martes, 22 de octubre de 2019

Reseña "La Revolución y la Tierra"



El documental dirigido por Gonzalo Benavente “La revolución y la tierra” ha sido una de las grandes revelaciones audiovisuales del 2019. En la conmemoración de los cincuenta años de la Reforma Agraria de Juan Velasco Alvarado resulta de mucha importancia poner sobre el ojo público las grandes transformaciones que se desprendieron de su ejecución: la abolición del servilismo indígena perpetuado por los grandes hacendados y la justa redistribución de propiedades agrícolas.

Esta reseña no abordará en específico los hechos cronológicos de la Reforma, pues existe una extensa bibliografía sobre el tema. Lo que me interesa hacer aquí es analizar cuál es el discurso histórico y audiovisual que subyace al documental. Es necesario considerar dentro de este análisis un componente determinante en la narración, ya sea histórica y/o audiovisual: la objetividad. Es muy común que la gente que recurre a leer libros de historia y ver documentales busca encontrar la verdad absoluta sobre algún hecho específico. Sin embargo, se olvidan de que la verdad, por sí misma, es subjetiva y está condicionada por otros factores como las experiencias personales, la formación educativa, las orientaciones políticas, etc. que, finalmente, son los elementos que validan como verdadera o falsa la información en cuestión. En ese sentido, es desde esta perspectiva que debemos mirar el documental de Benavente: no como un cristal que nos revelará la verdad sobre los efectos de la Reforma Agraria o sobre el mismo gobierno de Velasco, sino más bien debemos prestar atención a los recursos que nos presenta: las fuentes de información que utiliza, la intención con la que nos la presenta y, sobre todo, qué valoración le damos nosotros mismos a todo ello.

El documental inicia con un recuento de la situación del indígena campesino desde la época colonial hasta los primeros años de la república del siglo XX. Es interesante ver la explicación de esta transformación de la mano de investigadores como Nelson Manrique, María Isabel Remy, Antonio Zapata y Enrique Mayer quienes concuerdan en que el indígena ha atravesado una situación de opresión y esclavitud desde muchos siglos atrás. Se deja claro que esta condición tiene raíces históricas y no aparece como un cuento que se le ocurrió a Velasco.

Para graficar este escenario, Benavente incluye extractos de películas realizadas en el contexto de la Reforma Agraria que fueron dirigidas por reconocidos cineastas como Fico García, Nora de Izcue y Armando Robles Godoy y que parecían haber quedado en el olvido hasta el día de hoy. Este recurso es el que más ha destacado a lo largo del documental porque en muchos casos tiene como protagonistas a los mismos líderes campesinos como Saturnino Hillca en Runan Caycu y nos permite comprender de una forma más cercana la situación que se vivía en ese contexto. La inclusión de estas cintas ha sido definitivamente un punto a favor de este documental, no solo por lo ya mencionado, sino porque pone en valor películas que fueron censuradas en su época o simplemente se dieron por perdidas.

Con el panorama presentado sobre la situación del indígena, el documental prosigue con la sucesión de gobiernos que se incluyen dentro de la llamada “República Aristocrática” que mantuvo la condición de opresión de los indígenas por muchos años más. Los investigadores entrevistados también coinciden y respaldan esta afirmación. Sin embargo, el discurso del documental cambia con la llegada al poder del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas de la mano de Juan Velasco Alvarado, pues se intenta demostrar que hubo un antes y un después en nuestra historia. Benavente es muy claro en afirmar que su documental acepta el cariz transformador del gobierno de Velasco no solo con la Reforma Agraria[1], sino también con la Reforma Educativa del 72. La opinión de los entrevistados también se vuelve unísona y concuerdan en la huella transformadora del Gobierno RRFFAA. Hasta este punto se podría pensar que el documental es una apología a Velasco y su gobierno, pero no. No es así.

Con el debate en torno a los efectos de la Reforma Agraria se puede evidenciar que el documental intenta presentar los puntos positivos y negativos al momento de su ejecución. Es preciso mencionar que se resalta las nefastas consecuencias que dejó la Reforma en la economía, pero también el gran cambio que hubo en la condición del campesino indígena y su liberación del yugo de los grandes hacendados. Benavente intenta mostrar los dos lados de la moneda, pero sus recursos resultan un tanto insuficientes si consideramos que no presenta las voces de todos los actores involucrados: el Estado, el campesinado y los exhacendados. Se presenta solo el testimonio de dos de las partes: la del campesinado con la representación de Zósimo Torres, dirigente de la Hacienda Huando y la de Hugo Blanco; la del Estado con Héctor Béjar y Morales Bermúdez, pero ninguna opinión de los ex hacendados. No quisiera especular sobre las posibles razones de esta ausencia ni tampoco desmerecer el gran intento por evidenciar a las voces del campesinado, pero considerando que la Reforma Agraria se llevó a cabo hace cincuenta años y que muchos de sus protagonistas ya deben haber fallecido, sí habría sido interesante recuperar las voces de este grupo.

En líneas generales el intento de Benavente ha sido muy fructífero por los recursos muy bien trabajados que presenta tanto a nivel audiovisual como histórico. Considero que la presencia de los investigadores ha sido variada, incluyendo a la nueva generación que se dedica al estudio del gobierno de Velasco. Así también, el contenido audiovisual ha sido extraordinario por la revalorización del cine social de la década de los 70. Sin embargo, más allá de las cuestiones “técnicas” del documental creo que lo que se debe rescatar es que haya otras plataformas que se interesen por abordar un tema histórico tan controversial. Ahora que vivimos en un mundo con más acceso a la información resulta paradójico que sea el cine una de las vías para poner a debate un tema que quedó recluido al círculo académico. Con el documental de Benavente el acceso a este tipo de información es más amplio, pero podría llegar a mucha más gente si se proyectara en los lugares que hoy aglutinan a los descendientes directos del campesinado que pudo emanciparse con la Reforma de Velasco.



* Si alguien está interesado en ver algunas de las películas que se incluyeron en este documental he visto que Nora Izcue tiene un canal en youtube con algunas películas colgadas. No sé si sea oficial, pero igual ahí se las dejo: https://www.youtube.com/channel/UCWV1z0oBzLyIY3JCKeRl4Tg/videos



[1] Esto se evidencia al leer la sinopsis de la película “La ley de Reforma Agraria de 1969 marcó un antes y un después en los rostros y en las historias oficiales de nuestro país (…) A 50 años de los experimentos sociales de la denominada “Revolución peruana”, toca preguntarnos si realmente el Perú se jodió o no con Juan Velasco Alvarado”.


MIRA LA RESEÑA EN VIDEO AQUÍ: