domingo, 26 de junio de 2011

Gracias Chespirito




La imagen en blanco y negro del Chapulín colorado al costado de mi cama; la canción The elephant never forgets en mi reproductor; los libros Sin querer queriendo y El diario de el Chavo del 8 en mi biblioteca y las interminables trivias en Internet me hacen tenerlo siempre presente. No me refiero a nadie más que al genial Chespirito.
Indescriptible y sin palabras, no sé cómo decirle gracias a una de las personas que más caló en mi vida y me invitó a conocer a través de sus sketchs a Cyrano de Bergerac, al gran Quijote de la Mancha, a los geniales Credence Clearwater Revival y a mucho más. Y es que Chespirito, como su nombre lo dice, era un Shakespeare chiquito, dejó la Ingenería para dedicarse a escribir, producir y dirigir. Tenía esa capacidad para crear libretos en los que podía generar tristeza, carcajadas, sorpresas, enredos y solidaridad; todo en un solo capítulo tal y como lo refleja El chavo del 8 en Acapulco.
Me veo hace 12 años sentada en el piso de la casa de mi abuela tomando lonche con ella y mi hermano riéndonos juntos con las ocurrencias del Chavo, que era el que más le gustaba a ella, aunque yo siempre le decía que el mejor era el Chapulíny mi hermano, que como el Chompiras no había ninguno. Programas verdaderamente para toda la familia que hicieron mi niñez más feliz y las de mi abuela también, aunque no exactamente la de su niñez, como comprenderán. Ella todavía prende su tele a las 6 y se echa en la cama a verlo.
La vez que vino Chespirito a Lima(2008) no lo fui a recoger, no fui a verlo a su espectáculo 11 y 12, solo me dediqué a llorar en mi cuarto escuchando La pata y el tulipán porque cuando quise comprar mis entradas ya se habian agotado y no tuve el valor de pregunarle a mi papá si me podía llevar al aeropuerto para verlo, pues con una tía con cáncer era lo mínimo que podía hacer.
Hoy, tras 40 años de haber creado uno de los mejores programas de Latinoamérica, Chespirito nos demuestra que solo con la risa y la alegría de niño que todos tenemos muy adentro podemos ser felices; que solo viendo nuestra realidad y pintándola un poquito podremos superar a toda esa gente que nos dice que cada vez estamos peor. El chavo de lo 8, para mí, es una esfera amorfa que flota sobre un laguna de sentimientos y que cada vez que puede absorve un poquito de esta, a pesar de aquella deformidad de personajes sé que podemos encontrarnos a nosotros mismos o nuestros vecinos en cada uno de esos personajes porque es una realidad que siempre nos perseguirá. Sé que hay quiénes dicen que "es una completa estupidez", citando lo que dijo alguien llamada Ana Carmona, pues creo que no es estúpido decirle a la gente, especialmente a los niños, que en el mundo hay gente que es presumida,;que hay gente que siempre será más inteligente que tú y si que lo aprovechará; que hay gente que cuando esté desesperada te puede golpear, pero que lo importante de todo esto es que siempre podrás demostrarles que eres diferente y podrás defenderte. Explicándolo un poquito más light en el mundo siempre existirá, Kikos, Chilindrinas, don Ramones y Chavos.
A sus 82, Roberto luce mayor y tecnológico jaja, pues hasta twiter tiene; a lo que voy es que de entre todos mis deseos, uno de ellos es que Chespirito vuelva a Perú para por fin conocerlo y apachurrarlo y recitar juntos el perro arrepentido. Gracias Chespirito por todo lo que nos haces vivir a mí y a mi hermano, a mis padres y amis abuelos. Gracias por las tardes de youtube con tus capítulos que se demoran demasido en cargar y gracias, principalmente, por haberte dedicado a escribir y actuar para nosotros y ,principalmente, gracias por existir.