Todo parece indicar que este es el momento preciso para dejar partir a la idealización que he hecho de Jose en mi cabeza. "¿Qué tan difícil puede ser si no tenemos nada?" dijo nadie nunca. Esta situación es como la punta del iceberg, nuestra relación aparentemente normal y cotidiana esconde muchos secretos po debajo. Ahí están nuestros silencios, nuestras ganas reprimidas y las miles de frases que se quedaron a medio decir. Debajo de la punta del iceberg está todo lo que nunca fuimos, lo que no somos y lo que jamás seremos. Al final, preferimos ser solo dos chicos ermitaños que se levantan antes de las seis de la mañana, prefieren un buen libro y los deportes de fuerza sobre el cardio. Claramente no podríamos ser nada.
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