
Seguí siendo otra en los momentos más cruciales, pero aquella vez me sentí yo y volví a sonreir como cuando tuve el primer amor. No todos somos perfectos, aún estamos los que alucinamos con la llegada del verdadero amor y nos preocupamos más por seguir la historia en el ocio que experimentarlo realmente. Dejar de lado aquellas voces que incitan a no creer que puede agradarle a alguien parece una odisea, pero mientras exista aquella tenue luz.. la que escribe y no la que niega, deprime o sabotea recuperará su alma. Llegan nuevas personas, señal que vuelvo a ser yo...








