Intenté suicidarme dos veces, ninguna funcionó. Lo hice cuando me di cuenta de que mis amigas ya no me necesitaban, ya no era útil en sus vidas. Todas tenían novio o estaban casadas y, naturalmente, discutían sus problemas con ellos. Fue catastrófico para mí sentir que ya no me necesitaban, también lo fue saber que yo no podía contar con ellas. En el 2022 me quedé sin trabajo, había tomado una mala decisión laboral y me derrumbé. Se lo conté a mi mejor amiga y ella, probablemente sin darse cuenta de lo que decía, me escribió: «Hay cosas más importantes que quedarse sin trabajo». Su prima se había ido a tirar con su enamorado y nadie sabía dónde estaba. ¿Era importante? Sí. ¿Más importante que lo que me estaba pasando a mí? Quizá no. Yo regresé a mi cama y me puse a dormir otra vez. Había estado echada sin comer, sin salir de cama dos días seguidos. Nadie en mi casa se había dado cuenta porque se iban a trabajar. El tercer día, recién tuve hambre. Cociné algo, me serví y calculé cuántas unidades de insulina debía colocarme. Soy diabética tipo 1, es lo primero que los doctores te enseñan. Cuando vas a comer, no puedes ponerte ni muy poca insulina porque sino la glucosa se te sube, ni mucha insulina porque sino la glucosa se te baja. Una doctora solía explicarlo de manera más gráfica «Si te pones mucho, te mueres». Esa tarde almorcé tranquila. En la noche, me medí la glucosa, tenía 90, una cifra normal, pero yo me puse 40 unidades de insulina. Solo para que lo tengan en cuenta, si un diabético tipo 1 con esa glucosa quisiera comerse un turrón de doña pepa de kilo necesitaría 25 unidades de insulina para que su glucosa se mantenga en un buen nivel. Esa noche yo me coloqué 40 y me fui a dormir con el deseo de no volver a despertar. En la madrugada mis papás me encontraron convulsionando. ¿Cómo lo hicieron si mi cuarto queda en el primer piso y el de ellos en el segundo? Mi mamá dijo que se había levantado al baño y quiso ir a ver cómo estaba yo. Al parecer suele ir a ver cómo duermo. Ahí fue dónde me encontró convulsionando. Cuando abrí los ojos, tenía a mi papá dándome cachetadas en la cara y a mi mamá poniéndome agua con azúcar entre las encías.
Yo me puse a llorar porque no había funcionado.About me
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