El desfogue es profundo y la desesperación incesante. Sin palabras rondando en mi cabeza, me atrevo a decir que simplemente debo disfrutar de la soledad en aquellos momentos en que quiero desesperantemente estar acompañada.
Rechazar toda sonrisa hipócrita es, quizá, lo más bello que me pueda suceder. Sugerirlos ante mi peor enemigo les traerá buenas vibras. Matarlos, sí matarlos, mentalmente me relajará un poco. Suerte con ello.
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