viernes, 7 de septiembre de 2018

¿Será profe o alumno?

Me he sentado a leer un par de hojas de la absurda lectura que una ineficiente profesora intenta meter en el cerebro de sus alumnos. No le va a funcionar porque es aburrida y cronológica, sin reflexión ni argumentos de por medio: solo datos y fechas. ¡Vaya que hemos regresado a inicios del siglo XX, al pleno apogeo del positivismo!

Cuando por fin decido no leerla, me pongo a pensar en los pobre alumnos, ¿qué estarán pagando? Haré un esfuerzo de más, pero es que es tan difícil. En pleno dilema, llega una chico como de los que me gustan a mí: con el cabello amarrado, desaliañado, alto y con la polera suelta. Me ignora, como suele suceder a menudo, pero yo sí lo miro, porque obviamente me ha gustado. Le prendo al spotify para que esto se ponga más interesante y mi playlist de Psychodelic rock me de valor de seguir mirándolo. Suena The Pusher y al fin me mira, pero me doy cuenta cuando miro a otro lado. Es la sensación de que te están mirando, ¿me entienden? 

Asumo que es otro jefe de práctica, quizá un profesor porque en este lugar ¡NO PUEDEN ENTRAR ALUMNOS! y realmente lo agradezco porque estoy harta de que puro chibolo me gilee y me confunda con gente de su edad. Aunque ahora que lo pienso, no hay edad para ser profe ni tampoco alumno, así que cabe la remota idea de que el pata sea un alumno esperando a su profe o un profe esperando a su alumno. ¿Cómo saberlo?