Como Cenicienta, dejó este extraño lugar al que no pertenezco a la medianoche. Me apresuro en retener todos los momentos, las fotos y los chistes internos en mi memoria. ¿A caso un mes fue tiempo suficiente para crear nuestro propio lenguaje?
Corro, corro y no dejó de correr porque llego tarde, ¿a dónde? ¿a la realidad? .
Mi realidad ahora está del otro lado de la pantalla, a más de 9 mil kilómetros de distancia.








