Estaba recostada en mi cama, leyendo Los últimos días de la prensa. Zamorano acababa de tirar por la ventana del segundo piso de La Prensa a Perochena. El redactor estrella yacía inconsciente en el pavimento del jirón de la Unión. Cerré el libro intempestivamente porque me dio cosas pensar en lo doloroso que puede ser una caída así. Se me estremeció el cuerpo. De pronto, sentí un retortijón en el útero, como los que me suelen dar cuando me va a venir la regla. Miré mi Clue y me di cuenta de que todavía faltaba mucho para eso, pero a mí me seguía doliendo. Me levanté para ponerme una compresa caliente y entonces sentí cómo la sangre bajaba. Vi como mi pijama turquesa se llenaba de sangre. Fui al baño, ni siquiera tenía tampones, así que me puse papel toalla para contener la sangre. Volví a mi cama y me puse a llorar. Intentaba recordar cuándo había sido la última vez que había tenido sexo. Había sido a finales de enero o inicios de febrero y después de eso la regla me había venido normal. Entonces, ¿qué me estaba pasando? Me quedé dormida intentando adivinar. A la mañana siguiente me levanté y me di cuenta de que había dejado de sangrar. Hice mis estiramientos como de costumbre, abrí la ducha para bañarme y me sumergí en agua helada porque la terma no funcionaba. Pensé, puede ser endometriosis, puede ser cáncer, puede ser VPH, aunque en el fondo algo me decía que pudo haber sido una niña. Cerré la ducha y volví a mi cuarto otra vez a llorar.
xoxo








