jueves, 1 de mayo de 2014

Thanks


Me gusta compararme. Lo hago con aquellos a los que considero "genios geniales", con los exitosos, con los felices, con los creativos, y con otros más, pero quizá la más dura comparación sea conmigo misma. Situarme entre un antes y después parece más difícil de lo que yo misma había imaginado. Entonces, no puedo evitar traerte a colación porque si debo encontrar la frontera de mi tan ansiada comparación necesito tomarte como referencia.

Así, mientras sufría viendo lo que había sido, llegaste tú y me volteaste la cara como si dijeras irónicamente "el dolor de tu cuello es porque no dejas de mirar atrás". 

This entry was posted in