. El sentido de esta conmemoración debería ser saludar nuestros progresos, pero también aceptar nuestros errores y trabajar en solucionarlos para revalorar así nuestra condición de nación independiente. La era de Kuczynski acabó, pero comienza la de Vizcarra quien parece presentar una visión más conciliadora del bicentenario. Esperemos que su gobierno pueda devolverle al país la posibilidad de ejercer su libertad política y lleguemos al bicentenario con mayor entidad. A continuación, dejo un extracto del discurso de juramentaciónde Vizcarra en el que muestra sus primeras interpretaciones del camino que debemos recorrer hacia el bicentenario:
“Estamos llegando al bicentenario de nuestra patria en una situación de inestabilidad y de zozobra institucional que ningún peruano podría desear. Llegó el momento de decir basta, los graves acontecimientos que se han conocido en los últimos tiempos ameritan que se esclarezcan responsabilidad y que cualquier tipo de irregularidad cometida sea penada como corresponde La justicia deberá actuar con independencia, responsabilidad y celeridad, pero al mismo tiempo, lo que ha sucedido debe marcar el punto final de una política de odio y confrontación que no ha hecho otra cosa que perjudicar al país”
Cuando terminé de ver Stranger than fiction, protagonizada por Will Ferrell, sabía que había escuchado o leído alguna historia parecida antes. Traté de hacer memoria y mi recuerdo me llevó hasta 3ero de secundaria, exactamente a la clase de Literatura de mi profesor favorito, Paul Verde. Recordé que él mencionó una vez que un personaje de algún libro desafió al escritor que le daba vida porque este quería matarlo en su argumento. Esto era todo lo que recordaba. Gracias a Dios, hoy existe el internet y pude rastrear esta pista. El libro en cuestión era Niebla de Miguel Unamuno.
Aunque no resultaba un total desconocido para mí, confieso que Niebla fue el primer libro de Unamuno que leí. La experiencia me pareció enriquecedora y desafiante. A simple vista, el argumento podría ser encasillado en el formato de tragedias de amor -si es que acaso existiese tal género- pues cumple con los clásicos lineamientos: hay enamoramiento, sufrimiento, traición y muerte de por medio. Sin embargo, la intención de Unamuno no es profundizar en este tipo de sentimientos, aunque sí los usa como medio para explicar un cuestionamiento mayor: la existencia. En este sentido, Unamuno hace de esta novela una combinación perfecta entre narrativa y filosofía: la creación de Augusto Pérez es el claro ejemplo de ello.
Augusto Pérez es el personaje principal de Niebla, lleva una vida cómoda, con sirvientes y sin carencias económicas; lo cual, de una u otra forma, le permite ahondarse en las más profundas reflexiones sobre temas, aparentemente, triviales. A lo largo de la novela, le suceden distintos problemas amorosos que intenta solucionarlos conversando con sus amigos, sirvientes e incluso con su fiel perro Orfeo. Sin embargo, al no encontrar soluciones que llenen sus expectativas decide buscar a expertos como Antolín Paparrigópulos y, luego, al mismísimo Miguel de Unamuno. En este punto de la novela, nos damos cuenta que se ha saltado el muro que separa la ficción de la realidad, algo muy parecido a lo que en teatro se conoce como "romper la cuarta pared".
La genialidad de este libro radica en la visita que Augusto (el personaje) le da a Unamuno (su autor), en Salamanca. El personaje se entera de su inexistencia, más allá del argumento creado por Unamuno y se genera un diálogo existencial y trascendental que aborda temas relacionados al libre albedrío y la toma de conciencia. Veamos este primer fragmento en el que Augusto descubre su verdad por palabras de su mismo creador:
"No existes más que como ente de ficción; no eres, pobre Augusto, más que un producto de mi fantasía y de las de aquellos de mis lectores que lean el relato que de tus fingidas venturas y malandanzas he escrito yo; tú no eres más que un personaje de novela, o de nivola, o como quieras llamarle"(Pág. 275)
Consideremos esta frase como la revelación inicial que dio paso al del encuentro entre el mundo literario y la realidad. Unamuno hace referencia al libre albedrío cuando dice que las venturas y malandanzas de Augusto han sido escritas por él. Él es el creador de cada una de sus decisiones y por lo tanto podríamos deducir que Augusto es un ente literario que no está en la capacidad de tomar conciencia de su existencia, porque depende de la de Unamuno. Sin embargo, la replica de Augusto es alucinante porque hace énfasis en posibles "niveles" de existencia:
"Supongamos que es verdad que ese hombre me ha fingido, me ha soñado, me ha producido en su imaginación; pero ¿no vivo ya en las de otros, en las de aquellos que lean el relato de mi vida?" (Pág. 285)
En este sentido, Augusto hace referencia a que la existencia no está basada en la toma de conciencia de una persona (yo incluso agregaría de "algo") tal y como propone Unamuno, sino más bien en condiciones externas; es decir, la existencia se da porque alguien más lo valida y no necesariamente, necesita ser tangible. De hecho, existen varios ejemplos de ello: Dios, los fantasmas, el recuerdo de nuestros ancestros; este último, lo podemos ver en el argumento de la película de Disney, Coco. Un familiar muerto vive, de una u otra forma, porque nosotros mantenemos vivo su recuerdo. Cuando ya no haya nadie que lo haga es cuando podremos afirmar que alguien, no solo ha muerto, sino que ya no existe En este sentido, para Augusto la existencia no significa tomar conciencia ni tener presencia. Así afirma:
"¡Yo no puedo morirme; solo se muere el que está vivo, el que existe, y yo, como no existo, no puedo morirme ..., soy inmortal! No hay inmortalidad como la de aquello que, cual yo, no ha nacido y no existe. Un ente de ficción es una idea, y una idea es siempre inmortal..." (Pág. 287)
Ahora, esta última afirmación -que de hecho, la encontramos en la parte final del libro- contrasta con lo que Augusto ha venido haciendo a lo largo de la novela: cuestionarse su existencia. Se pregunta por qué le pasan cosas desventuradas y decepcionantes; les hace la misma pregunta a sus amigos e incluso a expertos. Vemos, entonces, que Augusto ha estado en una constante búsqueda por definir quién es él y es recién con la entrevista con Unamuno que la encuentra: no existe. El final del libro es espléndido porque confirma las decisiones de Unamuno: él se reafirma como el director de la vida de Augusto; y Augusto, finalmente, logra su cometido: en su intento de cuestionar su existencia, encuentra que no existe. En ambos casos, tanto Unamuno como Augusto consiguen sus objetivos.
Definitivamente, este libro da para muchísimas perspectivas de análisis más. Unamuno me ha fascinado con esta novela, me ha dejado reflexionando mucho y, sobre todo, me ha dado el bichito de volver a leer filosofía; ¡vaya que desde que acabe la universidad no lo hacía! Será momento de retomarlo. Más sobre Niebla * Hay una película en YouTube --> https://www.youtube.com/watch?v=X1JEFLi0xPw