"Yo, una latina que hasta el día de hoy quema incienso, reza de rodillas a la Virgen, siente las auras, escucha a los espíritus de la muerte. Yo, una anglo que se sale de golpe de todo esto, que apaga las velas, que se enfrenta a la realidad, que barre las cenizas y las coloca en el tacho, que trabaja en un periódico todos los días. Yo, una colisión Norte - Sur, una fusión del Nuevo Mundo. Una chica americana, una american chica. Un puente."
American chica es, probablemente, el libro bandera de las miles de personas que crecieron entre dos culturas. Y no solo me refiero, como se menciona en el libro, a los que nacieron de la fusión de padres estadounidenses y peruanos, sino que puede aplicarse a muchas otras realidades en las que se vive una doble vida y bajo una doble cultura. Llegué a leer esta genialidad algunos meses después de haber leído Americanah de Chimamanda Ngozi Adichie. Yo no sé, pero encuentro muy atractiva la temática relacionada a la inculturación y la construcción de identidades. Así que me introduje en la búsqueda de textos literarios que abordarán estos temas y grande fue mi sorpresa al encontrar un libro con esta temática y que, además, tuviera como trasfondo el escenario peruano.
El libro de Marie Arana está escrito en primera persona y está basado en su propia experiencia de crecer entre dos culturas como hija de padre peruano y madre norteamericana. El relato nos muestra todas las dificultades y enigmas de ser una persona puente: la perfecta metáfora de quienes se encuentran entre dos territorios [o culturas], que pueden trasladarse de un lado a otro, sintiendo los efectos de la cercanía a cada lugar. El gran problema de estas personas es lidiar con la comodidad y la pertenencia, sobre todo cuando eres pequeño y comienzas a tomar conciencia de tu lugar de origen. Así nos lo hace notar la protagonista de la historia: la pequeña Marisi quien a lo largo del libro va tomando conciencia de su particular condición.
El libro no solo aborda la experiencia personal de Marie, sino que sitúa cada acontecimiento dentro de un contexto específico. Así, la autora hace referencia a distintos momentos de la historia del Perú y la de Estados Unidos; algunos ejemplos de ello son la fiebre del caucho y la persecución a los apristas; así como la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos y la inmigración latina hacia Estados Unidos. Por otro lado, también menciona las principales características de cada sociedad como lo es la cosmología andina y el machismo en el Perú y la discriminación racial, en Estados Unidos.
La travesía de la pequeña Marisi inicia cuando toma conciencia de que el choque cultural, producto del matrimonio de sus padres, comienza a traer problemas en la relación de los mismos. Su madre, una gringa que no logra integrarse dentro de la típica sociedad aristocrática y machista de los años '40 —quien además es divorciada— es vista como un bicho raro por la familia de su padre porque hace lo que quiere. Su independencia, su mala pronunciación del español, su falta de religiosidad, femineidad y elegancia es molestia para las mujeres de la familia Arana, sobre todo para la abuela. ¿Les suena parecida la historia de la abuela intentando meterse en la crianza de los hijos, sobre protegiendo al hijo ya casado y exigiendo la visita dominical? Probablemente sí, porque son características que no solo pertenecen a la sociedad peruana, sino en general a toda América Latina. Por su lado, la familia de su madre es todo un enigma para Marisi, no sabe nada de ellos, pues no tiene ninguna referencia; se ha criado en Perú y ha crecido bajo el conservadurismo de su familia parterna que constantemente lo critica "por dejar ser" a su esposa.
El conocimiento de la cultura peruana en Marisi se dio en sus primeros años de vida, cuando en la hacienda Cartavio interiorizó la relación con los Apus y los demonios andinos a partir del contacto con los trabajadores de su casa. Por otro lado, los constantes consejos de su abuela sobre ser una chica bien y de su casa la harán reflexionar algunos años más tarde cuando se traslade a los Estados Unidos y se de cuenta de que las cosas no siempre fueron como ella las pensó. Su estadía en los Estados Unidos será símbolo de independencia, no solo para ella, sino también para su madre pues salen de un país que encorseta a las mujeres y se enfrentan a uno en el que la liberación femenina comienza a tomar más fuerza. Es evidente que los problemas de las sociedades latinoamericanas, no son los mismos que los de sociedades cosmopolitas como lo es Estados Unidos. El problema al que se enfrenta Marie en estas tierras es, sobre todo, relacionado a su condición de inmigrante, de latina. Aunque ella tiene la nacionalidad estadounidense, heredada de su madre, sus compañeros solo pueden ver en ella sus rasgos latinos y su mala pronunciación, rezagos de una persona foránea que merece ser juzgada. Le pasaba lo mismo en Perú cuando la criticaban por tener una madre gringa.
El dilema de la biculturalidad es un gran problema dentro del libro, porque Marisi es juzgada por ello en ambas culturas. Su condición de peruana y estadounidense siempre le traerá problemas en cualquiera de los dos lugares. ¿Qué hacer en estos contextos? Pues la respuesta es tan básica y comúnmente utilizada por las personas puente: ser un mentiroso. La autora lo explica de la siguiente manera: "...una persona bicultural será altamente sospechosa para aquellas que tienen una sola cultura. Las personas con dos culturas se ven tan de una manera en un idioma y completamente diferente en el otro. Solamente un impostor sabe cómo esconder muy bien esa otra mitad. Un mentiroso (...) Me metía en mi piel norteamericana y nadie en el patio de recreo podría saber nunca que era realmente peruana. Me metía en mi piel latina, y los peruanos no dudaban de que fuera una gringa." [Página 304 -305]. A lo largo del libro podemos ir notando cómo Marisi toma conciencia de que pertenece a dos mundos y que en lugar de lidiar con ello, lo mejor es crear un personaje que se adapte a los distintos contextos. En este punto, uno podría pensar que la pequeña Marisi actúa solo para los demás, pero qué sucede con su intimidad, ¿cómo se siente cuándo está a solas? La respuesta vuelve, nuevamente, a su condición de puente, no puede desligarse de ninguna de sus dos culturas, pero tampoco puede optar por una, la realidad es que tendrá que vivir bajo el tramo, sin poder atravesar los estribos culturales.
La genialidad de este libro no solo radica en lo empático que resulta el argumento para muchas personas, pues hoy en día, los matrimonios mixtos son mucho más comunes que hace cincuenta años. Marie Arana logra superar la barrera de la autobiografía y permite cuestionar nuestros propios orígenes culturales, más allá de la condición de extranjería de alguno de nuestros padres. En el Perú, un país que se ha constituido por distintas oleadas de inmigración como la española en la colonia y, posteriormente, la inmigración del campo a la ciudad durante el siglo pasado no es para nada difícil replantearnos los escenarios en los que hemos crecido. Así, el caso de Marisi no es un caso aislado, no es la excepción, sino más bien es la regla.
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