jueves, 5 de febrero de 2026
martes, 3 de febrero de 2026
Los hombres no me soportan
domingo, 1 de febrero de 2026
El amor después del amor
lunes, 10 de noviembre de 2025
Feliz cumpleaños, rata
Regalar un libro no es una tarea fácil. Muchas veces corres el riesgo de interponer tus propios gustos literarios sobre los del festejado. Habría sido más sencillo para mí atinar a tus gustos si hubiéramos conversado más sobre el tema, pero apenas recuerdo haber hablado contigo sobre Vargas Llosa y Gorki y muy brevemente. Eso abre un sinfín de posibilidades. Aún así, no quería dejar de enviarte un libro por tu cumpleaños porque sé que te gusta leer y sé que podrás encontrar espacio para un nuevo ejemplar en tu hermoso librero. Te mando Viajes con Charley de John Steinbeck, cuando leí el resumen no pude evitar pensar en ti y el buen B. Logré imaginarlos viajando en carretera hacia alguna parte de nuestro trágico país. No sé si lo habrás hecho, pero parece una buena idea. También debo confesarte que Steinbeck es uno de mis autores favoritos y con esto confirmo lo que decía al inicio: siempre se interponen los gustos literarios de quien regala. Te pido una disculpita por eso y espero que disfrutes mucho este libro que aunque es un poco largo, estoy segura de que encontrarás el tiempo para leerlo.
¡Feliz cumpleaños!
Mari
jueves, 2 de octubre de 2025
Poseída por Meredith Grey
martes, 30 de septiembre de 2025
¿Acaso me lo imaginé todo?
lunes, 17 de agosto de 2020
Decisiones en medio de un pandemia
La idea de una ausencia impuesta resulta paradójica en medio de esta pandemia. Mucho más si nos enfocamos en el campo del amor, pues solemos pensar que quien no está presente es porque no tiene ningún interés hacia nosotros y no, necesariamente, porque se lo han impuesto. Sin embargo, la crisis sanitaria que estamos viviendo hoy nos ha revelado otra cara de esa ausencia. Mensajes como “porque te quiero me distancio” o “yo me quedo en casa para protegerte” nos hacen reflexionar sobre la importancia y responsabilidad que implica no estar presente físicamente con las personas que más nos importan.
La naturaleza del virus que nos ataca hoy pone en cuestionamiento una de las creencias más arraigadas y populares de todos los tiempos: la necesidad del contacto físico como un elemento indispensable para demostrar afecto. Esto podría haber sido posible en un escenario en donde la tecnología no estuviera en su punto más álgido, pero esto no sucede en nuestra realidad. La masificación del black mirror nos sirve como un gran aliado para aliviar las ausencias físicas. Videollamadas, mensajes de texto y correos electrónicos son algunos sustitutos con los que podemos suplir esa ausencia impuesta.
Sin embargo, dentro de todo ese abanico de posibilidades que nos brinda la tecnología, solo hay algo que jamás podrá ser sustituible: una caricia. Ese delicado contacto que lo dice todo sin necesidad de recurrir al lenguaje o la mirada; más potente que una videollamada o un like en alguna red social. La tecnología jamás estará preparada siquiera para someterse a la búsqueda del sustituto de una caricia. Y es ahí, en medio de esta “nueva normalidad” en donde muchos nos cuestionamos ¿cuánto tiempo más estaré dispuesto a esperar por una caricia?
El pensar que muchas personas ni siquiera
podrán cuestionárselo porque ya no tienen a nadie nos revela dos caminos
contrarios por los que podemos transitar. El primero implica arriesgarse y
arriesgar a los demás con el fin de satisfacer una necesidad; el segundo,
implica resignarse al confinamiento, mantenerse a salvo e intentar suplir con
lo que se pueda esa ausencia. En ambos casos, lo único que importa es que las
decisiones que se tomen estén basadas exclusivamente en el amor. De lo
contrario, la satisfacción de esa necesidad o el confinamiento no tendrán
ninguna razón de ser.
miércoles, 29 de enero de 2020
Soltar el veneno
mi cielo se hará gris.
Si te vas, si te vas, ya no tienes
que venir por mí,
Si te vas, si te vas y me cambias
por esa bruja, pedazo de cuero
no vuelvas nunca más
Ya no estaré aquí.














