Crecí escuchando al Dúo Retama, los Gaytán Castro y a Martina Portocarrero. Mi papá, quizá inducido por sus jefes ayacuchanos, nos llevaba a conciertos en donde escuchábamos canciones sobre la violencia ocurrida en Ayacucho durante el conflicto armado interno. A los 7 años, la telenovela que mi mamá y yo veíamos todos los días a las 7 de la noche, me permitió conocer lo que había significado la dictadura fujimorista para las personas comunes y corrientes como lo era i familia. Yo crecí escuchando los dos lados: a los violentados por el Estado y a los asesinados por organizaciones terroristas como Sendero. No lo viví, pero no necesito hacerlo para saber que el terrorismo venga de donde venga jamás será justificable.
About me
Popular Posts
-
Después de incendiar la pradera y revelar algunos secretos, por fin pude dormir tranquila después de dos largos meses. Debo confesar que fue...
-
Querido Alfredo: Regalar un libro no es una tarea fácil. Muchas veces corres el riesgo de interponer tus propios gustos literarios sobre los...
-
Andrés Caicedo es una genialidad que sobrevive bajo la sombra de longevos autores colombianos. Sus 25 años de existencia no fueron suficien...
-
Por las mañanas al despertar, Emilia reposaba su mirada sobre el librero que tenía frente a su cama. Seguía en línea horizontal la contin...
-
Te escribo desde un lugar muy bonito, es un convento carmelita en Guadalajara. Estoy aquí rodeada de religiosas que profesan un amor inmen...
SÍGUEME EN Goodreads
Leyendo
El idiota








