jueves, 24 de febrero de 2011

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Hoy estoy neutral. Con un litro de café encima, me dio ganas de teclear un rato. Me dio ganas de preguntarme cosas, algo así como cuando me hecho al sofá y "hablo" mentalmente.
Me di cuenta que había perdido ese romanticismo que me jactaba tener tiempo atrás, me di cuenta que era falsa, llorona, gritona, aburrida: que era una persona normal y me sentía orgullosa de eso. Quizá intentar cambiar algunas cosas sería lo mejor, pero ¿para qué? si la gente ya me aceptó así. Después "la voz de mi otra consciencia" ( la que quiere ser perfecta) me inquirió ¿y si aún no te han aceptado?. Entonces mandé todo a la mierda y prendí la radio y puse " Don't stop" de los geniales Stones y me pongo a alucinar cómo sería estar en unos de sus conciertos.
Luego le abro al Facebook, el monstruo adictivo a quién siempre le digo: " Jamás debiste ser concebido" como si yo fuera una madre muy enojada que le habla a su hijo, pero en el fondo sabe que lo ama. Sí, Facebook, eres mi hijo y por eso deseo todo lo mejor para ti y debo librarte de gente que aparenta, que miente, y que te utiliza. Soy tu madre y esa es mi labor.

Conclusión: No beban tanto café.