sábado, 19 de mayo de 2012

Cuando comer no es un placer



Dicen que nos comemos nuestros problemas... hemos probado algo mejor. Además de la comida en  idas y venidas podemos llegar a ser más que simples vomitadoras: hemos evolucionado. ¿ Y por qué esos deseos de devorar cuando no hay nada más que soledad? Me lleno del vacío y aún quiero comer más. Las pesadillas en las noches me hacen aumentar de peso y no hay ninguna dieta que lo pueda evitar, solo el despertar rutinario, el desayuno matutino, el primer bocado. Comer problemas y no vomitar soluciones, y cuando recorren el camino esofagitico una lágrima se acerca y la sonrisa que aparece al ver todo consumado es difusa... ¿es acaso un cremoso conjunto de insatisfacciones? 
¿Quién diría que vomito antojos?, no es comida son contradicciones. ¿Comer para vomitar o vomitar para comer? Suena Wagner avisando la avalancha, la decepción acaba por comenzar la autodestrucción.