jueves, 9 de abril de 2015

Start of somenthing new

El mundo académico necesita una renovación, quizá esta ya haya comenzado, pero aun no vemos aquellos frutos. Un profesor me dijo ayer: En el Rimác hay mucho por estudiar, no en sus archivos (si es que los hubiera) tampoco en sus calles ni en su política, sino en sus gente. Me propone, además, " Hay que hacer algo, vamos a coversar con ellas". "Vamos profe", le dije "lo que más me gusta es  conocer gente (mejor si está viva)". Después en el tren pensaba, "Hay que dejar la teoría un poco de lado, es necesaria, pero le falta dosis de realidad, dejar de ser tan absteacta; estudiamos procesos, pero nos olvidamos que las personas fueron y son parte de estos. ¿Cómo integrarlas, entonces? Ahhh, ahí esta la cosa más chevere: conversando. ¿Cómo aplicarlas a la aburrida historia? El imaginaroo que persiste en el recuerdo es una buena opción para comenzar. Ahí vamos, como diría J.Balvin.
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martes, 7 de abril de 2015

Entre huevones que se comprenden...

Hay que aceptar que, a veces, la noche, la tristeza y la sobriedad, te incitan a escribir cualquier huevada. Quizá si estuviera un poco ebria me saldrían mejor las cosas; es decir podría escribir mejores huevadas, pero no siempre se puede estar así, ¡rayos! La única solución es hacerse el huevón; así es, dentro de tanto intelectual, hacerte el huevón, el que no sabes ni mierda resulta mucho más productivo que estar imaginando una respuesta a una de aquellas preguntas rebuscadas. Un simple " no sé y qué chucha" siempre será la mejor respuesta.







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Allá, de donde muchos salen y pocos entran (A short essay)

Allá donde abunda la suciedad, la informalidad y las malas costumbres casi nadie llega, pero sí que muchos salen. Las 4 de la mañana son las 6 de muchos metropolitanos; en los cerros de San Juan, la gente debe levantarse muy temprano y prepararse para el recorrido ritual. El desayuno no es opción, es una obligación, ¿quedarse sin comida más de 8 horas? No gracias. Suelen vestirse con rapidez y apremio para dirigirse a preparar el almuerzo, a planchar el uniforme
, a terminar la tarea, todo 3 horas antes de la hora de ingreso. El reloj se apresura y avisa que faltan solo dos: es momento de salir. A las 5 de la mañana comienzan a formarse pequeños grupos de personas en los paraderos que con el paso de los minutos terminan por extenderse en una fila desordenada. Todos pugnan por conseguir un asiento y continuar el sueño entrecortado; a la mitad de San Juan, la capacidad del bus está reventando de gente, ¿cómo sale de ahí los que viven en Caja de Agua? La vista desde la ventana de estos buses es fenomenal, incomparable y muy aleccionadora: te muestra la verdadera Lima, tan cambiante que sale desde estos cerros y llega hasta las playas de Miraflores y Barranco o hasta el lejano Surco. Algunos prefieren dormir, en cambio yo prefiero ver cómo la ciudad se vuelve más limpia y ordenada mientras pasamos el Centro, cómo hay más policías rondeando por las calles o cómo no hay tantos perros callejeros meditando por la veredas. El recorrido en las mañanas es apresurado, pues todos ansían llegar temprano al trabajo, a la escuela o universidad. Esta gente, se va dejando su casa, sus cosas, sus recuerdos para trasladarse a un espacio en donde pasan muchísimo más tiempo que en sus propias moradas a las que solo vuelven para dormir. Allá, en San Juan, 1 millón de personas salen a hacer su vida, no porque fuera imposible hacerla adentro, sino que, como en todos lados, las mejores oportunidades están afuera. Como ansío el día en que pudiera llegar a estos lugares grandes empresas, grandes bibliotecas, grandes teatros; sin embargo no reniego de los pequeños mercados que hacinan el distrito, tampoco de las improvisadas salas de lecturas de los colegios nacionales, ni del teatro municipal; de lo que reniego es del poco uso que hace su población de estos servicios. Aquí de donde muchos salen, es necesario NO que entre más cultura,sino que esta nazca desde nuestra propia realidad. Aquí, a pesar de que muchos salen, todavía se puede construir cultura.
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lunes, 6 de abril de 2015

Por ahí

Ese momento en que no sabes si salir a jugar libremente al parque, pero con el temor de que te vaya a suceder algo grave: algun tropieso, alguna raspada. Al final, ¿quien te quita lo jugado? Quizá deberíamos enfatizar: Amigos, la vida fue diseñada para transitarla a corto plazo, porque mejor que imaginar que tropezarás es TROPEZAR. Auch...

*Y de fondo acompaña la cacharra. Las ironías de la vida sí que sorprenden...

Reflexiones urbanas

La mañana del jueves, después de una timba brava, salimos a caminar por las calles de la Victoria. "Quisiera regresar", me dice gritando. "Volvemos la próxima semana, viene La Constelación". "No pasa nada... ¿sabes por qué me gusta esto?". "¿Porque eres un enfermo desquisiado?". "Exactamente: no me gusta estar cuerdo y vivir tranquilo sin timba".

viernes, 3 de abril de 2015

The once I was in Chosica

Comenzaré este post resaltando una de las cosas que a menudo nos decía la gente de las juntas vecinales y uno que otro apoyo municipal, “amiga, tienes que diferenciar entre damnificado y afectado, pues”. Entonces, mientras mi grupo y yo caminábamos nos dábamos cuenta del panorama al que nos enfrentamos: una disputa frenética entre los habitantes por dejar en claro quién era (actualmente) más pobre que otro: “Yo no tengo agua, señorita”, “Ella al menos tiene donde dormir, toda mi casa está destruida”. Y, efectivamente, todo lo que nos decían era cierto, ¿cómo negarles,  entonces, una botella de agua, una lata de atún a esa gente solo porque no requerían los niveles de ‘pobreza’ que los ‘organizadores’ nos incitaban a evaluar rigurosamente? En verdad, no tengo quejas con la excelente organización de la que fui parte hoy, pero sé que siempre, los que acuden a lugares dónde han ocurrido este tipo de desastres se van a enfrentar sí o sí con esta dicotomía y para poder solucionarlo a veces solo uno debe apelar a su intuición (o sea a su corazoncito).

El grupo con el que me estaba moviendo era agradable, mis amigos: Chris y Tefa; un chico que a menudo creía ser gracioso, pero en verdad nunca lo fue y uno un poco más callado. Obvio en el camino terminamos mimetizándonos con los de otros grupos. Mientras intentábamos llegar a San Antonio, un cerro bien empinado, pero con las escaleras amarillas bien puestas vimos una ciudad destruida y a miles de gente del ejército que intentaban reconstruirla. Nos rogaban por una botella de agua, mientras dejaban de lado su pala, su pico necesarios para ‘cumplir con su labor’, tenían los polos en la cabeza, mascarillas improvisadas, mucho sudor en la cara y axilas y el infaltable uniforme. “¿Cómo vas por aquí?”, le preguntó, y me responde “Todo es una cagada, pobre gente se van a quedar si nada por un buen tiempo” mientras no dejaba de mirar la botella de agua de 3 litros que tenía en mis brazos que, por supuesto, se la dejé. Es increíble, cómo la gente llega a desesperarse por agua. Un incidente bastante particular nos sucedió mientras ya estábamos de bajada. A una chica de otro grupo, que tenía como 4 botellas entre sus brazos, se le cayó una por las empinadas escaleras; la botella rodó hasta muy abajo y dejó a la vista un diminuto agujero por donde se filtraban una línea delgadita de agua. No era la primera vez que pasaba; de hecho, lo que habíamos estado haciendo cuando sucedía esto era utilizar esa botella rota para mojarnos la cara, lavarnos las manos: el solo era infernal!!! Sin embargo, en esta oportunidad algunos no estuvieron de acuerdo en seguir haciendo este procedimiento. Nos envolvimos en una gran discusión sobre qué hacer con la botella de agua que seguía filtrando una pequeña línea de agua. Yo estaba a favor de que la utilizáramos para refrescarnos, pues ya no había más gente a quién repartir (técnicamente todas las casas contaban con un mínimo de botellas de aguas); sin embargo, también era consciente que una botella más, aunque sea rota, sí le vendría bien a cualquier familia y esta era la postura que defendían los otros chicos. Finalmente terminamos usándola para aliviarnos del terrible calor, aunque los otros chicos optaron por no hacerlo. Me arrepentí tanto de esto porque sé que mi postura se vio influida por las circunstancias, mas no por un contexto más macro (bah!, egoísta de miércoles).
El huayco que había pasado por Chosica más allá de revelar la ineficiencia de un alcalde que tiene más de 15 años en el cargo (y no poder planificar un plan preventivo) revelaba también las condiciones humanas más 'primitivas'. Podría decirse que todos tenemos perder nuestras cosas materiales, pero en fin es la tele, el dvd, la refri, pero no me quites el agua, carajo que sin eso no vivo. Amigos, en Chosica no hay una sola gota de agua y el sol es asqueroso. ¿Cómo sobrevivir a eso sin revelar una amargura pontecializada? Esa gente no es malcriada, no, solo quiere un poquito de agua, no quiere billetitos (de nada serviría ahor). Quiere agua.

jueves, 2 de abril de 2015

The once it seemed to be something good (and nice, oh)

Una tarde de aquellas, esperando a que algún lector taciturno se acercara por estos lados, en donde todo parecía ser aburrido y totalmente desfasado (para nada innovador), she was reading and very far away she heard "Miss, do you have...? Oh, no you haven't". Entonces, ella levantó la mirada and offered him a big smile and say "My friend, what are you doing here, come in". Lo dudó un poco antes de hacerlo porque su grupito estaba rondando por ahí y no podía dejarlos solos, no, eso no se le hace a los amigos. Ojeó alguno libritos y "Shit, what a boring life do you have here...." -"Hahahahahahaha, hay rebajitas". Una propuesta indecente se avecinó, solo le respondí "Aquí son un poco quedados", porque no tenía ni idea de lo que estaba hablando". Entonces, los 5 segundos más silenciosos aparecieron lleno de sonrisas, "Well, miss I have to go". But it was't true: He turned to walk around again, I know because even though I pretended to be reading I paid him a little attention.
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Timba

Me suena "El tren bala" mayimbero, solo puedo pensar "qué rico carajo" mientras la pared se presta como mi eterna pareja de baile. La timba se siente en todos lados, en cada parte del cuerpo. ¿Cómo hay gente que puede pensar que la salsita ha muerto? Si lo hizo, pues ha resucitado en timba, carajo!!! Le han metido más calle, más "social reality"; la salsa sensual llora debajo del escenario, pero qué se puede hacer, todo tiene su final. Solo le diría que no se preocupe, no es que a esta generación ya no le gusta bailar pegadito, sino que prefiere mover más los pies, darle la de mil vueltas, pero tranquila, agarrar del cuellito todavía sigue en pie gracias a ti, querida salsa sensual. Para ser sincera, esto es muy complicado, amigos: la timba lo ha mezclado todo hasta el punto de no saber qué miércoles estás bailando, ¿en verdad importa? Solo quiero que me den una vueltita, mientras me pierdo y ruego por una nueva oportunidad: "esta vez sí me va a salir, I swareeeee" :D