El documental dirigido
por Gonzalo Benavente “La revolución y la tierra” ha sido una de las grandes
revelaciones audiovisuales del 2019. En la conmemoración de los cincuenta años
de la Reforma Agraria de Juan Velasco Alvarado resulta de mucha importancia
poner sobre el ojo público las grandes transformaciones que se desprendieron de
su ejecución: la abolición del servilismo indígena perpetuado por los grandes
hacendados y la justa redistribución de propiedades agrícolas.
El documental inicia con
un recuento de la situación del indígena campesino desde la época
colonial hasta los primeros años de la república del siglo XX. Es interesante
ver la explicación de esta transformación de la mano de investigadores como
Nelson Manrique, María Isabel Remy, Antonio Zapata y Enrique Mayer quienes
concuerdan en que el indígena ha atravesado una situación de opresión y esclavitud
desde muchos siglos atrás. Se deja claro que esta condición tiene raíces
históricas y no aparece como un cuento que se le ocurrió a Velasco.
Para graficar este
escenario, Benavente incluye extractos de películas realizadas en el contexto
de la Reforma Agraria que fueron dirigidas por reconocidos cineastas como Fico
García, Nora de Izcue y Armando Robles Godoy y que parecían haber quedado en el
olvido hasta el día de hoy. Este recurso es el que más ha destacado a lo largo
del documental porque en muchos casos tiene como protagonistas a los mismos líderes
campesinos como Saturnino Hillca en Runan Caycu y nos permite comprender
de una forma más cercana la situación que se vivía en ese contexto. La
inclusión de estas cintas ha sido definitivamente un punto a favor de este
documental, no solo por lo ya mencionado, sino porque pone en valor películas que
fueron censuradas en su época o simplemente se dieron por perdidas.
Con el panorama presentado
sobre la situación del indígena, el documental prosigue con la sucesión de
gobiernos que se incluyen dentro de la llamada “República Aristocrática” que
mantuvo la condición de opresión de los indígenas por muchos años más. Los
investigadores entrevistados también coinciden y respaldan esta afirmación. Sin
embargo, el discurso del documental cambia con la llegada al poder del Gobierno
Revolucionario de las Fuerzas Armadas de la mano de Juan Velasco Alvarado, pues
se intenta demostrar que hubo un antes y un después en nuestra historia. Benavente
es muy claro en afirmar que su documental acepta el cariz transformador del gobierno
de Velasco no solo con la Reforma Agraria[1], sino también con la
Reforma Educativa del 72. La opinión de los entrevistados también se vuelve
unísona y concuerdan en la huella transformadora del Gobierno RRFFAA. Hasta
este punto se podría pensar que el documental es una apología a Velasco y su
gobierno, pero no. No es así.
Con el debate en torno a
los efectos de la Reforma Agraria se puede evidenciar que el documental intenta
presentar los puntos positivos y negativos al momento de su ejecución. Es
preciso mencionar que se resalta las nefastas consecuencias que dejó la Reforma
en la economía, pero también el gran cambio que hubo en la condición del
campesino indígena y su liberación del yugo de los grandes hacendados. Benavente
intenta mostrar los dos lados de la moneda, pero sus recursos resultan un tanto
insuficientes si consideramos que no presenta las voces de todos los actores
involucrados: el Estado, el campesinado y los exhacendados. Se presenta solo el
testimonio de dos de las partes: la del campesinado con la representación de Zósimo
Torres, dirigente de la Hacienda Huando y la de Hugo Blanco; la del Estado con Héctor
Béjar y Morales Bermúdez, pero ninguna opinión de los ex hacendados. No
quisiera especular sobre las posibles razones de esta ausencia ni tampoco
desmerecer el gran intento por evidenciar a las voces del campesinado, pero considerando
que la Reforma Agraria se llevó a cabo hace cincuenta años y que muchos de sus
protagonistas ya deben haber fallecido, sí habría sido interesante recuperar
las voces de este grupo.
En líneas generales el
intento de Benavente ha sido muy fructífero por los recursos muy bien
trabajados que presenta tanto a nivel audiovisual como histórico. Considero
que la presencia de los investigadores ha sido variada, incluyendo a la nueva
generación que se dedica al estudio del gobierno de Velasco. Así también, el
contenido audiovisual ha sido extraordinario por la revalorización del cine
social de la década de los 70. Sin embargo, más allá de las cuestiones “técnicas”
del documental creo que lo que se debe rescatar es que haya otras plataformas que
se interesen por abordar un tema histórico tan controversial. Ahora que vivimos en un mundo con más
acceso a la información resulta paradójico que sea el cine una de las vías para poner a
debate un tema que quedó recluido al círculo académico. Con el documental de
Benavente el acceso a este tipo de información es más amplio, pero podría llegar a
mucha más gente si se proyectara en los lugares que hoy aglutinan a los
descendientes directos del campesinado que pudo emanciparse con la Reforma de
Velasco.
* Si alguien está interesado en ver algunas de las películas que se incluyeron en este documental he visto que Nora Izcue tiene un canal en youtube con algunas películas colgadas. No sé si sea oficial, pero igual ahí se las dejo: https://www.youtube.com/channel/UCWV1z0oBzLyIY3JCKeRl4Tg/videos
* Si alguien está interesado en ver algunas de las películas que se incluyeron en este documental he visto que Nora Izcue tiene un canal en youtube con algunas películas colgadas. No sé si sea oficial, pero igual ahí se las dejo: https://www.youtube.com/channel/UCWV1z0oBzLyIY3JCKeRl4Tg/videos
[1]
Esto se evidencia al leer la sinopsis de la película “La ley de Reforma Agraria
de 1969 marcó un antes y un después en los rostros y en las historias oficiales
de nuestro país (…) A 50 años de los experimentos sociales de la denominada “Revolución
peruana”, toca preguntarnos si realmente el Perú se jodió o no con Juan Velasco
Alvarado”.
MIRA LA RESEÑA EN VIDEO AQUÍ:
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