
Tu indecencia no me acomoda, me desenfrena, me lleva al lado rojo de la vida.
No sé si estás en mi mente o ahora eres real. Estás en todos lados sin poder jamás anclar.
Tus palabras dejan rastros, no en el suelo, en el aire: puedo oírlas quince pasos más allá.
Quiero seguirte, o más bien quiero que me lleves al lado malo de la vida. Quiero estar en contradicciones y revueltas absurdas. Quiero estar en tus palabras, aquellas que van después de tu punto final.








