Comienzo a pensar en J de otra manera. No es su contorneado físico lo que me atrae, sino lo que pueda llegar a decirme. He imaginado situaciones idílicas en las que discutimos sobre la prosa de Cisneros o Bukowski mientras destapamos dos chelas y me ha dado cuenta de que no habría nada más perfecto para anticipar un buen tire. Por alguna razón creo que J puede ser bueno en la cama; eso me ha llevado a albergar muchas expectativas sobre algo que probablemente jamás llegue a suceder. ¿Qué hacer con estas ganas? No estaría mal superar nuestros "holas" y "chaus" para llegar a los "ala mierda qué rico" y "no pares conchatumadre". El tiempo y mis nuevos PRs revelarán el camino a seguir.
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