Alguna vez lo tuve todo, pero dudé. No estaba preparada para esa responsabilidad. Me asustaba el largo plazo, la estabilidad y la idea de que siempre puede haber algo mejor. Me equivoqué no solo por dudar, sino por la forma en que salí de ese lugar. Volvía una y otra vez como las réplicas de un temblor que desacomodan todo y algunas veces destruyen mucho más que un terremoto. Me di cuenta de que mientras más grande me hacía, más miedo me daba la vida en pareja. Esa absurda idea de tener que compartir tu espacio personal con un hombre, más allá de encuentros frecuentes no tenía lógica en mi cabeza. Por eso me fui.
Me decía a mí misma que antes de tener una relación debía conocer el mundo. Encontrar mi propio camino porque me daba terror depender de un hombre y que éste haya vivido mucho más que yo. Hice casi todo lo que había planeado en mi maldita mente siniestra de 20 años. Viví sola, viaje a varios países, me tiré a media ciudad, tuve trabajos increíbles y descubrí que lo que realmente quería hacer en mi vida era escribir. Pasó casi una década para poder darme cuenta de todo eso.
Mientras tanto, la única persona a la que le había dicho «Te amo» continuaba con su vida sintiendo un profundo rechazo hacia mí. Nunca sabré todo lo que hizo durante esos años, tampoco quiero saberlo. Digamos que si tuviéramos que contar nuestra historia de amor, esa etapa sería un gran paréntesis vacío. Ambos avanzamos, pero a mí me gustaría que volvamos a encontrarnos, que volvamos a intentarlo, aunque me esté muriendo de miedo porque no creo poder lograr sostener esas responsabilidades de adultos que tenemos que asumir ahora. Me destroza no darme cuenta de que hemos crecido y que ya no podemos pensar solo en besarnos y tirar a todas horas del día. Me destroza pensar que si queremos estar juntos tenemos que pensar en el dinero y en contratos de trabajo.
Realmente quiero intentarlo, pero me doy cuenta de que solo soy una ridícula mujer en sus treinta que todavía quiere disfrutar del amor como cuando tenía veinte años. ¡Qué incongruencia!








