miércoles, 3 de diciembre de 2014

The once they talked


-"No tengas miedo"-, me dijo, en la soledad de la noche, rodeados de las antiguas sillas blancas y con un viento suave que golpeaba agradablemente el rostro.

- "Yo pregunto estupideces"- prosiguió. -"Pero esas estupideces son importantes para mi". Me quedé en silencio recordando que ya alguien me lo había mencionado, pero sonaba mucho mejor ahora.
Le sonreí como si estuviera de acuerdo con él, o más bien como si le estuviera admitiendo que en verdad tenía miedo.
Después de ello, nos despedimos y cada uno volvió a su realidad. De hecho hasta el día de hoy cada uno sigue en ella como si hubiera un miedo implícito a un pasado recalcitrante que debe ser respetado, llorado y jamás superado.
This entry was posted in